Así se forja una nación. Gustavo Pérez Abreu

Written by Libre Online

8 de noviembre de 2022

(1872 – 1953)

Por Jorge Quintana (1955)

Máximo Gómez tuvo en Ja Guerra de Independencia un médico: el Dr. Gustavo Pérez Abreu. Tenía veintitrés años cuando se presentó en las filas mambisas para cumplir su deber de patriota. El  general Gómez lo asignó a su Cuartel General. Ya concluida la campaña, en julio de 1898, le ascendió designándolo jefe de Sanidad del Sexto Cuerpo de Ejército. Después, en la República, fue de los hombres íntegros que siguieron sosteniendo los  mismos ideales que le llevaron a sacrificarlo todo en 1893 y lanzarse a la lucha por la liberación de su patria.

El 10 de octubre de 1872 nació en la Calzada del Cerro esquina  Buenos Aires, en La Habana, Gustavo Pérez Abreu y Díaz. Su padre Juan José Pérez Abreu era condueño y administrador del ingenio “Triunfo», antes «Concepción». Su madre Margarita Díaz era de familia de patriotas. Uno de sus sobrinos fue después, en la Guerra de Independencia, el coronel Mario Díaz que tanto se distinguió en esta provincia de La Habana.

Su niñez fue la de un niño acomodado. El padre le llevaba de temporadas al ingenio y cuando estuvo en edad de comenzar a estudiar le enviaron al colegio San Francisco de Paula que dirigía Melitón Pérez, en la calle de Concordia 18, donde cursó la primera enseñanza y el bachillerato. Ocho años tenía cuando el 11 de febrero de 1881 su padre fue víctima de un accidente en el batey del ingenio “Triunfo”. La explosión de una caldera de la maquinaria le arrebató vida. Y la familia supo entonces de la orfandad. El 26 de junio de 1889 Gustavo Pérez Abreu con sólo dieciséis años de edad, se graduaba de Bachiller en Letras y Ciencias. Ese mismo año hacía su ingreso en la Facultad de Medicina para cursar la carrera de médico por la que sentía gran vocación, logrando destacarse como un estudiante ejemplar. En 1891 obtuvo una plaza de practicante en el Asilo «San José” donde las autoridades coloniales recluían a los menores delincuentes. En 1893 entra en contacto con los jóvenes conspiradores habaneros que seguían las orientaciones del Delegado de José Martí en Cuba, don Juan Gualberto Gómez. Habitualmente se reunían para prepararse, a fin de cooperar en la empresa libertadora, Néstor Aranguren,  Joaquín Llaverías, Pedro Osorio,  Generoso Campos Marquetti, José Clemente Vivanco, Oscar Primelles, Manuel Maza, Manuel Vicente y Mario Díaz Marquetti, Oscar Bermúdez y Juan Manuel Pérez Aldarete. En tanto continuaba afanosamente los estudios de su carrera.  En 1894 permutó  la plaza de practicante del Asilo  “San José” por una de igual categoría en la Casa de Socorros del Segundo Distrito, situada a la sazón en San Lázaro y Hospital.

El 24 de febrero de 1895 los cubanos reanudaron la lucha por la independencia, Gustavo Pérez Abreu cursaba el último año de su carrera. El 24 de junio se graduaba de doctor en medicina con nota sobresaliente. Tenía veintidós años de edad. Inmediatamente se trasladó  a Melena del Sur donde comenzó a ejercer su carrera, mientras llegaba la oportunidad ansiada de unirse a los mambises. 

Los primeros días del mes de enero de 1896 llegaban los invasores, con los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo a su frente, a las inmediaciones de Melena del Sur. Despachó para su casa su ropa y  sus libros y salió en busca de los libertadores. El 3 de enero de 1896 hizo formalmente su ingreso a las filas de los defensores de su patria, presentándose al coronel Juan Masó Parra que al frente del regimiento de caballería «García» ocupó aquella población. 

Fue en el ingenio «Alfonsín», donde fue presentado inmediatamente a los doctores Eugenio Sánchez Agramonte y Federico de la Torre que venían en columna invasora. Al día siguiente conoció a los doctores Juan Bruno Zayas, Nicolás Alberdi y Hugo Roberts.  Ese mismo día 4 toma parte, con aquellas fuerzas, en el ataque a Güira de Melena y el 5 está presente en la ocupación de Alquízar y la rendición de Ceiba del Agua. El 6 entra en Vereda Nueva. El 7 se separan los generales Gómez y Maceo. El Lugarteniente General continúa la marcha  hacia Pinar del Río para consumar la histórica empresa de poner término a la invasión, llegando hasta el extremo más occidental de la Isla. 

El Dr. Gustavo Pérez Abreu se queda con la columna que manda el general Gómez, tomando parte, esa misma tarde, en el encuentro de las fuerzas cubanas con las españolas que mandaba el general García Navarro, en las inmediaciones de Ceiba del Agua. Según el mismo hiciera constar en su «Diario» este poco pierde la vida. «Fueron muchas las balas que silbaron en mi alrededor, dice el Dr. Pérez Abreu, y gracias a Dios que no me he quedado en él”. El 11 combate en “Mi Rosa”. 

El 13 entra a la Salud con el general Gómez, siguiendo después, con este mismo jefe, al ataque a Bejucal, llevado a cabo esa misma tarde. El 14 combate en Hato de San Antonio.  El 23 se halla presente en el tiroteo de Flor de Mayo. El 24 en el combate del Ingenio “San Agustín”. El 27 en el Central Lucía. 

El 28 es designado médico del Cuartel General del mayor general Máximo Gómez con el grado de comandante. Se inicia el contacto personal con el gran jefe insurrecto. Su primera medida es designar ayudante al entonces alférez Aurelio Moreyra. Al día siguiente, formando ya parte del Cuartel General del general Gómez, toma parte en la acción del demolido ingenio “Teresa”. El 1º de febrero en la Finca Porvenir. El 2 en el Ingenio “La Luz”. El 14 en el tiroteo sostenido en la línea férrea entre Pozo Redondo y San Felipe. El 18 en la escaramuza de Flor de Mayo y más tarde en el combate de Río Bayamo. Al día siguiente se libra uno de los combates más sangrientos de la provincia de La Habana: Moralitos. La actividad del comandante Pérez Abreu es ejemplar. En la acción toma parte como combatiente y después tiene que curar los heridos, trasladándolos a lugar seguro, a fin de que se puedan recuperar y seguir prestando servicios a la patria.

El 24 de febrero de 1896 conmemora el primer aniversario de la insurrección asistiendo a la acción librada en el ingenio “San Joaquín de Pedroso”. A tres días más tarde será en el “Álava”. El 5 de marzo en Los Arabos. El general Gómez se retira a Las Villas para maniobrar, de acuerdo con su plan, en distraer a los españoles mientras el general Maceo da comienzo a la Campaña de Pinar del Río. Ese mismo 5 de marzo el general Gómez cruza el Hanábana, límite de las provincias de Matanzas y Las Villas. El 8 combate en la finca “Algarrobo”. El 13 tiroteó en Río Palma. El 16 otro en la línea férrea entre Santo Domingo y Jicotea. El 23 encuéntrase en el cuartel general, en las inmediaciones de la  ciudad de Santa Clara, cuando el general Gómez dispone el asalto a esta ciudad, empresa que dirige el general Juan Bruno Zayas y donde muere gloriosamente el coronel Vidal. Cuatro días más tarde será en el ingenio “Dos Hermanos”. El 31 en el tiroteo del ingenio Flor de Sagua.  El 19 otro en Limpios de Taguasco. El 8 de mayo en Managua. El 11 en la Quinta, jurisdicción de Camajuaní. El 12 en la Finca Fusté. El 13 en el ingenio San Antonio. El 14 nuevamente combate en Managua. 10 días más tarde es ascendido a teniente coronel.

La campaña Villaclareña se caracteriza por un duelo entre la estrategia astuta del general Gómez y la desesperación de los jefes españoles por cercarle y destrozarlas. Pero el viejo Guerrero demuestra mayor sagacidad que sus adversarios. Escapa a todas las situaciones difíciles y reaparece siempre más audaz y decidido que antes.

El 22 de septiembre comienza a sitiar la plaza de Cascorro. Hasta el 5 de octubre se mantiene frente a aquellas casas donde los españoles se baten con heroísmo singular. A su lado al retirarse los atacantes el 6 de octubre tienen una serie de escaramuzas que se prolongan hasta el otro día con las fuerzas que vienen en auxilio de los sitiados. 

El 8 se combate en la finca “Desmayo”. Y el 17 los generales Gómez y García ponen sitio a Guáimaro, operación que dirige personalmente el gran jefe oriental que poco antes arribara a Cuba, conduciendo una expedición. El 21 cae Guáimaro. El general Gómez regresa a su campamento para continuar su actividad, mientras el general García se retira a Oriente para comenzar otra campaña. El 4 de noviembre el general Gómez combate en Lugones. 

El 24 de diciembre de 1896 pasa el teniente coronel Dr. Gustavo Pérez Abreu su primer Nochebuena en la manigua. Está acampado el general Gómez en Cacahual, las inmediaciones de la trocha de Júcaro a Morón. En su diario el doctor Pérez Abreu escribe: “¡No es mala la Nochebuena que hemos pasado.  Un solo almuerzo al día muy pobre. Una jornada que nos a traqueteado mucho. Y por cena carne asada al pie de una barbacoa. Pero es poco el sacrificio si logramos nuestro ideal!” Dos días más tarde el general Gómez cruza la trocha internándose de nuevo en Las Villas.  De La Habana ha salido a batirlo con miles de soldados de las tres  armas el general Valeriano Weyler. El general Gómez abre el año de 1897 combatiendo el 2 de enero en Santa Teresa,  jurisdicción de Sancti Spíritus. Y no concluyó aquel mes sin disponer el sitio de Arroyo Blanco que comienza el 27 y finaliza el 20. El primero de febrero se libra el primer combate de Juan Criollo. 6 días después se libra el segundo. El teniente coronel Dr Pérez Abreu tiene un disgusto con el coronel Dr. Eugenio Sánchez Agramonte en el cuartel general del Generalísimo Gómez,  presentando, con ese motivo,  su renuncia el 9 de enero, pidiendo a la vez paso para otra fuerza. El 10 el general Gómez contesta aquella carta de su médico personal con otra donde trata de quitarle importancia al incidente surgido entre los dos médicos y patriotas, ya que él lo consideraba,  más que nada, “una mala inteligencia sobre un asunto de poca monta, entre dos hombres dignos y honrados, que gozan de mi consideración oficial y de mi respeto personal”.  Después a continuación le decía al Dr. Pérez Abreu que si él insistía en lo de su traslado, tendría que acceder, quedándose sin médico, a merced de un curandero. Y concluía con esta frase: “Piense y ayude a su General”. imposible ir más lejos en el incidente. Ahí mismo quedó zanjado satisfactoriamente y el doctor Pérez Abreu continuó prestando sus servicios como médico del cuartel general del General en Jefe.

Los días 8 y 9 de marzo de 1897 asiste a los combates de Santa Teresa. El  3 en La Reforma. El 24 de junio en El Laurel. Weyler ha fracasado rotundamente y como su antecesor el general Martínez Campos regresa a La Habana mascullando y tratando de justificar su derrota. El 5 de diciembre se combate en Las Delicias.  El 1 de marzo de 1898 participa en el último combate junto al general Gómez,  el de Guayacaucito. Unas semanas más tarde en el mes de mayo,  el general Eugenio Sánchez Agramonte, lo proponía para la Jefatura de la Sanidad del Sexto Cuerpo de Ejército. El 24 de mayo se separa del general Gómez, dirigiéndose a Camagüey a fin de recoger la documentación y recibir instrucciones. El 13 de junio llega al campamento de gobierno. El 27 el Consejo que preside el general Bartolomé Masó, aprueba la propuesta de nombramiento para la Jefatura de Sanidad del Sexto Cuerpo  hecha a favor del teniente coronel Dr. Gustavo Pérez Abreu. Dos días después sale del campamento dispuesto a agregarse a la columna que al mando del general Mario García Menocal; se dirigía a Occidente. El 30 se reúne con el general Menocal en Veracruz. El 14 emprenden la marcha.  Como en la noche anterior le han robado el caballo,  tiene que marchar con la infantería. El 18 de julio llega al campamento de La Jaula, donde se hallaba la Jefatura del Departamento Militar de Occidente al mando del mayor general José María Rodríguez . El 21 continúa su marcha para Pinar del Río y después de cruzar la trocha de Mariel a Majana llega al campamento del mayor general Pedro Díaz Molina instalado en San Juan de Laborí, donde toma posesión de su cargo.

Inmediatamente se da la tarea de establecer un hospital en la finca La Matilde, en las inmediaciones de Artemisa, donde comienza a alojar heridos y enfermos convalecientes con la ayuda eficaz del patriota padre Arocha y de Indalecio Sobrado. En octubre obtiene permiso para trasladarse a La Habana, a fin de poder abrazar a su madre,  regresando después al Cuartel General del Sexto Cuerpo, donde se licencia definitivamente con el grado de coronel, ha aprobado por el Consejo de Gobierno en su sesión del 27 de octubre,  con antigüedad de 1 de julio de 1898. Tenía 26 años de edad. Casi diríamos que fue el médico más joven que hizo la campaña.

En 1899 es designado médico inspector de Higiene Personal. Se establece en La Habana donde contrae matrimonio. Ejerce su carrera y se dedica además a la política organizando con el Dr. Maza y Artola, Nicasio Estrada Mora y al doctor Malberty del Partido Republicano. En los comicios de 1901 resulta electo Representante a la Cámara, tomando posesión en 1902. Ese mismo año ingresa como miembro titular en la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana. En 1904 habiendo finiquitado su mandato, pues resultó en el sorteo para el período corto, es designado Miembro de la Comisión Liquidadora de la Comisión del Muermo y la Tuberculosis y Vocal de la Comisión de Higiene. 

 En 1906 fue designado director del Laboratorio Nacional, cargo que desempeñó por más de 20 años. En 1909 recibido como miembro titular en la Sección de Parasitología de la Sociedad de Medicina Tropical. En 1915 asume la presidencia de la comisión de clausura de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia. En 1921 se le nombra Director de Profilaxis Venérea. En 1926 asciende a Inspector General de Sanidad de la República de Cuba. En 1930 los Veteranos de la Guerra de Independencia lo eligen miembro de la directiva del Consejo Nacional. 

El 24 de junio de 1932 presentó su renuncia al presidente Machado, manifestándole su inconformidad con el régimen dictatorial establecido por él en la República. Se retiró de toda actividad oficial; consagrándose a evocar la figura gloriosa de aquel que fuera en la Guerra de Independencia su jefe y amigo.  En 1934 preside el Comité Gestor Pro Monumento al Generalísimo Máximo Gómez. En 1936 es designado Vicepresidente de la Agrupación Pro Enseñanza de Hechos Históricos. El 24 de febrero de 1938 el Gobierno de la República le condecora con la orden de Carlos Manuel de Céspedes en el grado de comendador. En 1948 es nombrado Vicepresidente de la Comisión Liquidadora y Depuradora del pago de pensiones atrasadas a los Veteranos de la Independencia y familiares, cargo que renuncia voluntariamente unos meses después.

Escribió entonces un libro en el que incluyó su diario de campaña y recogió algunos trabajos que había escrito en aniversarios patrióticos o discursos y conferencias pronunciados en ocasión de alguna efemérides de la patria. Lo  tituló  “ En la guerra con Máximo”. En el mismo nos da un magnífico perfil del hombre que tuvo la dicha de conocer y tratar íntimamente. El 23 de noviembre de 1953, hace ahora justamente 69 años,  falleció en la misma ciudad donde había nacido el íntegro patriota, dejando la estela imborrable de su ejemplaridad singular, el afecto de muchos amigos que le conocieron y trataron de una familia honorable. Tenía 81 años de edad. El mejor elogio de su personalidad lo escribió, en 1899, su jefe el general Eugenio Sánchez Agramonte en su hoja de servicios, cuando notó de su puño y letra:  “Nunca ha sido arrestado. Siempre ha estado en su puesto al lado del General en Jefe. No se le concedió licencia alguna con excepción de 15 días que estuvo enfermo”.

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