Carlos Manuel de Céspedes: De Yara a San Lorenzo

Written by Enrique Ros*

17 de octubre de 2023

La Lealtad y la perfidia. El brigadier de Cambute. El Médico de Jiguaní

Esta obra aporta datos concretos sobre actos, algunos censurables; los más, admirables, de los hombres que participaron en aquella gloriosa gesta.

Destitución de Céspedes 

(IV de XI)

Meses antes, el 12 de octubre (1873) las fuerzas bajo el mando del General Vicente García habían atacado y tomado el fuerte español «La Zanja» al sur de la población de Jobabo, apoderándose de numerosos alijos de armas que fueron guardados en el potrero de Guramanao. Tratando de recuperar este botín avanzaba el Teniente Coronel Vilches al frente de una columna de 600 hombres de infantería y caballería.

Fracasado su intento regresaba la columna española cuando, en Palo Seco fue interceptada por una columna de 300 hombres al mando del Mayor General Máximo Gómez que había partido de Guáimaro precisamente para impedir que las tropas de Vilches recuperaran aquellas armas que habían sido tomadas en La Zanja por el Mayor General Vicente García.

En su Diario de Campaña Gómez anotaba que su retaguardia estaba formada por 40 jinetes bajo el mando del Teniente Coronel Baldomero Rodríguez que esperó más de cinco horas en contactar la columna española a la que ataca e inicia una falsa retirada para atraer a las tropas de Vilches hacia donde se encontraba el grueso de los insurrectos. Tarde se percató Vilches del error cometido cuando la caballería camagüeyana atacó con gran impulso y, en muy poco tiempo, la columna española fue aniquilada muriendo el Teniente Coronel Vilches en aquella cruenta batalla.

Trataron las fuerzas peninsulares, ahora bajo el mando del Comandante Martitegui de guarecerse en un viejo fortín pero, atacadas por los coroneles Rafael Rodríguez y José González Guerra, los cinco oficiales y 5 soldados se vieron obligados a rendirse. Las bajas hispanas ascendieron a más de 300 muertos y 70 prisioneros; las de los cubanos, 3 muertos y 17 heridos.

Desfavorables consecuencias tendrá para el alto mando español la batalla de Palo Seco (diciembre 2, 1873). No sólo ha sido despedazada la columna del Teniente Coronel Vilches, donde éste pierde la vida, sino, aún más grave para la opinión pública, ha caído prisionero Martitegui, figura altamente conocida en la península que -luego de ser generosamente liberado por Gómez- llegará a ser Teniente General y Ministro de la Guerra en España.

Mientras Gómez, con las pocas fuerzas que comanda, pelea denodadamente en tierras camagüeyanas (Yaguas, Atadero, San Felipe, Boza, Nuevitas (Septiembre 1873) y Santa Cruz del Sur) -con Henry Reeve (el Inglesito) al frente- (octubre 28) y La Sacra (noviembre); otros, alegando patrióticas razones, contribuyen a sembrar la discordia en las fuerzas libertadoras.

ENFRENTAMIENTO ENTRE LA CÁMARA Y EL PRESIDENTE

El enfrentamiento entre el Presidente Céspedes y la Cámara de Representantes se agudizó en octubre de 1873 con aquella disposición de la Cámara designando al presidente de ese organismo legislativo como encargado interino del Poder Ejecutivo en ausencia temporal del vicepresidente.

Céspedes impugnó esta extralimitación de la Cámara que conduciría, expuso con visión profética, “a grandes trastornos, causa quizás de rebeliones y banderías”. No vio tal peligro el cuerpo legislativo que, “sin esgrimir razonamientos jurídicos, rechazó la exposición” de Céspedes.

Pero el mandatario cubano tenía una más clara comprensión del conflicto que tal decisión acarrearía. Y, el 22 de aquel mes de octubre responde a la Cámara que ante “el diverso parecer de los Poderes… se reserva sus derechos, y, tranquilo, espera el veredicto que el pueblo, a quien apela, en su día pronuncie”.

Todas esas discrepancias y enfrentamientos condujeron a la triste reunión de Bijagual.

Podemos seguir aquellos dolorosos momentos a través de la tierna correspondencia de su sobrino Francisco Estrada Céspedes  con su esposa Adolfina.

Al presidente de la República en Armas lo han despojado de su escolta “dejándolo a merced del enemigo”, le informa Francisco de Brazo Escondido en el Distrito Cuba el 6 de julio de 1873 cuando recién salido de Cambute le han muerto el caballo que malamente le había servido por largo tiempo. Pero lo reconforta “una oferta del Brigadier José de Jesús Pérez de proporcionarle uno mejor”, y en otra misiva a su esposa fechada el 21 de julio recuerda que en enero Melchor (Agüero) le había enviado al Brigadier Pérez dos maletas con ropas, dice con afecto, “de mi grato hermano Filiberto”.

El 9 de agosto escribe Francisco Estrada desde la Residencia del Ejecutivo, Distrito Cuba a su suegro Pedro Céspedes que se encuentra en Kingston, Jamaica una carta informándole sobre la composición del ejército mambí que ahora “está dividido en tres cuerpos. Es la composición que ya conocemos en la que el Segundo Cuerpo, Oriente, lo componían Cuba y Holguín en el que aparece como segundo jefe de la primera división (Cuba) el Brigadier José de Jesús Pérez”.

Ignora que su suegro está en esos momentos organizando, en la isla vecina, una expedición armada.

(Continuará la semana próxima)

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