DATOS CURIOSOS. Atalanta, la cazadora

Written by Libre Online

18 de junio de 2024

Por María C. Rodríguez

Atalanta, la cazadora

La leyenda de Atalanta es una de las más excelsas de la mitología griega. 

Se cree que Atalanta fue descendiente de Eurípides, Ménalo o Atamante y Temisto. Se dice que fue abandonada a su suerte por su padre siendo apenas un bebé, su aspiración era tener exclusivamente descendencia masculina, y como suele ocurrir en estos casos es adoptada y amamantada por un animal salvaje, en este caso se trata de una osa. Más tarde unos cazadores la hallaron y la adoptaron.

Los años fueron pasando y Atalanta se convirtió en una fiel seguidora de la diosa Artemisa (diosa de la caza), llegando al punto de no casarse nunca y mantener intacta su virginidad. Esta fe hizo que se trasladara a vivir al bosque convirtiéndose en una experta y reconocida cazadora.

Entre sus hazañas más conocidas se encuentran la de Reco e Hileo, dos centauros que intentaron raptarla y violarla pero que gracias a su gran destreza fue capaz de librarse y acabar con ellos a flechazos.  No sólo era famosa por sus aptitudes sino también por su belleza, cosa que hacía que le surgieran pretendientes desde todos los puntos de Grecia, sabiendo de su superioridad y para evitar comprometerse decidió que se casaría con aquel hombre capaz de vencerla en una carrera, en cambio sí era ella la ganadora acabaría con la vida de su rival. 

Hasta que fue el joven Hipomenes quien la retó a una carrera. Sabiendo de su inferioridad ante Atalanta utilizó la astucia para derrotarla, llevaba encima unas manzanas de oro regalo de Afrodita procedentes del jardín de las Hespérides (jardín custodiado por ninfas y un dragón de cien cabezas llamado Ladón que, según se decía, las manzanas provenientes de sus árboles daban la inmortalidad). El astuto joven cada vez que era alcanzado por Atalanta dejaba caer una manzana haciendo que nuestra protagonista se despistara y se pusiera a recogerlas hipnotizada por su belleza. Hipomenes venció por lo que no sólo salvó su vida, sino que además consiguió la mano de Atalanta.

La pareja vivió felizmente enamorada hasta que un día encontrándose en un templo dedicado a la diosa Cibeles (otras fuentes dicen que era un templo dedicado a Zeus) mantuvieron relaciones entre sus columnas, cosa que hizo enfurecer a la diosa de la Madre Tierra y como castigo los convirtió en leones haciendo realidad la profecía del oráculo. El castigo tenía un doble sentido, pues para los antiguos griegos los leones no se podían cruzar entre sí por lo que además de perder su condición humana perdían también la opción de estar juntos. Y por si no fuera poco, fueron condenados también a tirar de su carro.

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