CINES y TEATROS DE LA HABANA EN 1958

Written by Alvaro J. Alvarez

20 de febrero de 2024

Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE

Al inicio de 1897, Cuba presentaba un desolador panorama para gran parte del pueblo cubano, ya que en diciembre del año anterior había terminado la Invasión de Oriente a Occidente, pero la capital cubana también mostraba otra cara. Los poderosos hombres de negocios se permitían el lujo de invitar a figuras relevantes de las artes y las ciencias a exponer públicamente sus últimos inventos. El telégrafo, la fotografía, la refrigeración, el teléfono, el kinetoscopio de Edison, llegaron tempranamente a nuestro país, antes que a otros países de Latinoamérica.

Después que los hermanos Auguste (1862-1954) y Louis Lumière (1864-1948) inventaron y popularizaron el cinematógrafo, el 13 de febrero de 1895, encargaron al ingeniero Jules Carpentier fabricar un gran número de cámaras, nombraron a agentes de la empresa en las principales capitales de Europa y América, y formaron a jóvenes operadores dispuestos a viajar por los cinco continentes para rodar escenas de los pueblos locales. La selección de personal resultó fácil y barata. Entrevistaron a los recién licenciados de las facultades y escuelas técnicas de Lyon más capaces para el oficio y les impartieron un curso acelerado de filmación y proyección. Asimismo, les proporcionaron un equipo técnico y las credenciales necesarias para realizar su trabajo por todo el mundo.

Así contrataron a un estudiante de farmacia como Gabriel Veyre (1871-1936) que zarpó hacia América para encargarse de México, Venezuela, Colombia, las Guayanas y todas las Islas del Caribe. El veterano soldado Félix Mesguich, fue el encargado de abrir una sucursal en los Estados Unidos.

A solamente 39 días de la muerte del general Antonio Maceo, el viernes 15 de enero de 1897, arribó al puerto de La Habana el buque Lafayette procedente de Veracruz, México y allí llegó Veyre con su cinematógrafo Lumière.

Gabriel Veyre era uno de los 200 camarógrafos que los Lumière distribuyeron por todo el mundo con el propósito de comercializar el nuevo invento. Entre sus funciones también incluía la de tomar “vistas” para enriquecer el repertorio de exhibición de la empresa.

La misma noche de su llegada, desde la elegante habitación del Hotel Inglaterra, Veyre describió en carta a su madre, “El puerto de La Habana es soberbio, la ciudad, que conozco bien poco, un pequeño paseo en este mediodía me parece muy gentil y mucho más limpia que México. Hay muchos oficiales y soldados porque están en guerra.”

Un año y 19 días después de su estreno público en París, Gabriel Veyre hizo en La Habana la primera proyección, alquiló un local en Prado #126 entre los Bomberos del Comercio y el Teatro Tacón (San José y San Rafael) adquirió unas cuantas docenas de sillas, realizó lo necesario para lograr cierta oscuridad en la sala y el sábado 23 dio una muestra de su espectáculo a las autoridades y a la prensa. Al otro día el domingo 24 de enero de 1897, se produjo la primera exhibición comercial de cine en nuestro país. 

Cuatro cortometrajes fueron mostrados: Partida de cartas, El Tren, El Regador y el Muchacho y El Sombrero Cómico. Las entradas costaban 50 centavos, 20 para niños y militares. 

El cronista teatral Pancho Hermida de la Revista semanal El Fígaro, publicó en el primer número de marzo del 1897, “todos los días y sobre todo los domingos no da cabida al público el local donde actualmente funciona el cinematógrafo que es el único pasatiempo instructivo, público y diario de la vida habanera”.

El 7 de febrero de 1897 la actriz dramática española María Tubau de Palencia, amiga y colaboradora del capitán general de la Isla, Valeriano Weyler (asesino de miles de cubanos) hizo una visita a la Estación Central de Bomberos para presenciar una maniobra de este cuerpo. Veyre aprovechó la ocasión y en solamente un minuto filmó allí la primera película cubana: “Simulacro de incendio” y con ello se iniciaba la historia del cine en Cuba. 

Los actores de esta primera película fueron exactamente los integrantes del Cuerpo de Bomberos.

Semanas después, el Teatro Irijoa (luego Teatro Martí), se transformó en sala de cine, siendo el primer teatro convertido en cine en aquel entonces.

En 1898 se hizo el primer filme realizado por un cubano y fue un corto publicitario de la cerveza Tropical, El Brujo Desaparecido de José Esteban Casasús nacido en Caibarién en 1871.

Pero fue en 1902 cuando se construyó en la Calzada del Cerro y Palatino la primera sala de proyección cinematográfica, especialmente construida para eso: El Florodora, luego se llamó cine Maravillas.

Más adelante, el 25 de marzo de 1906, Enrique Díaz Quesada, considerado el primer cineasta cubano, filmó “El Parque de Palatino”, un material promocional para el parque recién fundado. 

Díaz Quesada junto a los hermanos Santos y Artigas construyeron en la azotea de la casa # 356 de la Calzada de Jesús del Monte, el primer estudio cinematográfico cubano.

En 1909, se inauguró el primer cine al aire libre, el Miramar Garden de Pepe Acosta, situado en Prado y Malecón, al lado del Hotel Miramar, con películas, generalmente italianas y francesas.

El 6 de agosto de 1913 se estrenó en los cines Politeama Grande y Chico, en la azotea del edificio la Manzana de Gómez, el documental cubano Manuel García o el Rey de los Campos de Cuba, dirigido por Enrique Díaz Quesada con un formato de 35 mm, producido por Santos y Artigas. Basado en la historia del legendario bandido que a finales del siglo XIX contaba con la simpatía del pueblo porque se decía que robaba a los ricos para distribuirlo entre los pobres. Su rodaje duró unos seis meses y a pesar de su bajo costo, fue un gran éxito de taquilla. 

Lo primero que se produjo a gran escala en Cuba fueron las películas “El Capitán Mambí” y “Libertadores o Guerrilleros”, ambas en 1914 y por Enrique Díaz Quesada con el apoyo del presidente de La República General Mario García Menocal.

En 1921 se estrenó en el Teatro Fausto, la película Mamá Zenobia, dirigida por Ramón Peón.

El 20 octubre de 1921, los empresarios Santos y Artigas (dueños del circo más importante de Cuba) inauguraron el Teatro Campoamor en Industria y San José, construido a un costo de $300,000 y poco después comenzó a usarse como cine. Allí se realizó la premier el 15 de febrero de 1928 de The Jazz Singer, la primera película sonora estrenada el 6 de octubre de 1927 en Estados Unidos. 

En 1927 se exhibió en el cine Prado, sita en Paseo Martí #70, el filme Carmen, interpretado por Raquel Meller y Luis Lerch. Este cine a principios de los años 50 fue convertido en estudio de TV de Gaspar Pumarejo.

El período de producción de películas mudas se extendió hasta 1937, cuando la primera película completa de ficción se produjo en Cuba. 

En 1929 el gran actor y director cubano René Cardona produjo, escribió, dirigió y protagonizó el primer largometraje hablado en español, hecho en Hollywood: Sombras Habaneras.

En 1930, Ramón Peón García filmó La Virgen de la Caridad, película que cerraba el período silente en el cine de ficción en Cuba.

El 19 de julio de 1937 se estrenaron por todo lo alto, un debut de vino y rosas en Radiocine y Payret la primera película sonora cubana La Serpiente Roja, basada en el folletín radiofónico Chan Li Po del cubano Félix B. Caignet (el mismo de la famosa e internacional novela El Derecho de Nacer). El artista de teatro en carpas, Aníbal de Mar, ocupó la pantalla en un rol protagónico, junto a Pituka de Foronda y un galán criollo de la radio, Carlos Badías. La película era producida por el Noticiario Royal News y Félix O’Shea con la dirección de Ernesto Caparrós, a quien también pertenecieron el guion y el diseño escenográfico.

En febrero de 1938, un grupo de inversionistas fundó la compañía Películas Cubanas. La productora estrenó El Romance del Palmar ese mismo año, una película musical de Ramón Peón, que tenía como protagonista a la popular cantante y actriz cubana Rita Montaner.

En 1938, se inauguró el Rex Cinema, en San Rafael entre Amistad e Industria, en La Habana. Primera sala cinematográfica en el país dedicada exclusivamente a la exhibición de noticieros, documentales y cortometrajes.

En 1938, se estrenó en Radio Cine (Galiano entre Neptuno y Concordia) la película Sucedió en La Habana dirigida por Ramón Peón que contó con las actuaciones de Rita Montaner y María de los Ángeles Santana entre otros.

En 1938, una empresa china adquirió el cine Pacífico, situado en Zanja #210 y San Nicolás, en el Barrio Chino, para exhibir películas de esa nacionalidad en versión original. 

En 1939 se estrenó en el Teatro Nacional (Prado y San Rafael), la película Una Aventura Peligrosa, dirigida por Ramón Peón. 

En 1939 se estrenó en el teatro Campoamor, la película La Última Melodía, dirigida por Jaime Salvador (1901-1976). 

A finales de la década de los treinta, Manolo Alonso comenzó a producir “La Noticia del Día”, que contaba con el atractivo de ofrecer los reportajes a pocas horas de ocurridos los hechos. También Manolo Alonso inició en 1942 el Noticiario Nacional y más adelante el Noticiario América. En la década de los años cuarenta, la Cuba Sono Film contaba con el Noticiario Gráfico Sono Film.

En 1944 se filmó Hitler Soy Yo (1944) de Manolo Alonso, sobre la figura de Adolfo Hitler a un costo de $23,000 con el patrocinio del refresco Materva. Se estrenó en 1946 y Castor Vispo escribió los diálogos para el guion de Pedro Pablo Chávez. La música corrió por cuenta de Osvaldo Farrés. Los actores fueron: Adolfo Otero, Minín Bujones, Julito Díaz, Aníbal de Mar, Jesús Alvariño, Rosendo Rosell, Maruja Díaz, Mario Barral, Rolando Ochoa y María Monterroso.

En 1954, dirigido por Manuel Alonso, se estrenó el filme Casta de Roble, en los teatros Fausto, Reina, Cuatro Caminos, Olimpic, Florencia, Santos Suárez y Habana. 

El Circuito Manuel Álvarez era como una Corporación de Cines porque agrupaba a 10 y casi todos en la misma zona como: Apolo, Atlas, Gran Cinema, Mara, Marta, Moderno, Palma, Santa Catalina, Tosca y Victoria. 

El Circuito Carrera comprendía los siguientes ocho: Belascoaín, Favorito, Florida, Infanta, Los Ángeles, Metropolitan, Payret y Trianón. 

El Trianón fue el primero que tuvo Cinemascope. Fausto y América los pioneros en poner Aire Acondicionado. El Rex y el Duplex los primeros en poner a sus espectadores cómodos con sus lunetas o butacas reclinables. El Radiocentro en junio de 1953 se equipó para exhibir la cinta Casa de Cera, que los espectadores vieron a través de espejuelitos de cartón armados de celofán rojo y verde. Luego en 1958, tras una reconstrucción estrenó la tecnología del Cinerama, para lo cual, hubo de reducir sus lunetas a 1,632. Consistía en tres cabinas de proyección simultánea cuyas imágenes fragmentadas convergían en una sola en la gran pantalla.

Fuimos el tercer país latinoamericano en tener Cinerama. El primer filme fue Esto es Cinerama. Luego se proyectaron Las Siete Maravillas del Mundo, Aventuras en los Mares del Sur, y Holiday. 

Esta tecnología estuvo en operación hasta noviembre de 1960, porque después de robado a sus legítimos dueños, se rompieron las cabinas y los equipos y nunca más se reinstaló el sistema. 

Creó el único cine al aire libre, en una loma y sentados sobre en la naturaleza misma, estaba en Santa María del Mar, pero no era un Autocine y si llovía no había función. Como me llevaron y fui una sola vez no recuerdo la dirección. Pero ponían muy buenas películas, desconozco cuando fue 

construido y su capacidad. Era muy frecuentado por los fumadores.

Ha habido mucha información sobre que había más cines en La Habana en 1958 que en Nueva York y París, no pretendo entrar en esta polémica porque desconozco los límites territoriales para poder comparar, aunque no dudo que sea verdad. 

Según Diario de Cuba en 1955 eran 138 los cines y convertían a La Habana la segunda ciudad de América después de Buenos Aires. 

Otros aseguran que en 1958 eran 358 los cines, otros 134, estoy enumerando 149, con la idea que los lectores los recuerden por haber vivido cerca o por las incontables ocasiones que fueron a disfrutar de esas grandes e inolvidables películas. Por supuesto están incluidos teatros y algunas salas de teatro de La Gran Habana. 

Según pude leer en 2005 estaban funcionando 58 cines, pero en 2011 había solamente 18 cines activos en La Habana. Me imagino la culpa es del Totí (el Bloqueo), porque los comunistas jamás aceptan sus errores, ni la verdad sobre un sistema fracasado durante 65 años que, ni ha funcionado, ni funcionará.

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