CHILE ENMIENDA SUS DISPARATES

Written by Adalberto Sardiñas

16 de mayo de 2023

El domingo pasado, mayo 7, los votantes chilenos eligieron una Asamblea Constituyente para redactar una nueva constitución. El Partido Republicano, dirigido por el conservador José Antonio Kast, obtuvo el 35% de la votación, y una coalición de moderados y conservadores de otros partidos, obtuvieron el 20% para alcanzar una rotunda mayoría contra la facción del presidente Gabriel Boric, compuesta de izquierdistas, socialistas, y comunistas, que sólo obtuvo el 29 %. del sufragio. 

Los resultados fueron de carácter devastador para la extrema izquierda chilena que había redactado una nueva constitución, un monstruoso documento de 388 páginas, que desmantelaba las instituciones democráticas, incluyendo la separación de poderes, establecido en la constitución existente, su magnífico sistema de pensión, y otros muchos disparates dirigidos contra el sistema empresarial privado en favor del control gubernamental.

La democracia, en una de sus muchas virtudes, posee el mecanismo idóneo para corregir errores con próximas elecciones. Éstas del pasado domingo 7, pudiera ser el primer paso de Chile para enmendar el irracional desatino de la asamblea constituyente pasada.

Gabriel Boric, un joven de 36 años, inteligente y carismático subió a la presidencia en diciembre del 2021 con el 58% de la votación, para, de inmediato, formar un gobierno donde prevalecen figuras de corte socialista y comunista.

En menos de año y medio, Boric ha perdido considerable apoyo popular, debido, en gran parte, al deterioro de la economía, el alto nivel de criminalidad en el país, y sus medidas en el orden político, económico, y social de la nación.

Con las elecciones recién pasadas, Boric termina, aún más debilitado, con una asamblea compuesta por 33 conservadores, número suficiente para designar los 50 miembros que constituirán el Consejo Constitucional encargado de redactar la futura nueva constitución. Nadie sabe con exactitud, qué forma, diseño, o proyección, tendrá la nueva Carta Magna chilena, pero no es arriesgado pensar que será muy diferente a la presentada a la población por una Asamblea Constituyente controlada por una extrema izquierda obsesionada con una radicalización política y económica, que, en modo alguno, beneficiaría los intereses de los chilenos.

Y éste es asunto de extrema importancia, puesto que los derechos ciudadanos de Chile, o cualquier país, no tienen otro resguardo, ni otra garantía, que los que se les reconocen, de fuerza obligatoria, en su Carta fundamental.

Hace diez años, Chile despuntaba entre la amplia comunidad de países hispanoamericanos, como el más probable a ingresar en el exclusivo grupo del Primer Mundo. Su extraordinario ascenso en lo político, social, y en especial, su avance económico en los últimos 40 años, lo hacían el candidato más indicado a alcanzar esa privilegiada posición.

Pero aquellos brillantes augurios se vieron frenados abruptamente por el desorden, la violencia callejera, y destrozos que trajeron enormes pérdidas económicas, ascendentes a miles de millones de pesos. A consecuencia de estos fatales disturbios, la izquierda radical acorraló al gobierno centroderecha del presidente Sebastián Piñera, que cedió blandamente a sus exigencias, y abrió el camino para una nueva constitución que sustituiría a la vigente desde 1980, escrita durante el gobierno de Augusto Pinochet.

Al margen del partidarismo político, aquella constitución trajo enorme progreso a Chile en todos los sentidos.

 Hoy, bajo el gobierno de Gabriel Boric, con creciente expansión de la intervención gubernamental en la vida ciudadana y en las actividades económicas del país, las cosas han cambiado.

La nación que lucía destinada a salir de la mediocridad del Tercer Mundo, ha entrado, en el último lustro, en un descenso abismal. Su economía, antes robusta, ya no lo es. Enorme cantidad de divisas, moneda fuerte, como el dólar, ha abandonado el país por la carencia de garantías sobre la inversión.

¿Habrá terminado con Boric y su grupo extremista el sueño chileno de saltar al Primer Mundo? Es posible, pero no por largo tiempo. Todo depende del contenido de la nueva constitución, y de la decisión de los chilenos al respecto, cuando le sea presentada para su aprobación el próximo diciembre.

En junio, 24 expertos constitucionalistas comenzarán a escribirla en reemplazo de la derrotada. Los políticos chilenos sensatos tienen esperanzas y han comenzado las enmiendas necesarias para corregir los disparates aglutinados en los 388 artículos del primer intento constitucional.

La nueva mayoría conservadora en la Asamblea implica la promesa de que el mecanismo del mercado libre, las razonables limitaciones del gobierno, el adecuado funcionamiento de sus instituciones, que han hecho de Chile un ejemplo para Latinoamérica, y una fuerza económica formidable, estarán en boga en el surgimiento de una constitución que reconozca estos valores.

El triunfo abrumador de los conservadores es un contrapeso a los empeños socio colectivistas de la izquierda, que ha quedado seriamente dañada después de las elecciones, con muy poco poder en la Asamblea.

El Partido Republicano y su líder José Antonio Kast, excandidato presidencial, conservador, e institucionalista, están ahora en el puente de mando.

Esto no significa, que Kast, y sus seguidores republicanos, tienen el camino libre, y que el peligro para el sistema institucional de Chile ha cesado. El nuevo borrador del futuro documento será sometido a un referendo nacional para ser aprobado en diciembre.

De todas formas, y desde cualquier ángulo que se le mire, las elecciones del pasado domingo 7, es un fortalecimiento para la democracia chilena, y una oportunidad para sostener el ejemplo que la nación ha dado a todos los vecinos de la región.

BALCÓN AL MUNDO

El presidente Joe Biden está impaciente, y en estado de profunda ansiedad, por restablecer contactos “normales” con Xi Jinping, Pero el dictador chino no le acepta las llamadas. Lo ignora, lo mismo que le hacía el Príncipe de Arabia Saudita. 

Biden quiere dejar a un lado el asunto de los globos espías. Las provocaciones chinas en el Mar Sur de China y los vuelos amenazantes sobre Taiwán con tal que Xi acceda a tomar el teléfono. 

Biden se va convirtiendo en la estampa de la claudicación. Empezó en Afganistán. Siguió con Irán, Venezuela y Cuba. Y por último con la potencia que quiere acabar con la hegemonía americana para tomar su lugar.

El presidente, con sus fugas mentales, y sus repetidas incoherencias, es ya, un riesgo para la seguridad nacional, y no apto para otros cuatro años del rigor de la presidencia.

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¿Quién resultó ganador en el “Town Hall” de CNN en New Hampshire?

Sin duda Donald Trump. Recibió una tremenda gratuita publicidad y dejó a CNN y su staff peleándose entre ellos, culpándose de la pobre actuación de su staff por la presentación y el resultado del show.

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 El Título 42 ha llegado a su fin, y comienza el 8, más restrictivo que el desaparecido 42. El envío de 1,500 tropas y otros contingentes de la Guardia Nacional abortaron una posible avalancha humana, de desesperados inmigrantes, que pretendía forzar su entrada al territorio americano. Todo muy lamentable.  

Desde el día 11, a las doce de la noche, los aspirantes al asilo tendrán que aplicar on line, obtener una cita, y presentarse en su lugar de residencia, o en el lugar que se le asigne, para ser considerado como elegible al asilo político. El aspirante tendrá que justificar “miedo creíble” a ser castigado, encarcelado, o dañado por el gobierno de su país, si regresa al mismo. La búsqueda de una vida mejor no es razón válida. Cientos de millones de seres humanos buscan una vida mejor, pero ninguna nación, por rica que sea, puede abrir sus puertas a esa enorme cantidad de personas para que vivan más felices, por muy legítimos y humanos que sean esos deseos.

De acuerdo a expertos en leyes de inmigración, el 90% de los aplicantes no será elegible para el status de exiliado. Estos aspirantes, presumiblemente, o, debatiblemente, podrían regresar a sus países de origen sin peligro de retaliación; excepto los provenientes de Cuba, Nicaragua y Venezuela que corren el riesgo de persecución política.

  Existe algo muy claro en el Título 8: el inmigrante económico tiene una clasificación diferente al que huye de la persecución política. Este último tiene derecho al asilo. El otro tiene que aplicar por otro concepto. No se pueden mezclar manzanas y naranjas.

El Título 8 no es de nueva creación como producto de la crisis del momento. Ha estado en vigencia y aplicación por más de 70 años.

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