Carlos Manuel de Céspedes: De Yara a San Lorenzo

Written by Enrique Ros*

28 de marzo de 2023

La Lealtad y la perfidia. 

El brigadier de Cambute. El Médico de Jiguaní

Esta obra aporta datos concretos sobre actos, algunos censurables; los más, admirables, de los hombres que participaron en aquella gloriosa gesta.

Se extiende la insurrección

(VIII de VIII)

GRAVE DE PERALTA EN NUEVA YORK. EXPEDICIÓN DEL FANNY

Iría Julio Grave de Peralta para una misión en el extranjero.

Lo instruyen a que vaya a Cambute, el campamento de José de Jesús Pérez, de donde partirá hacia la costa escoltado por José Rebustillo y el propio Pérez. En su largo recorrido hacia Cambute, Grave de Peralta se entrevista con el General José Inclán que ocupaba, ahora, la jefatura de la División de Holguín que, originalmente ocupaba el propio Grave de Peralta.

El 18 de febrero arriban al campamento del General Luis Figueredo quien les ofreció prácticos. El 2 de marzo llegan a Cambute y el 6 salen hacia la costa acompañados del Brigadier José de Jesús Pérez. El 8 parte la comisión compuesta por Izaguirre, Grave de Peralta, Perfecto Lacoste y Jesús de Feria.

Máximo Gómez anota en su Diario: «En este punto (Barrancas) y sus cercanías me pasé preparando la Comisión para el extranjero de Izaguirre que salió con Julio Peralta».

El 8 de marzo junto a Perfecto Lacoste, Jesús de Feria y José M. Izaguirre, Grave de Peralta y sus acompañantes parten hacia Jamaica.

Formará parte de una comisión designada por Carlos Manuel de Céspedes constituida por el vicepresidente Francisco Vicente Aguilera y Ramón Céspedes para que se traslade al exterior y trate de mediar (26 de julio de 1871) en las crecientes diferencias de la emigración.

La representación cubana en los Estados Unidos había logrado llegar hasta el Presidente Ulises Grant a través del Secretario de la Guerra, General John Rawlins, pero tenía en William Seward, antiguo Secretario de Estado que respaldaba la esclavitud en Cuba y en Hamilton Fish, en aquel momento Secretario de Estado, dos serios obstáculos.

Hamilton Fish que antes había sido gobernador de Nueva York y representado aquel estado en la Cámara y en el Senado, tenía intereses familiares contrarios a la causa cubana ya que su yerno, Sidney Webster era abogado y consejero de la Legación de España en Washington. Durante los primeros meses Morales Lemus, Aldama y demás representantes del gobierno cubano tuvieron en John A. Rawlins, Secretario de Guerra, un aliado.

Un año antes, en noviembre de 1870, la Junta Revolucionaria de Nueva York, que había sido dirigida por José Morales Lemus y, al fallecer éste, por Manuel Mestre, había sido disuelta y, en su lugar se había constituido una Comisión bajo la dirección de Miguel Aldama. Poco antes Céspedes había enviado a aquella ciudad a Manuel de Quesada -depuesto como General en Jefe del Ejército Libertador- como su agente confidencial ante el gobierno de los Estados Unidos.

Saldrían por la costa sur de Oriente, bajo la protección de hombres afectos a Céspedes.

Tras complicada travesía llega Grave de Peralta a Nueva York en medio de agudas diferencias entre «aldamistas» y «quesadistas». El 11 de abril se entrevista con José Mestre, representante diplomático de Cuba en Estados Unidos, y luego con Miguel Aldama en cuya residencia se encontraba, entre otros, José María Izaguirre, enviado por Máximo Gómez para organizar una expedición. Luego se reúne con dirigentes de la facción quesadista. Se reúne, también, con otros desterrados: José Antonio Echeverría, Hilario Cisneros y Leonardo del Monte.

El grupo de Aldama le pide que vaya a Haití y organice una expedición utilizando la embarcación «Hornet», propiedad de la Junta y sobre cuya embarcación pesaban distintas demandas judiciales y la que por sus pésimas condiciones tuvo que ser descartada. Seguir los pasos de Julio Grave de Peralta en Nueva York nos permitiría conocer a lo más granado de la emigración cubana con quien aquél mantuvo contacto en su breve estadía: Enrique Pineyro, José Govin, José Mora, Fernández Gramosio, Francisco Javier Cisneros, José Casanova.

En una de sus últimas reuniones participa Melchor Agüero que recién llegaba de Cuba con instrucciones de preparar una expedición aunque se expresó el propósito de unir a ambos, Agüero y Grave de Peralta, en la organización de una expedición combinada.

Surgen serios problemas: reparaciones del Hornet, dificultades en el reclutamiento y la agudización de la inestable política haitiana en la que, en ese momento, era factor importante el General Luperón. Todos ellos impidieron que cristalizara esta expedición del Hornet.

En junio de 1872 utilizaría el vapor Fanny para la complicada expedición que tendría para muchos, incluyendo al propio Julio Grave de Peralta, un trágico final.

El «Fanny» habría de dirigirse, por impensadas instrucciones de Grave de Peralta al capitán del navío, a las costas de Sagua de Tánamo en la costa norte donde no podía ser recibida por las fuerzas del brigadier José de Jesús Pérez. Conocía Julio por informes que envió el propio José de Jesús que la vigilancia española sobre la costa sur de Oriente se había incrementado considerablemente.

En el trayecto hacia Cuba sufre una avería el barco que los obliga a una urgente reparación en una de las pequeñas islas Crooked. Desembarca Grave de Peralta con tres marineros que enseguida desertan. Reparada la embarcación desembarcan al este de Sagua de Tánamo. Marchan hacia las inmediaciones de la playa La Herradura pero son descubiertos por los exploradores de uno de los batallones del Regimiento de Infantería de León.

El Fanny había encallado en una costa rocosa. Se produce en la playa un enfrentamiento con las tropas españolas. Cerca de 40 expedicionarios mueren o son hechos prisioneros. Otros 16 logran escapar. En la lucha pierde la vida Julio Grave de Peralta.

Los 16 que sobreviven el encuentro se agrupan bajo la dirección del Comandante Jesús de la Feria. A los pocos días en un enfrentamiento con tropas españolas en el río Miguel mueren 10 de los expedicionarios y el propio de la Feria. Los otros cinco pudieron incorporarse a los insurrectos.

Pero antes de estas dos últimas expediciones (la del Hornet y la del Fanny) habían partido hacia las costas cubanas otras dos. La del Salvador, organizada por la Junta Central Republicana de Cuba y Puerto Rico, de Nueva York, al frente de la cual, con 129 combatientes, llamados «Rifleros de La Habana» venía Rafael de Quesada, junto a Agustín Santa Rosa y William A. Ryan (que un mes después regresará, con Domingo Goicuría, en el Catherine Whiting). Desembarcan en la bahía de la Guanaja, en la costa norte de Camagüey el 13 de mayo (1869) incorporándose a las fuerzas insurrectas.

Siguen las expediciones.

La próxima, de la que formarán parte una veintena de hombres, fue, como la anterior, organizada por la Junta Central de Cuba y Puerto Rico y utilizarán la goleta Grapeshot, pero los expedicionarios al desembarcar el 30 de mayo y comenzar el alijo de armas enfrentaron serios problemas al ser descubiertos. Al retirarse por tierra caen en una emboscada y, aunque Policarpo Pineda (Rustan) viene en su auxilio muchos mueren y otros caen prisioneros.

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