Cinque Terre, cinco joyas varadas en la Liguria italiana

Written by Libre Online

3 de agosto de 2022

Cinque Terre es una de las joyas más apreciadas del norte de Italia por su personalidad, color y sobre todo por la tranquilidad que se respira entre sus empinadas callejuelas, senderos o sentados en cualquiera de sus bancos de piedra frente al Mediterráneo, admirando sus vertiginosos acantilados, un ambiente  de ensueño que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Por Amalia González Manjavacas

Aunque lo parezca, no se trata de un decorado pintado de colores para una película italiana de los 60 o 70, ni siquiera como muestran muchas fotos publicitarias a menudo retocadas como si se pudiera impresionar más, pues aquí, una vez más, la realidad supera la exageración fotográfica.

Cinque Terre es real, un hermoso lugar de la abrupta costa noroeste italiano de la región de la Liguria, que se ha conservado gracias a esa natural y entrañable armonía con la que los italianos han sabido convivir, a través de tantas centurias, con su apabullante legado histórico.

 Este litoral tiene en estos cinco municipios cercanos su particular tesoro, una pintoresca costa que tiene la peculiaridad natural de parecer surgir de la tierra como cinco promontorios rocosos… y otra más: el haber sido coloreada en su totalidad de mil alegres tonos, a partir de los años sesenta, algo que la han convertido en símbolo de su identidad.

Se pueden visitar en una única pero maratoniana jornada o quedarse un poco más para disfrutarlos con calma: Monterosso, con sus playas; Vernazza, con sus estrechas y bulliciosas calles de pescadores; Corniglia, sin salida al mar; Manarola, abigarrada cayendo como cascada entre sus rocas y Riomaggiore, el más grande, a modo de capital.

 Y otro atractivo, olvidarse del coche para recorrer estos municipios ya que hace tiempo que el tráfico está restringido por lo peculiar del terreno. Se llega muy fácil en tren desde La Spezia, la ciudad portuaria más cercana, (al oeste), apenas en media hora o también desde ciudades próximas como Génova (al norte de La Spezia), Pisa (al este) o Lucca (en el interior).

  Pero no siempre ha sido todo tan pintoresco e idílico. Durante siglos la Cinque Terre estuvo aislada casi totalmente dada la inaccesibilidad de su geográfica y muy poco se conocía de esos diminutos pueblecitos durante la Edad Media. Fue a partir del siglo XVI, cuando Génova, con la familia Doria a la cabeza, adquiere hegemonía política y militar. Es entonces cuando sus inexpugnables kilómetros de costas se rematan con grandes fortificaciones defensivas para frenar con sus muros los ataques de los otomanos.

No fue hasta el siglo XIX con la construcción y expansión del ferrocarril, cuando estos pueblos quedaron comunicados con la cercana estación de La Spezia.

Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso al Mare conforman el Parque Nacional de Cinque Terre -declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997-, kilómetros de senderos y vertiginosos acantilados que, hasta ahora, han sabido controlar el turismo de masas. El uso de esta línea de tren como principal acceso ayuda a mantenerse como destino sostenible.

 RIOMAGGIORE, CAPITAL

DE CINQUE TERRE

 La localidad más poblada de toda la región de Cinque Terre está considerada como su capital. Pese a vivir del turístico, Riomaggiore sigue teniendo su sabor de pueblo pesquero. Las típicas casas-torre, encaramadas sobre la vertiginosa costa pintadas con sus característicos colores, rosa, rojos, ocres… alternos invitan a deleitarse observándolas, a caminar por sus empinadas calles hasta llegar a la Torre del Reloj o relajarse en sus playas pedregosas.

 MANAROLA,

EL PUEBLO MÁS PINTORESCO

  Considerado el pueblo más bonito, la singularidad de Manarola es que surge al final de un torrente, suspendida entre sus rocas. Salpicada de casas de vivos colores alternos, apiñadas en cascada y bordeada de mar es la estampa más conocida de Cinque Terre, eternamente dorada de la luz del atardecer, toda una reafirmación de color y del gusto innato de su gente que ha sabido mimar su legado combinando estética y ese aparente desorden tan mediterránea.

Sus empinadas callejuelas están repletas de tiendas, artesanos, restaurantes…. donde refrescarse con el típico Aperol Spritz. Pero es la localidad de viñedos por excelencia, que da el famoso Sciacchetrà, un vino dulce que gusta por igual a propios y turistas, y que pone a Manarola en el mapa enológico de Italia.

CORNIGLIA, SIN MAR,

ENTRE OLIVOS Y VIDES

En lo más alto, el más pequeño y menos poblado y el único que no tiene acceso al mar, Corniglia es el menos visitado, el más tranquilo y ofrece una vista panorámica de los demás pueblos.

 Con una larga escalinata de 377 peldaños tiene como recompensa sumergirse en un universo rural propio cuyo epicentro es el Largo Taragio, una plazuela que vertebra este encantador lugar agrícola plagado de historia.

 VERNAZZA,

PUERTO IMBATIBLE

Pueblo de pescadores que se conoce a pie, de callejas empinadas, de casas de grandes ventanales y balcones con toldos y flores por todas partes.

Destaca desde todos sus ángulos su iglesia románica, cuyo alto campanario octogonal se impone, y la casa del poeta italiano Eugenio Montale, Nobel de literatura 1975.

El puerto mejor protegido de todos que aún mantiene en pie dos de sus torreones defensivos con los que domina las vistas. En su cima, el castillo de los Doria, toda una fortaleza que bordea levantada por una de las familias más antiguas e ilustres de Génova. De ahí que tomar su torreón, resultara imposible.

MONTEROSSO AL MARE,

GRAN PLAYA

Monterosso, el más septentrional de Cinque Terre, es también uno de los más apreciados por el conjunto de sus playas y su oferta hotelera. Dividido por un pequeño promontorio que se asoma al mar, en la parte nueva se encuentran la estación de tren, la playa de Fegina y los hoteles.

Cien por cien marinera, con puerto, lonja y un caladero de anchoas famosas en todo el país, destaca además por su playa de cine, con sus famosas hamacas de pago, tan fotografiadas.

Y después del mar y una agradable caminata cuesta arriba de no más de diez minutos, nos espera la iglesia de San Juan Bautista, un Duomo en miniatura rematado con mármol de Carrara y el convento de los Capuchinos, cuya fachada recuerda a la catedral de Génova. La paz que da el lugar se refuerza con otra magnífica vista panorámica.

  PORTOVENERE, sexto de ¡cinco!

 Antigua villa romana, Portus Veneris, que deriva del templo dedicado a Venus,Venere, es extremo final del recorrido del litoral, considerado la sexta tierra de la Cinque Terre, a solo 12 kms de La Spezia

 Es la idílica costa color esmeralda de baño con diferentes grutas que se atisban desde lejos, la más famosa llamada Gruta de Lord Byron, precisamente quién le dio fama y quien navegó y donde meditó el excéntrico poeta y aventurero inglés, que se implicó en la revolución griega hasta su muerte en 1824 en un remoto pueblo griego.

Su prematura muerte a los 36 años convirtió al aristócrata idealista inglés en un mártir de la libertad, consagrándolo como el héroe Romántico por excelencia y no solo del siglo XIX. Algo de ese espíritu inunda al visitante cuando llega, cual peregrino, a Cinque Terre.

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