¡Aprendamos a conocernos mejor!. Los Judíos ante el juicio divino

Written by Libre Online

13 de octubre de 2021

En memoria de un gran lector de LIBRE, el Dr. Abel Holtz (†) fallecido el 3 de julio de 2021

El poder misterioso de la religión hebrea. – Los “Días Terribles”.- Los sentimientos de culpa de los israelitas.- El Dios de Israel.- Ceremonial y costumbres de Yom Kipur.- La bendición sacerdotal.- El rito de “Al Jet”.- El gallo de la “Kapara”.- La “Avodá” y la “Neilá”.- La oración de “Untane Tokef”.

Textos de Julio Mandelkern.

Fotos de Oliva. (1954)

Las traducciónes directas del texto hebreo del “Majzor” y de “Jumesh”, o sea de los cinco libros de la Biblia, están hechas en parte por el autor y en parte  por León Dujovne, profesor del idioma hebreo de la Universidad de Buenos Aires.

Poder Misterioso de la Religión Hebrea

El día 10 de Tishry, séptimo mes del año judío, los hebreos de todo el orbe se reúnen en los templos para celebrar el Yom Kipur (Día de la Expiación), la festividad más sagrada y más solomne, cuya significación religiosa no tiene paralelo en la religión cristiana.

El rigor con que se celebra la festividad de Yom Kipur, inaccesible a la mentalidad del común de los hombres que no está familiarizado con la liturgia hebrea, requiere el ayuno completo durante veinticuatro horas, que comienzan con el sol en el tope de los árboles del día anterior y terminan con la vista de las tres primeras estrellas en el cielo, después de haber recitado la plegaria de “Neilá” (Cierre de las puertas del cielo).

Desde hace más de dos milenios, a través de los siglos, desafiando el progreso material y la influencia de los tiempos, los ritos y plegarias de Yom Kipur han pasado de manos de una generación  de hebreos a otra, llegando hasta nuestros días intactos, sin haber perdido un ápice de su gravedad y de su santidad medieval.

Fue precisamente la persistencia en el mantenimiento de los mandatos de la religión, sin alterarlos en el curso de los tiempos, lo que ha perfilado el carácter del judío y ha cimentado la integración de la raza, a pesar de todas las persecuciones, la carencia de un territorio, de un idioma común, y de todos los elementos que constituyen las características de una nación.

Los “Días Terribles”

Los diez días que miden entre Rosh Hashana (año nuevo) y Yom Kipur se llaman en la liturgia hebrea los “Días Terribles”, y el sábado de esos días  se llama “Shabath Teshuva” (Sábado de arrepentimiento).

Según el Talmud, se abren en el cielo tres libros en ese dia: el de los justos, a los que se inscribe para la vida; el de los malvados, los que se registra para la muerte; y el de los medianos, que deben arrepentirse en Yom Kipur, para que se decida sobre su suerte. Las plegarias de Yom Kipur tienen el fin de mejorar el veredicto final del juicio divino.

Tanto es el poder que los judíos atribuyen a las plegarias y ritos de Yom Kipur, que hasta los malvados pueden cambiar su veredicto si emplean la magia de: Teshuva, Tefila Utsdoka, de acuerdo con la plegaria Untane Tokef, del “Majzor”. Comportamiento del judío en el más mínimo detalle de la vida cotidiana.

Y habló Jehová a Moisés diciendo: empero a los diez días del mes de Tishry, séptimo mes del año, celebrarán el día de las expiaciones, tendréis santa convocación y afligiréis vuestras almas. Ninguna otra haréis en este mismo día; porque es día de expiación, para reconciliarnos delante de Jehová, vuestro Dios. Toda persona que no se afligiere en este mismo día será cortada de entre vosotros”. (Levítico XXIII, 26-27-28-29.)

Los mandamientos de la religión hebrea tienden al mejoramiento del individuo, frente a Dios y a su prójimo, en todos los aspectos morales, basados en la Tora (rollos o pergaminos de la escritura sagrada) que no han sido revisados durante milenios, siendo así que las primeras versiones de la Biblia datan de 1200 antes de la E. C.

La rigidez con que la religión judía regula el comportamiento diario ha determinado la necesidad de crear nuevos ritos que son como subterfugios para hacer llevadera la ley. El mejor ejemplo de ello es la institución del “Eruv”, para poder alejarse de la casa de dos mil varas en sábado. La Biblia prohibe todo tipo de actividad ese día. “Mirad que Jehová os dio el sábado y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su casa en el séptimo día.” (Exodo, XVI-29.)

La ley de la “Halaja” (interpretación talmúdica de la Biblia) prohibe llevar a cuestas un objeto en lugar público a distancias mayores de cuatro varas en el día de sábado. El “Eruv” es un subterfugio que transforma lugares “públicos” en “privados”.

El “Eruv” trasnforma toda una ciudad en lugar ficticiamente privado, mediante la colocación de postes con alambradas como las del teléfono, que “cierran” la ciudad y la convierten en límite “privado”.

La otra forma de colocar un “Eruv”, según la ley de los rabinos, es colocar en vísperas del sábado un poco de alimento a 2000 varas de la residencia, estableciendo así una residencia ficticia y calculan desde allí el Tejum Shabat, que es el límite o perímetro dentro del cual se permite caminar o pasear el sábado. Se explica, por lo tanto, la conciencia particular en el judío, que constantemente se siente violador de los mandamientos de Dios. Por eso su reverencia del Yom Kipur.

EL DIOS DE ISRAEL

Igual que el judío, hecho a su semejanza, el Dios de Israel en su concepto filosófico hebreo, es una deidad con atribuciones duales contradictorias: es al mismo tiempo “El Rajum Vejanun” (Dios de la piedad y la misericordia) y a la vez “El Kano Nokem Venotar” (Dios del castigo, la venganza y el acecho) cuya venganza, en caso de transgresiones, alcanza hasta la tercera generación.

Casi todos los mandamientos de la Biblia vienen acompañados con la amenaza de muerte, de desolación: “Y si abominareis mis decretos y vuestra alma no ejecutando mis mandamientos e invalidando mi pacto, yo quebrantaré la soberbia de vuestra fortaleza y tornaré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como metal. Añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según sus pecados. (Levitico 26-15-19-21.)

El “pacto” se refiere al que el Dios de Israel hizo con Jacob, Isaac y Abraham, antepasados del “Pueblo Elegido”, a quien fue confiada la Tora, enseñanza de la Biblia. “En su favor recordaré mi pacto que hice con sus antepasados a quienes saqué de la tierra de Egipto, a la vista de todas las naciones, para ser su Dios; Yo soy el Señor. (Majzor, pág. 264.)

CEREMONIAL DE YOM KIPUR

Una de las más importantes ceremonias festivas de Yom Kipur es la oración llamada “Kol Nidre” (Todas las promesas). Por su posición en la liturgia como primera oración de Yom Kipur ha llegado a ser una de las más importantes de todas las ceremonias festivas. Kol Nidre significa todos los votos, juramentos, promesas, etc., que se han hecho durante el año anterior y que se refieren a la propia persona quedan anulados.

La oración que es casi una fórmula jurídica que acompaña una de las melodías más solemnes y conmovedoras de los judíos. Es una melodía cuyo tono y compases son casi unánimes en todas partes. Es una melodía triste y melancólica, que evoca la culpabilidad y penitencia, ejecutada en sol menor, en un compás de 3/4 tomando en su pasada una modalidad de 4/4, repitiendo el primer tono y finalizando en el segundo tono en compás de 4/4.

Hay muchas versiones sobre el origen del Kol Nidre, esa extraña oración. Se supone que se popularizó a consecuencia de las conversaciones forzadas al cristianismo en la época de los visigodos en España. Los conversos eran apóstatas que se libraran del oprobio y del pecado, declarando de antemano que todo lo que se les obligara a jurar o declarar sería nulo y sin efecto.

Antes de la recitación de Kol Nidre el rabino y otros miembros prominentes sacan del arca el rollo de la Tora (pergaminos sagrados). Los tres miembros prominentes se colocan frente al arca con los rollos en los brazos y pronuncian una declaración por medio de la cual se permite que tomen parte en el culto los trasgresores de la ley. Esta es la declaración, según el Majzor, página 17.

“ Por la autoridad de la corte celestial. Y por la autoridad de la corte terrestre; con el consentimiento del Omnipresente. Y con el consentimiento de esta congregación, declaramos legal el orar con pecadores.”

BENDICIÓN SACERDOTAL

Desde tiempos del Templo de Jerusalén, los hebreo se dividen en tres castas, de acuerdo con la descendencia, que puede ser de Aaron, de Levi o de Jacob que también se llama Israel. Los primeros en jerarquía son los “Kohanim” (sacerdotes). Los segundos son los “Levyim” (Levistas) y, por último, los israelitas, que constituyen el pueblo.

La bendición del pueblo por los “Kohanim”, forma parte de los ritos del Templo y constituye punto culminante de la liturgia hebrea, la bendición se pronuncia con las manos levantadas por encima de la cabeza. Es forzosa la ablución de las manos y tiene que decirse en posición erguida, la cara cubierta con el “Talis”, frente a la congregación.

Los sacerdotes judíos se quitan el calzado antes de pronunciar la bendición y son asistidos por los levitas que les echan el agua sobre las manos. Luego suben al estrado del altar, extienden las manos y pronuncian la bendición, pidiendo al Dios de Israel, salud, bienestar, inteligencia y paz para el pueblo.

Acostúmbranse ciertas melodías en el acto de la bendición, que viene siendo un canturreo de distintas variantes, siendo la tonalidad más antigua, de origen español, de entonaciones mozábares.

EL RITO DE “ AL JET”.

La ceremonia de “Al Jet” (por el pecado) es una especie de diálogo entre Dios y el que reza. Contiene una larga lista de todos los pecados y pecadillos que el ser humano puede cometer en su paso por este valle de lágrimas. Es una confesión al estilo de las confesiones de la religión católica, pero se hace leyéndola el “Majzor”. Es costumbre golpearse el pecho al mencionar cada uno de los pecados.

Aquí tenemos una traducción fiel  del texto hebreo del “Majzor” de la oración “Al Jet”. “ Por el pecado cometido contra ti con palabras ociosas, por el pecado cometido ante tu vista con conducta sensual, por el pecado cometido contra ti en público o en privado,. Por el pecado cometido ante tu vista a sabiendas y engañosamente. Por el pecado cometido contra ti oprimiendo al prójimo. Por el pecado ante ti con malos pensamientos. Y así sucesivamente.

Al leer la recitación de “Al Jet”, la conciencia del judío se exalta por un profundo miedo religioso ante el veredicto final de Dios, sintiéndose como un corderito débil ante el pastor, y lleno de arrepentimientos de sus pecados de los cuales tiene ahora la más aguda conciencia.

Aparte de los pecados cometidos contra la ley divina, el judío siente sobre si el peso de los agravios cometidos contra sus semejantes. Pues de acuerdo con la Biblia, solo estarán perdonados los pecados religiosos, mientras que los pecados cometidos contra el prójimo no se redimirán sino pidiendo perdón y reparando el daño ocasionado, volviendo al camino del bien.

LA “KAPARA”

En muchas comunidades precede el culto de la víspera de Yom Kipur una prédica del rabino, en que expone el significado de la festividad y recuerda a los miembros de la comunidad que había fallecido en el año anterior. Los piadosos se preparan para el día del juicio divino visitando el cementerio, haciendo actos de beneficiencia y por medio de la “Kapara”.

Ese rito consiste en hacer girar a un gallo tres veces alrededor de la cabeza de una persona, mientras se pronuncia una oración. Es una forma de expiación simbólica, por medio de la cual se le ofrece a Dios la muerte del gallo a cambio de la vida del que practica el rito.

“AVODÁ” Y “NEILÁ”

“Avodá” quiere decir oficio en idioma hebreo, y “Neila” significa cierre de las puertas del cielo. Durante la recitación de la “Avodá”, en la oración de “Oleynu”, cantando el oficiante lentamente en un tono que se parece al tono de la gaita. Al llegar a cierto pasaje, la congregación y el oficiante se hincan de rodillas cuatro veces y se postran con los brazos extendidos.

Este es un pasaje de la “Avodá”.

Cuando los sacerdotes y el pueblo, que estaban de pie, en el patio del Templo, oían el nombre glorioso y reverenciado de Dios, claramente pronunciado por el  Gran Sacerdote con santidad y pureza, caían de rodillas, se prosternaban hasta tocar con la cara el suelo y adoraban diciendo: “Bendito sea el nombre de su gloriosa majestad por los siglos de los siglos”. “Neilá” es la ceremonia de pedir a Dios el perdón de los pecados antes que se cierren las puertas del cielo. Es creencia de los judíos que después de “Neilá” adquiere el mayor éxtasis religioso en la oración que ruega por la apertura de las puertas del cielo antes de cerrarlas y sellar el veredicto de cada uno para el año venidero. El momento más solemne y más extático religioso es la “Neilá” es cuando el oficiante llega a la oración de “Psaj Lonu Shaar, Beeth Neilath Hashaar” (Ábrenos la puerta antes de cerrar la puerta). La congregación contesta, todos como un solo hombre, las mismas palabras.

UNTANE TOKEF

La oración más importante del “Majzor” (libro de rezos de Yom Kipur) es la oración “Untane Tokef”. Es un himno de Rosh Hashana y de Yom Kipur, en que se describe la majestad del juicio divino, a la vez que la solicitud de Dios hasta por la última de sus criaturas.

La leyenda judía atribuye esa célebre oración a Rami-Amnón de Maguncia, hombre rico al que el arzobispo de aquella ciudad mandó cortar los pies, las manos y la lengua después que aquel se hubo negado a aceptar las proposiciones de conversación hechas por el clérigo cristiano. Rabí Amnón hizo que lo llevaran a la sinagoga para la festividad del año nuevo, y allí mismo compuso y pronunció milagrosamente la oración, después de la cual murió. Varios dias más tarde, Rabí Kalomino aprendió la oración, cuando Amnón se le apareció en sueños, y la enseñó a otros. La leyenda es muy parecida a otra cristiana que se cuenta en San Emerano de Ratisbona.

Damos una traducción parcial de “Untame Tokef” por León Dujovne, profesor de hebreo de la Universidad de Buenos Aires. “Digamos ahora cuan santo en extremo es este día, y cómo es formidable. Es el día en que será exaltado tu dominio, tu trono será establecido en misericordia y tú lo ocuparás con verdad. Cierto es que tu eres juez y árbitro, fiscal y testigo, e inscribes y registras todas las cosas olvidadas. Tú abres el libro de los registros que se lee asi mismo; la firma de todos los hombres está en él contenida.”

“Suena el gran Shofar; se oye un suave murmullo; los ángeles temblando de temor declaran: “He aquí el día del juicio para traer a la justicia las huestes del cielo”. En verdad ni siquiera ellos son inocentes ante tu vista. Toda la humanidad desfila ante ti cual rebaño de ovejas. Como un pastor conduce a su rebaño, haciendo pasar a las ovejas debajo de la vara, así haces pasar todas las almas vivientes delante de ti; cuentas y numeras a tus criaturas, fijas el lapso de su vida e inscribes su destino”.

El fin de la fiesta se proclama como un toque del Shofar, instrumento hecho del cuerno de carnero. Al terminar la última oración la congregación sale al patio para celebrar y pronunciar la bendición de la luna, y con ello termina la festividad.

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