Carlos Manuel de Céspedes: De Yara a San Lorenzo

Written by Enrique Ros*

23 de enero de 2024

La Lealtad y la perfidia. 

El brigadier de Cambute. El Médico de Jiguaní

Esta obra aporta datos concretos sobre actos, algunos censurables; los más, admirables, de los hombres que participaron en aquella gloriosa gesta.

Presidencia de Cisneros

(VII de VIII)

Vicente García había concentrado sus tropas el 20 de septiembre en el potrero Guaramanao a seis leguas de Tunas. El 22 se le unen las fuerzas de Juan Ramírez Romagosa, Francisco Varona, Rafael Mortero y las de Payito León y, en medio de la noche, atacan al cuartel y la armería de las tropas españolas. “Se hicieron 285 prisioneros de tropas de línea y más de un centenar de voluntarios”. 

Vuelve Calixto a Holguín para iniciar distintas acciones en varias de las cuales no puede triunfar. Fracasa en su ataque a Baire en cuyas inmediaciones, poco antes, sus tropas comandadas por el teniente coronel Pablo Amabile, habían sido diezmadas por la guerrilla española del coronel Tizón en cuyo encuentro cayó gravemente herido el colombiano José Rogelio Castillo y Zúñiga quien alcanzará, en la Guerra Chiquita y la Guerra de Independencia, el grado de General.

CONVERSACIONES 

DE PAZ

En enero de 1875 quedaba restablecida la monarquía en la figura de Alfonso XII, tras el golpe del General Arsenio Martínez Campos quien meses después sería nombrado General en Jefe del Ejército de Operaciones en Cuba gobernada entonces por el General Joaquín Jovellar.

Para entonces se han iniciado conversaciones de paz entre algunos oficiales insurrectos y militares españoles.

El General Barreto informaba a Calixto García que el general español Sabas Marín, al frente de la región de Oriente, estaba haciendo llegar confusas proposiciones de paz a través del comandante español de Manzanillo con quien había sostenido ya dos conferencias a las que el propio General Barreto había concurrido acompañado del cubano Esteban de Varona.

Calixto García se dirigió a Bayamo para investigar personalmente estas acusaciones.

En su marcha es sorprendido por tropas españolas y, antes de caer prisionero, intentó suicidarse. Mal herido, es hecho prisionero.

Es necesario sustituir al general holguinero. El general Vicente García, Secretario de Guerra en el gabinete de Cisneros, es designado para ocupar, interinamente, la jefatura militar de Oriente. Todo Oriente,  había quedado marginado el General Manuel Calvar, segundo del general Calixto García.

ESCALAFÓN DEL 

EJÉRCITO. 

CAMBIOS MILITARES

Para entonces ha terminado Cisneros Betancourt el Escalafón del Ejército, importante documento en el que hará descansar, junto con las informaciones que obran en su poder, sus decisiones en las cuestiones militares. Suspende al General Barreto del mando de la Primera División y lo destina a Camagüey y a Las Villas. Modifica aquella primera División uniendo a Bayamo con Holguín y Jiguaní designando al frente de la misma al General Calvar. Crea una Segunda División con Cuba y Guantánamo que coloca al mando del Brigadier Antonio Maceo, que ha regresado de Camagüey. Traslada a Camagüey, como Jefe de Sanidad Militar, al Dr. Miguel Bravo Sentíes considerado responsable de críticas injustificadas al gobierno.

JOSÉ DE JESÚS PÉREZ COMANDA DE NUEVO LA BRIGADA CUBA

Toma el Presidente Cisneros otra importante decisión: Nombra, nuevamente, para mandar la Brigada de Cuba en el Sur, de la que ya por largo tiempo había sido jefe, al brigadier José de Jesús Pérez. Reconocía, así, los méritos alcanzados en el campo de batalla por el bravo comandante de la prestigiosa Brigada de Cambute injustamente destituido por su lealtad al presidente Céspedes.

Con la designación del Brigadier Pérez al frente de la Brigada de Cuba quedaba completada la organización de Oriente. Llegaban en esos momentos, alentadoras noticias. El Gobierno conocía que el General Máximo Gómez había cruzado la Trocha de Júcaro a Morón e invadido Las Villas. De inmediato, organizada la región de Oriente, marchó el gobierno en dirección a Camagüey.

No todos habían favorecido la decisión de Gómez, respaldada por el Presidente de la República en Armas, de invadir Las Villas. Ahora, aunque inicialmente opuesto al plan, el General Vicente García debía enviarle refuerzos a su antiguo y respetado amigo el General Gómez. Pero surgirán escollos antes que cristalice ese necesario apoyo.

El general tunero tenía planeado el ataque a un convoy militar que partiendo de Cauto el Embarcadero estaba destinado a abastecer las instalaciones militares de Bayamo y Jiguaní. A ese efecto concentraba Vicente García tropas en los distintos departamentos orientales; entre ellos de las que estaban al mando del Mayor General Calvar. Pero el General Vicente García cometió un grave error.

VICENTE GARCÍA SE 

DISTANCIA DE CALVAR

Al solicitar tropas de la división comandada por el General Calvar no las pidió a éste sino que se dirigió directamente a los jefes subalternos de Calvar. Para éste fue una nueva ofensa sobre otra anterior. Meses atrás, recordemos, Vicente García había hecho causa común con el Coronel Sacramento León (Payito) contra Calixto García de quien Calvar era su segundo.

Militar disciplinado, Calvar pide a sus subalternos que acaten las órdenes del General Vicente García al tiempo que le envía al general tunero su protesta oficial «para que la remita al gobierno junto con mi renuncia a la jefatura de la Primera División». Llegará Calvar, con su justa queja, ante el gobierno; pero ya obraba en poder de éste una comunicación del propio Vicente García quejándose de Calvar como subalterno. Otra querella en la que se ve obligado a intervenir el presidente Cisneros (Febrero 1875).

Para resolverla envía Cisneros, por escrito, una reprensión oficial a Calvar pero lo premia asignándole la jefatura de uno de los nuevos departamentos militares que va a crear.

Las Villas quedaba unida a todo Occidente para cuyo mando militar designará al General Máximo Gómez que ya se encuentra en la región villareña. Une a Camagüey con las Tunas colocando a Vicente García al frente de ese nuevo departamento. El Tercero será Oriente, sin Tunas, cuya jefatura debía estar a cargo, son los dos primeros en el escalafón, de Modesto Díaz o de Manuel Calvar. Será éste el designado en el mes de marzo. No satisfizo esta decisión al General Vicente García.

Se siente incómodo Vicente García. Peor que incómodo, se siente preterido por Cisneros. Acude a la Cámara de Representantes. Ni el poder ejecutivo, ni el legislativo, deciden sobre su reclamación. La tensión se convierte en indiferencia, ésta en discordia. Se crea un cuadro realmente confuso.

Así describe un historiador cubano aquella situación:

“El Dr. Bravo y Sentíes creyó llegado el momento, en vista del conjunto de circunstancias que hacían posible la realización de un plan contra el Gobierno, para forzar la renuncia de Cisneros, con un año y varios meses al frente del Ejecutivo, en una prolongada interinidad que le había venido a las manos sólo por la medida tomada en Bijagual contra el presidente Céspedes.

Unido el doctor (Bravo Sentíes) a Barreto, lograron atraer a su lado al mayor general Francisco Javier de Céspedes, hermano del “hombre de La Demajagua”. El mayor general usó de su natural ascendiente sobre el coronel Ricardo de Céspedes y otros familiares del ex-Presidente, muchos de ellos altamente estimados por el reconocido valor de los mismos, puesto de manifiesto en los más recios combates en Oriente y en Camagüey, señaladamente en los de Naranjo, Moja Casaba y Las Guásimas, a las órdenes de Gómez.

Con excepción de un solo familiar de Céspedes, sobrino del mayor general Javier de Céspedes, todos los demás cespedistas agrupáronse dispuestos a actuar también contra un gobierno que consideraban hechura de los sediciosos de Bijagual, ilegalmente prolongado”.

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