CALIXTO GARCÍA, UN GRANDE DE LA PATRIA

Written by Libre Online

12 de diciembre de 2023

Por Rafael Soto Paz (1949)

Entre los más gloriosos y tenaces batalladores por la libertad de Cuba, se halla el mayor general Calixto García Iñiguez. Nació este prócer en Holguín el 4 de agosto de 1839 en un hogar modesto. Niño aún, tiene que emplearse en una tienda de ropa, pasando luego a la villa de Trinidad, donde también ejerce el comercio.

Con el producto de su trabajo, Calixto va costeándose su instrucción, y luego, puesto en contacto con los promotores de la Revolución del 68 es de los primeros en lanzarse a la manigua. Se distingue en diversas acciones de guerra hasta alcanzar la jefatura del Departamento Oriental, en la que sustituye a Máximo Gómez.

En 1874, es sorprendido con veinte hombres que lo acompañan en San Antonio de Bajó (Oriente), por una columna enemiga. Calixto García antes de darse prisionero esgrime su propio revólver y se da un disparo, al tiempo que exclama:

–¡Morir luchando sobre los campos de la patria o desaparecer aquí, todo es igual!

Por fortuna, la bala no le priva de la vida: los médicos españoles lo curan, enviándolo preso a España, donde permanece hasta que se firma en 1878, el Pacto del Zanjón.

Sale el patriota de la Península y se dirige a Nueva York, en cuyo lugar organiza un nuevo movimiento revolucionario para libertar a Cuba. En mayo de 1880 desembarca en Aserradero (Oriente) al frente de una expedición, para participar en la llamada Guerra Chiquita y poco después cae en manos del gobierno colonial. De nuevo Calixto García va deportado a España. Aquí se gana la vida como empleado de un banco de Valladolid, y luego en Madrid ejerce de profesor de idiomas en distintos centros de enseñanza.

La Revolución del 95 reclama el brazo del bravo general, y sin demora el caudillo se dirige a los Estados Unidos donde se pone a disposición del Partido Revolucionario Cubano. Cuando se dispone a embarcar rumbo a las playas cubanas conduciendo una expedición, las autoridades norteñas le detienen. Puesto en libertad, vuelve a embarcarse, y pocas horas después naufraga la goleta expedicionaria.

Por fin, en marzo de 1896, Calixto García pisa el suelo patrio y se le confía la jefatura del Departamento de Oriente. Bate a las fuerzas españolas sin descanso, y con la cooperación de tropas de los Estados Unidos, toma la ciudad de Santiago de Cuba. Como delegado de la Asamblea de la Revolución, reunida en Santa Cruz del Sur al terminar el conflicto, preside la Comisión Especial que se dirigió a Washington a visitar a Mc Kinley. Hallándose en tal misión, laborando por Cuba, la muerte sorprende en aquella capital el 11 de diciembre de 1898, al adalid cubano.

Su nombre figura hoy entre los inmortales de la historia americana. Lo poseía todo: talento, valor, generosidad…

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