Carlos Manuel de Céspedes: De Yara a San Lorenzo

Written by Enrique Ros*

26 de marzo de 2024

La Lealtad y la perfidia. 

El brigadier de Cambute. El Médico de Jiguaní

Esta obra aporta datos concretos sobre actos, algunos censurables; los más, admirables, de los hombres que participaron en aquella gloriosa gesta.

1877: un año que mal comienza 

(III de III)

MUERE JOSÉ DE JESÚS, BRIGADIER DE CAMBUTE, PROTEGIENDO A UN AMIGO

Cuarenta y ocho horas después de haber llegado el presidente Estrada Palma y su gabinete al campamento del Gral. Vicente García, en un enfrentamiento con el enemigo al tratar de proteger al Dr. Bravo Sentíes, muere José de Jesús Pérez en el palenque atravesado por ocho balazos. El encuentro se ha producido en el río Bayamo, el 8 de febrero de 1878. Es el Jefe de la Brigada española de Bayamo quien da a conocer la noticia.

Así lo narra Enrique Ubieta en su “Efemérides de la Revolución Cubana”.

“1878 – El Jefe de la Brigada de Bayamo participa este día haber dado muerte una de sus Guerrillas, en el Palenque del río de Bayamo, al Brigadier del Ejército Libertador, el compañero y amigo del inolvidable Carlos Manuel de Céspedes, Jesús Pérez, y de haber hecho prisionero al doctor Miguel Bravo y Sentíes, Diputado a la Cámara de Oriente.

Sentíes manifestó al caer prisionero que había ingresado en la Revolución, el 21 de junio de 1871, viniendo en la primera expedición del “Virginius”, siendo ayudante de Carlos Manuel de Céspedes, que había desempeñado las Secretarías del Interior, de la Guerra y de Estado, cuando el 27 de octubre de 1873 en Bijagual de Jiguaní depusieron al Presidente: que durante la Presidencia del Marqués de Santa Lucía, fue jefe de Sanidad del Estado de Oriente y hasta su prisión, siendo de los deportados a Femando Póo, de donde se fugó junto con Miguel Embily otros”.

Termina así, dicen los historiadores Ramiro Guerra, Pérez Cabrera, Remos y Santovenia, “la larga carrera de servicios a Cuba de un valeroso jefe, con este sacrificio inútil pues Bravo Sentíes cayó prisionero en el mismo combate, en manos de la tropa española”.

En forma similar, casi textualmente, describe Fernando Figueredo la acción en que cae combatiendo el brigadier José de Jesús Pérez. Ya vimos como otro historiador, Enrique Ubieta, recoge en las páginas de su libro la muerte del bravo combatiente.

DESALIENTO Y DESORDEN EN LAS FILAS INSURRECTAS: CAMINO DEL ZANJÓN

En el momento en que pierde la vida el brigadier Pérez ya va cundiendo primero el desánimo y luego el desorden en las filas insurrectas.

El departamento de Camagüey que dirigió Ignacio Agramonte y que tres años antes había sido ejemplo de excelente orden y disciplina se resquebraja luego de la ofensiva española iniciada el 11 de marzo de 1877.

Holguín, Tunas, Jiguaní y Bayamo seguían inactivos. Sólo Antonio Maceo y Flor Crombet mantenían sus fuerzas con admirable disciplina pero, el 7 de agosto, en los Mangos de Mejía, Barajagua, distrito de Mayarí, en un enfrentamiento con las fuerzas españolas comandadas con el Mariscal de Campo José Várela, caerá Maceo gravemente herido. Sus tropas quedarían al mando del mayor general Modesto Díaz aquel general en busca de quien marchaba José de Jesús cuando, peleando como siempre, cayó mortalmente herido.

Se ha firmado el Pacto del Zanjón y producido la Protesta de Baraguá. Se abren las cárceles de la metrópoli. De una de ellas sale, libre, el médico Miguel Bravo Sentíes. Procedente de Santiago de Cuba llega a La Habana donde es entrevistado por un corresponsal que lo interroga sobre su actuación en la revolución, su participación en el “movimiento político-social encabezado por el Gral. Vicente García” y sobre el Brigadier José de Jesús Pérez.

Comienza el corresponsal español afirmando que “la paz de Cuba es un hecho consumado: los últimos partes demuestran que las fuerzas ayer enemigas y hoy amigas y que siempre fueron hermanas, han entregado las armas, y hasta puedo dar pormenores interesantes, que por sí solos bastan para llevar la tranquilidad al ánimo más apocado e incrédulo”.

Y continúa diciendo que “el miércoles por la noche, procedente de Santiago de Cuba llegó a La Habana, hospedándose en el hotel, el Dr. Miguel Bravo Sentíes, que desde el 21 de junio de 1871 estaba en la insurrección y que fue hecho prisionero el 7 del pasado febrero, 1877 en el Palenque del Río Bayamo, punto en donde por una guerrilla nuestra fue muerto el brigadier Don Jesús Pérez”.

Quiere conocer sobre el movimiento del General Vicente García.

Responde así Bravo Sentíes:

“Casualmente cuando caí prisionero íbamos el Brigadier Jesús Pérez y yo en busca de Modesto Díaz, del cual hacía más de tres meses que nada, absolutamente, sabíamos, ni del estado de la guerra”.

Le pregunta el periodista:

“¿Se oponía Jesús Pérez al movimiento (político-social de Vicente García)?”

Respuesta de Bravo Sentíes:

“Con decirle que él no sabía nada, creo decirle bastante”.

Las palabras de su compañero de armas, del hombre que vio, en vida, por última vez al Brigadier José de Jesús Pérez, dejaban irrebatible constancia de la no participación del valeroso mambí en la lucha interna que conmovía a la revolución.

Bravo Sentíes, su íntimo amigo, el hombre apasionado y polémico, que estuvo en el centro de las intensas tensiones que condujeron a Lagunas de Varona y otras lamentables confrontaciones en las filas cubanas, exoneraba al abnegado brigadier de conocer y, por tanto, haber participado en todo lo acontecido en estas dolorosas últimas páginas de la Revolución de Yara.

Ha caído, peleando, José de Jesús Pérez, el Brigadier de Cambute. Muchos, no todos, de los que sobrevivieron aquella contienda, unidos a nuevos hombres que habrán de incorporarse, participarán en las dos próximas guerras emancipadoras legándoles a las nuevas generaciones la convicción de que sólo perseverando en la lucha se logra la libertad.

FIN

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