CUBA ¿GANÉ O PERDÍ?

Written by Esteban Fernández

31 de agosto de 2022

Gané porque tuve la razón, perdí porque hubiera querido estar equivocado.

Gané, adiviné, porque en pleno 1959 advertí: “¡Esta gente van a acabar con Cuba!”  Perdí porque tuve la razón, perdí porque ni yo mismo me lo creía, perdí porque pensé que estaba exagerando.

Tuve la razón porque dije: “Fidel Castro será peor que Batista, se enquistará en el poder y su tiranía será eterna”.

Y ahora representa  una sensación agridulce observar a Cuba en la distancia; tener la razón me llena de orgullo, sin embargo, preferiría haber estado errado.

Ni por la cabeza me pasó que la destrucción física y moral sería de tan inmensas proporciones; Cuba es un infierno, cenizas, derrumbes, oscuridad, un tuerto, el cangrejo, su afeminado padre, mil abominables generales viviendo mejor que los reyes. Y unos turistas y mariposas haciéndose de la vista gorda ante los escombros y calamidades.

Un país que ni país se le puede llamar, una nación que al terminar 1958 estábamos compitiendo en todo con los países más desarrollados, y hoy hasta Jamaica y Haití nos parecen mejores que el que una vez fue nuestro.

 Cubanos desesperados en colas para conseguir pollos anémicos, refrigeradores vacíos, sin electricidad, fuegos incontrolables, protestas reprimidas a sangre y fuego.

Es tan triste, tan desoladora la situación imperante en la isla, que hasta el diablo la observará sorprendido y dirá: “¡Pa’su madre, aquí en el infierno estamos mejor!”

Quizás Cuba sea el único país del mundo en que el 98 por ciento de la población desee ardientemente abandonarlo, salir de ahí, huir, y lo que enfurece es tener que ver a los herederos de los causantes de nuestra tragedia.

Y hoy en agosto del 2022 me atrevo a hacer una nueva predicción: No alcanzarán las ceibas y las cabuyas para ahorcar a los culpables de la aniquilación del archipiélago cubano. 

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