Cuba: Mambises nacidos en otras tierras

Written by Enrique Ros*

14 de abril de 2022

Una obra que reconoce la enorme contribución y el alto número de libertadores nacidos en otras geografías.

Los dominicanos y su aporte esencial (II de VI)

En octubre el estoico dominicano atacaba el poblado de Barrancas y era nombrado segundo jefe del estado de Oriente cuya jefatura ocupaba el Mayor General Francisco Vicente Aguilera y, a los pocos días, el 24 de aquel mes estaba combatiendo en el Macio y el 4 de mayo en la Vicana. No se detiene el Marcano de mayor graduación. El 16 de mayo (1870) ataca el campamento El Congo al sur de Manzanillo y concluidas esas operaciones es asesinado al recibir en la ingle un disparo por un miembro de sus tropas oculto en las malezas. Se sospechó de Juan Hall. Así terminó la vida del segundo de los hermanos Marcano.

El más joven era Félix, oficial de la reserva del ejército español en su país. Junto a sus hermanos se alza en Jibacoa y participa en la zona de Barrancas y Bayamo. Activo en los encuentros con tropas españolas se mantiene distante de las tensiones existentes en las filas revolucionarias, por eso se abstiene de votar en las demandas que circulan y conducirán a Lagunas de Varona pero, poco antes del 95, toma parte de la conspiración que será conocida como la Paz del Manganeso, en Oriente y en la que llevará a la Guerra de Independencia en la que no pudo participar por encontrarse inválido. El más pequeño de los Marcano morirá en Santiago de Cuba el 17 de abril de 1915.

Existe una relación familiar entre dos prominentes dominicanos que, como veremos, será muy favorable para la causa cubana: Modesto Díaz era tío político de Luis Marcano Alvarez quien como mayor general al iniciarse la guerra del 68 organizó y dirigió, junto a Céspedes el ataque y toma de Bayamo, plaza que era defendida por su tío Modesto Díaz.

Modesto Díaz Álvarez, como hemos dicho, había nacido en Baní, República Dominicana, en 1826. Fue miembro del ejército español en su país y jefe militar de la provincia de San Cristóbal.

Llegó Modesto a Cuba con los últimos militares que salieron de aquella república en 1865, con el grado de brigadier de las reservas dominicanas al servicio de España.

Pronto será llamado nuevamente al servicio, lo que se produce en Cuba por el alzamiento del 10 de octubre del 68 en que es movilizado y recibió la misión de defender el cuartel de Bayamo ante el ataque de los cubanos a esa ciudad. La guarnición de Bayamo se componía de 120 soldados de línea y alguna milicia integrada fundamentalmente por negros y mulatos. El jefe de la plaza era el teniente coronel Julián Udaeta.

Ya desde el día 17 Céspedes había enviado instrucciones a Francisco Vicente Aguilera para que, con sus fuerzas, ocupara el camino de Holguín a Bayamo para impedir el movimiento de tropas enemigas hasta esta última ciudad.

El mismo día, 17 de octubre, los patriotas cubanos, en número cercano al millar, se presentaron frente a la ciudad. Marcano, nombrado jefe de operaciones, organizó el ataque y al día siguiente en horas de la mañana dos columnas de caballería entraron simultáneamente por el norte y el sur, avanzando por las calles principales hasta llegar a la Plaza de Armas, que se encontraba defendida por una compañía de bomberos dirigidos por el jefe dominicano y algunos oficiales españoles.

El plan que había elaborado Udaeta para la defensa de la ciudad era que los irregulares estuvieran en la primera línea defensiva y los regulares concentrados en los cuarteles, lo que resultó un error porque al iniciarse el ataque gran número de milicianos y bomberos de color se unió a los patriotas.

Al tercer día de iniciado este encuentro los insurgentes dispararon a uno de los cuarteles con una pieza de artillería ocupada en Cauto Embarcadero, lo que aceleró la rendición de las tropas que defendían la cárcel contra la que fue dirigido el fuego de la artillería mambisa.

SE INCORPORA EL DOMINICANO MODESTO DÍAZ

Fue este el momento en que Luis Marcano conversó con su tío Modesto Díaz y lo persuadió de que se pasase a integrar las filas de los insurrectos.

Llevado por Luis Marcano a la presencia de Carlos Manuel de Céspedes, el entonces Brigadier Modesto Díaz dijo: «Cuente usted que la causa de Cuba tendrá en mí a un fiel servidor, y como prueba de mi buena fe, permítame estrechar su mano».

James J. O’Kelly en «La Tierra del Mambí» destaca sus cualidades personales. Su reconocida habilidad: «José Modesto Díaz tenía una astucia natural y una inventiva para las estrategias, mucho más valiosa que cualquier suma de conocimientos de esa clase adquirida en los libros… además, de valiente e indomable sabe perfectamente lo que quiere hacer».

Acepta Modesto Díaz y el Presidente Carlos Manuel de Céspedes, con la generosidad que mostró siempre en otorgar grados militares, concedió a Modesto Díaz el de teniente general.

De inmediato comenzó Modesto a mostrar su habilidad cuando al frente de un grupo de hombres mal armados emboscó, en el río Babatuaba a una columna española que se dirigía de Manzanillo a Bayamo forzándola a retirarse.

Días después en el mes de noviembre fuerzas de Modesto Díaz atacan y ocupan la finca fortificada Chapada a orillas de Río Canti11o en cuyo encuentro muere el Capitán Pedro M. Gómez, segundo al mando de las tropas de Modesto Díaz. No se había producido la pacificación anunciada por Valmaseda.

Subordinado ahora al Mayor General Vicente García en el territorio de Las Tunas realiza Modesto dos ataques a la columna del propio Conde de Valmaseda, cuando ésta avanzaba desde Camagüey para reconquistar a Bayamo. El primer ataque se produce en la finca Dolores el 31 de diciembre de aquel año (1868) y, a los dos días en el Rompe. No se detiene el intrépido dominicano. El 15 de febrero (1869) ataca el poblado de Guisa en la jurisdicción de Bayamo, en cuya acción el entonces Coronel Calixto García, cumpliendo órdenes de Modesto Díaz, contuvo en las cercanías al refuerzo enemigo que había sido enviado desde Bayamo.

Cuatro días después (1869), Modesto el valioso dominicano, era nombrado jefe de distrito de Bayamo. En 1870 sobresale en varias importantes acciones: combate en Paso del Cauto y el 13 de marzo ataca y toma el poblado de el Horno a unos 12 kilómetros de Bayamo, y en el Macio, en el sureste de Yara, sostiene dos importantes encuentros en el mes de abril: el primero cuando el día 15 se enfrenta al batallón de San Quintín, y el 24, con las fuerzas combinadas de Luis Marcano, los dos generales dominicanos sostienen cruento combate contra una columna integrada por batallones de los regimientos España, Bailen y Matanzas que forzaron a los españoles a retirarse al sufrir numerosas bajas.

El 17 de abril (1871) fuerzas de Modesto atacan y toman el pueblo de Guá, a unos 27 kilómetros de Manzanillo; operación que habrá de repetir, en el mismo sitio, el 26 de octubre del siguiente año cuando Modesto Díaz junto con tropas del Brigadier Manuel Calvar derrotó a la guarnición de voluntarios, 37 de los cuales pasaron a formar parte de las filas independentistas. Muchos civiles se incorporaron también a las tropas insurgentes.

Situación parecida se va a producir el 16 de mayo (1870) en el poblado de Buey donde tropas bajo el mando de Modesto Díaz atacaron sorpresivamente tropas dirigidas por el propio Conde Valmaseda aunque en esta operación no se produjo rendición de voluntarios ni incorporación de civiles. En 1871 este sobresaliente hombre deja la jurisdicción de las Tunas; en marzo del 72 regresa a la jefatura del distrito de Bayamo pero, pronto, pasa a ocupar una más alta posición en el distrito de Manzanillo.

En julio del 69 se habían producido importantes cambios en la composición del Ejército Libertador y se daba a conocer que los dominicanos Máximo Gómez, Modesto Díaz y Luis Marcano, junto con los cubanos Francisco Vicente Aguilera y Donato Mármol, eran designados mayores generales. El venezolano José María Aurrecoechea (pronto sabremos de él) había sido nombrado General de Brigada junto con los cubanos Francisco Javier de Céspedes, Calixto García y Luis Figueredo. Y confirmados sus grados de coroneles, entre otros a Mariano Lono, José de Jesús Pérez, Juan Luis Pacheco y Manuel Calvar.

HABLEMOS DE MÁXIMO GÓMEZ.

EL GRAN DOMINICANO

Cuando Máximo Gómez nació la parte occidental de la isla se hallaba ocupada por los haitianos. La diferencia de lenguas, intereses y culturas fueron aumentando el distanciamiento entre los dos grupos. En 1844 se organizó la República Dominicana como estado independiente. Pronto recibió ataques haitianos (Dajabón, La Estre lleta, Beller, Cañada Honda, Sabana de Pajonal, Azua, La Caleta, Nelba y Las Matas de Farfán) que continuaron hasta 1855 cuando Máximo Gómez sirviendo al ejército dominicano en la caballería de Baní, se distinguió en el combate de la Sabana de San Tomé, el 22 de diciembre de 1855 que detuvo provisionalmente las invasiones haitianas. Pero surgió el período de la anexión a España.

Al nacer Máximo Gómez en Baní (1836), repetimos, Santo Domingo estaba anexada a la República de Haití y era la haitiana la bandera que ondeaba en toda la isla. Santo Domingo rompió sus lazos con el país vecino en 1844 lo que dio inicio a un difícil período de guerras entre las dos naciones. En 1856 invade a Santo Domingo el Emperador Souloque y Máximo Gómez se alista como soldado contra la invasión haitiana. Los haitianos son derrotados en la Batalla de Santomé, el 22 de diciembre de 1855 en la que participa Máximo Gómez.

En 1855 ante la amenaza de los haitianos de invadir a su país, se enroló en el ejército dominicano con el grado de alférez. Su primera prueba de fuego la recibió en el Combate de San Tomás y por su acometividad fue ascendido al grado de teniente.

En 1863 ocurre la anexión de Santo Domingo a España, Gómez, como muchos militares luchó en favor de la anexión a España. Como medida que detuviera las invasiones haitianas.

Máximo Gómez durante esos años se desenvolvía como Secretario de Administración de San José de Ocoa. Aparentemente no participó en la guerra como militar cuando tropas españolas abandonaron Santo Domingo y muchos banilejos, con sus familias, se refugiaron en Santiago de Cuba.

Gómez, junto con otros muchos antiguos militares, partía hacia Santiago de Cuba donde comienza a conspirar, antes del 10 de octubre, con otros cubanos. Al comenzar la guerra estará sirviendo a las órdenes de Donato Mármol.

(Continuará la semana próxima

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