Cuba: Mambises nacidos en otras tierras

Written by Enrique Ros*

22 de junio de 2022

Valiosa incorporación de colombianos (I de III)

COLOMBIANOS QUE PRESTIGIARON EL EJÉRCITO LIBERTADOR

En cada expedición venían hombres que habrán de distinguirse en nuestras tres guerras. Uno de ellos llega a bordo del vapor Hornet, que bajo las órdenes del Comandante Melchor Agüero desembarcó por Punta Brava, Manatí, el 7 de enero de 1871. Es José Rogelio del Castillo Zúñiga, nacido el 19 de marzo de 1845 en Popayán estado de Cauca, que habrá de participar en nuestras tres guerras emancipadoras y alcanzará el alto grado de General de División.

Ya en su patria nativa, se había incorporado al ejército colombiano y alcanzado (en 1861) el grado de capitán.

Terminado un enfrentamiento entre grupos liberales y conservadores en su país, José Rogelio del Castillo se licenció de la Quinta División «Sánchez» en la misma ciudad de Popayán.

Cuando José Rogelio del Castillo, va a venir a Cuba en la expedición del Hornet, se había licenciado del ejército en el año 1863 pero volvió a ingresar en las fuerzas armadas, cuando bajo la presidencia del General Cipriano Mosquera el país se vio envuelto en una guerra con el Ecuador. Terminado el conflicto comienza la relación de amistad en Panamá con Francisco Javier Cisneros a que hemos hecho referencia.

En Colombia formó parte del Batallón Timbio participando en la acción de Cuaspud, contra el ejército ecuatoriano. Se licencio en 1863, pero luego se reintegró al servicio militar durante la guerra caucana, combatiendo en Tulúa y La Polonia.

Pero dos años más tarde, cuando grupos conservadores se enfrentan al gobierno liberal volvió José Rogelio a ser llamado al servicio militar. Terminada la nueva revuelta volvió a la vida civil el mes de noviembre de 1869 en que pasó a Panamá. En 1869 encontrándose en Panamá, en visita de trabajo, conoció al patriota cubano Francisco Javier Cisneros. Y se unió, a los destinos de Cuba, el colombiano José Rogelio Castillo. ¿Cómo sucedió? En ese momento se encontraba también de tránsito en Panamá Francisco Javier Cisneros quien activo y persuasivo, convenció a Castillo y otros colombianos que con él se encontraban a incorporarse a la fuerza invasora que Cisneros estaba preparando. Casi todos tenían experiencia militar ya que habían pertenecido a distintos cuerpos del ejército.

SE INCORPORAN COLOMBIANOS

AL EJÉRCITO LIBERTADOR

Así narra José Rogelio Castillo Zúñiga su primer contacto con Francisco Javier Cisneros:

«Fue tal la impresión que en nosotros produjo el relato de las desventuras en que gemía Cuba, colonia de España, y tales las simpatías que en nosotros se despertaron por aquellos hermanos que en el propio continente americano estaban sufriendo el yugo de un gobierno opresor, del que afortunadamente nosotros nos habíamos libertado, que, de hecho, sin estipular condiciones, olvidando familia, hogar, intereses, posición, todo cuanto es más caro al hombre en la vida, sin reflexionar siquiera en el compromiso en el que pudiéramos colocar a nuestro gobierno, entonces en buenas relaciones de amistad con España, nada nos detuvo en nuestro ardoroso empeño libertador y nos comprometimos a acompañar al Señor Cisneros y ayudarlo en su abnegada empresa».

Marchó Cisneros al Cauca donde pensaba incorporar a algunos expedicionarios más, y se quedaron en Panamá, aguardando su regreso, José Rogelio Castillo y los colombianos encargados de organizar un número de hombres que fueran aptos para la futura campaña.

Todos estos colombianos, todos, con excepción de Caicedo que tuvo que retirarse del grupo por razón de enfermedad, se incorporaron a la expedición quedando a las órdenes del Teniente Coronel Martín Sierra, natural de la ciudad de Cali. Regresó Cisneros del Cauca con nuevos prosélitos algunos de los cuales, ante una campaña insidiosa de agentes españoles, desertaron. El grupo inicial quedó completo y a ellos se unieron muchos de los que recién llegaban con Cisneros. Se designó a José Rogelio Ayudante del Cuerpo Expedicionario y, como segundo, a Francisco Mosquera, que era teniente.

No fue nada fácil para este grupo de valiosos colombianos entrar a la isla. Así lo describe José Rogelio Castillo en su autobiografía:

«A las cinco de la tarde del 7 de enero (1870) frente a Puerto Padre, nos divisó un cañonero español y nos disparó, a distancia, dos cañonazos, emprendiendo tenaz persecución; pero el ‘Hornet’ era de largo andar y pronto le dejamos a una inmensa distancia. Sólo el humo alcanzábamos a ver en el espacio y las burbujas que levantaban los proyectiles al caer en el agua».

Serán tres colombianos los que acompañan a Melchor Agüero en la primera incursión que realizan para reconocer el terreno: Francisco Mosquera, Manuel José Castellón y el propio José Rogelio Castillo. En total eran 66 expedicionarios de los cuales 60 eran colombianos y 6 cubanos.

Melchor Agüero, que quedó al frente de la expedición, envió a los seis cubanos, divididos en tres parejas, por distinto rumbo en busca de fuerzas patriotas pero los dos primeros días no los encontraron. El día 9 se produjo un enfrentamiento con una columna española lo que se repitió al día siguiente donde se distinguió el colombiano Antonio Lidueñas. Perdieron la vida muchos de los caucanos que habían llegado en el Hornet. Dejemos que sea Castillo Zúñiga quien nos describa aquella acción:

«Nuestra avanzada del centro, a las órdenes del valiente Capitán Antonio Lidueñas, casi toda pereció, pues con valor insuperable, no bien advirtió que los españoles avanzaban, calaron bayonetas y esperaron el empuje contrario hasta llegar a pelear cuerpo a cuerpo, siendo diezmada por el número de los soldados españoles».

Es obligación de todo cubano rendirle homenaje al valor mostrado por estos dignos colombianos. Continúa Castillo su dramática descripción de aquella heroica acción:

«Del total exterminio se salvaron, puede decirse que milagrosamente, el citado Capitán Lidueñas; el Sargento Francisco Varona y alguno que otro número, cuyos nombres siento no conocer para presentarlos a la gratitud de la Patria Cubana.

Lidueñas, el héroe de esta jornada, murió más tarde, ratificando su fe por el ideal de la independencia de Cuba, al frente de una compañía y en un reñido encuentro en la región camagüeyana. ¡Honor a su memoria!».

EN TUNAS LOS COLOMBIANOS

DE CAUCA

Se encontraban estos expedicionarios en el territorio de las Tunas.

Al séptimo día de aquella accidentada marcha pudieron dar con una familia cubana que les dio noticias ciertas sobre el General Vicente García que se encontraba en una finca llamada «Lorepo» hacia donde se dirigió el grupo ya tan maltrecho. Primero encontraron la avanzada, luego su estado mayor y escolta en el camino de Rompe; así lo describe Castillo:

«La alegría que nos proporcionó el encuentro inesperado no es para describirla. ¡Por fin encontrábamos a los cubanos libertadores y podíamos combatir a su lado, sin que hubiese sido estéril nuestro sacrificio, ni las penalidades pasadas! La satisfacción fue grande y sincera para ambas partes, y nos sentíamos todos como hermanos, como si todos fuésemos hijos de una misma patria cuya libertad e independencia defendíamos con las armas en la mano».

Marcharían después rumbo a Camagüey en busca del gobierno. Llegaron a la residencia de la presidencia:

«Fui presentado al Presidente Señor Carlos Manuel de Céspedes; a sus secretarios, los señores Carlos Pérez y Francisco Maceo; a sus ayudantes señores Fernando Figueredo Socarrás, José Estrada y Emilio Céspedes, y otras muchas distinguidas personalidades que formaban la comitiva del gobierno».

(Continuará la semana próxima)

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