CUBA: CUANDO A UNA ISLA LE PERFORAN LA YUGULAR DE LA VOLUNTAD

Written by Roberto Cazorla

16 de junio de 2021

Como cubano, hijo de una Cuba que asesinaron el 1º de enero de 1959, cuando memorizo

quienes le abrieron los brazos al mayor verdugo de lesa humanidad, siento vergüenza ajena.

Me niego a pertenecer a la Cuba pos comunista.

Me considero un hombre que se interesa por lo que ocurre en este globo que llaman mundo. Como dijo el filósofo y matemático francés René Descartes: “Pienso, luego existo”. Creo que lo llevo al pie de la letra. Sin duda, por encima de todo lo que pueda memorizar, está lo relacionado con la historia de Cuba, la isla olvidada que, desde el 1º de enero de 1959, la está devorando el “virus” más terrorífico que el que inventaron los chinos con el fin de destruir a Occidente: ¡El comunismo!

¿Por qué Cuba, después de más de 6 décadas, sigue “respirando por la herida”? Existe un viejo refrán que dice: “Cada pueblo tiene lo que se merece”. Aunque en cierto momento creemos que la frase es algo cruel, pero… Recordar cómo la inmensa mayoría de los cubanos apoyaron al más cruento de los sátrapas jamás nacido en el continente americano, Fidel Castro, al que le quede algo de dignidad, vergüenza y haya leído un poco lo terrible que fueron los siglos XIX Y XX, que se sabía que el comunismo había asesinado a 100 millones de inocentes, y que no se hayan enterado del propósito del endemoniado Fidel Castro y su banda de forajidos, es porque se chupaba el dedo índice. Cuando yo tenía 11 y 12 años, en mi pueblo natal, Ceiba Mocha, todos los meses me compraba la revista “Selecciones de Readers Digest”, traducida en todos los idiomas del planeta. Fue en dicha revista donde supe de las atrocidades que ocurrían en la entonces Unión Soviética. Por lo tanto, nada de lo que surgió en Cuba, me sorprendió. De ahí que siempre, desde que el dúo de las “Hermanas Martí” era terrorista universitario, supe de la pata que cojeaban. La vendían en la bodega de los chinos situada en las 4 esquinas del pueblo. Cuando dejaron de venderla, intentaba que alguien que viajara a Matanzas (capital) me la comprara. Valía 10 centavos. En dicha revista supe sobre el derramamiento mayor de sangre en la historia del siglo XX provocada por los comunistas rusos.

ASESINAR ESTUDIANTES

No voy por la vida creyendo que fui un niño-adolescente prodigio, pero sí interesado por lo que sucedía planetariamente. Hasta que, con mi madre y hermana, nos trasladamos a Matanzas (capital) fui el repartidor del periódico “El País”, que todas las tardes una guagua de la compañía “Flecha de Oro”, lanzaba frente al cuartel de la Guardia Civil, un paquete con 15 ejemplares. La corresponsal se llamaba Minita Izquierdo. Había 11 abonados, y, los 4 que sobraban, los vendía en las 4 esquina. Pero antes, cuando recogía el rollo que siempre caía en la cuneta y, sentándome en un “canto de cocó” leía un ejemplar desde la primera hasta la última página. A mí, Fidel no me engañó. Posteriormente supe que, con un grupo de asesinos, eran los agitadores y terroristas que sembraban el pánico en la Universidad de La Habana. Fidel, su hermanastra Raulina, entonces famosa como “La Lulú”, tenían como “hobby” asesinar estudiantes para echárselos a la Policía de Batista. Así fue como se “aderezó ”lo que terminó en la “Revolución más verde que las palmas”.

Como cubano, hijo de una Cuba que asesinaron el 1 de enero de 1959, cuando memorizo quienes le abrieron los brazos al mayor verdugo de lesa humanidad, siento vergüenza ajena. Me resisto a pertenecer a la Cuba pos comunista. La detesto. Paso de ella olímpicamente.

¿Quién no recuerda los eslóganes creados por la mayoría de cubanos chusmas, mediocres e incultos? “Fidel esta es tu Casa”, fue el “cartelito” que apareció en el 90% de los hogares. ¿Mi casa a un asesino genético? ¡Ni muerto! “Si Fidel es comunista que me pongan en la lista”. Pues sí, cubano ignorante de entonces, te pusieron en la lista de una libreta de racionamiento y, desde entonces, está preso en la “Isla del Dr. Moreau”, (Vean la película). “Hasta la victoria siempre”, “Patria o muerte, ¡Venceremos!”, “¿Voy bien Camilo?”, y un chorro de frases que sus adictos repetían creyéndose graciosos. “¡Cuba sí, yanqui no!”, fue otro de los muchos “piropos” a la dictadura. Aquellas gentes que gritaban eran tan ignorantes que no supieron que Cuba, gracias a las inversiones estadounidenses, fue uno de los tres países más ricos y adelantados de Latinoamérica. Se fueron los “yanqui” ¡y a tomar por el trasero! Tienen lo que quería. Fidel no se puso, lo pusieron los cubanos sin personalidad  (que era la mayoría) y que creían que con el comunismo iban a navegar en ríos de oro.

“COMITÉ DE DEFENSA”

Y la mayoría de los padres alentaban a que sus hijos lanzaran a grito “pelao”: “¡Yo quiero ser como el Che!”, “Nuestra revolución no es roja, sino verde como las palmas”, “palante y palante, y al que no le guste que tome purgante”. Aquella mayoría, aquel rebaño, lo creyeron y se pusieron la soga en el gaznate. Aquel cubano hospitalario, cordial, amable y “bullanguero” (en el buen sentido de la palabra), se los“lampió” la revolución. ¿Y qué decir de la marejada de chivatos que se ofrecían para dirigir un “Comité de Defensa”? Cómo el vecino que hasta entonces se llevaba bien con el resto, se transformó en chivato metiendo en la cárcel a inocentes solo porque no le caía bien, porque no hacía guardia ni colaboraba vigilando a los “enemigos de la patria”.

¿Y qué opinar sobre Venezuela y el resto de países que hoy son campos de concentración dominados por el comunismo? Teniendo la desgracia cubana al doblar de la esquina, cayeron en el jamo que les extendió Hugo Chávez que, físicamente parecía la molleja de un pavo al revés.

Cuba es una isla que le perforaron la yugular de la voluntad. ¿Culpable? Aquellos que gritaron “Si Fidel es comunista que me pongan en la lista”.

¡Arrivederci, cubanitos inteligentes!

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