Ante la falta de turismo en Cuba, los emprendedores en Viñales ‘no se adaptan, sobreviven’

Written by Libre Online

13 de octubre de 2026

Pinar del Río (Cuba) (EFE).- La caída en las llegadas de visitantes internacionales y la crisis económica provocada por el régimen han llevado a los emprendedores en Viñales, uno de los destinos turísticos más populares de la isla, no solo a reconvertir sus negocios, sino a prepararse para sobrevivir a otro periodo de incertidumbre ante una difícil temporada alta del turismo el próximo noviembre.

“A la crisis no nos hemos adaptado todavía. Estamos sobreviviendo poco a poco y hemos tenido que migrar a otros negocios, manteniendo prácticamente éstos abiertos para no descomercializarnos”, confesó el trabajador del bar privado Tapas 3J, Yolexis Romero.

A casi 180 kilómetros de La Habana, el valle de mogotes en la provincia de Pinar del Río (oeste), Paisaje Cultural de la Humanidad por la Unesco, tiene una particularidad poco común, ya que las grandes hoteleras casi no tienen participación allí y el turismo es movido por privados.

Sin embargo, la crisis del sector ha causado un severo impacto que se refleja en sus calles y negocios vacíos o ya cerrados por completo.

“Hemos tenido que migrar a otro tipo de trabajo, en los portales de las casas vendiendo algo, que son las llamadas ventas de garaje para poder recaudar fondos porque turismo no hay”, señala Romero, quien ha trabajado por once años en el 3J y siempre ha vivido en Viñales, un poblado de unos 28.000 habitantes donde se estima que un 80 % se dedica al turismo.

Ahora no tenemos nada

La situación ha sido peor para otros pobladores del valle que quedaron sin empleo ante la caída de visitantes y la falta de electricidad y combustible, lo que ha llevado a las personas a dedicarse al cultivo de la tierra.

Es el caso de Elieser Duarte, de 41 años de edad, quien trabajó durante cuatro años como jefe de cocina en un restaurante en Viñales, hasta que “vino la crisis con el turismo y me quedé desempleado”, expresó.

Duarte vive ahora en una pequeña y humilde casa de madera con techo de palma a las afueras del centro de Viñales, a donde, dice, tuvo que ir “a luchar en el campo, a sembrar y hacer lo que se pueda, tipo mago”.

Con una hija de apenas diez años, este lugareño relató que en esa zona solo “está sobreviviendo el que tiene dinero, el que pudo hacer dinero cuando había turismo porque era jefe de un negocio”.

“La clase obrera, como nosotros, que ganábamos para subsistir nada más, darle alimento a la familia y para vivir un poquito más cómodo, con más calidad de vida, ahora no tenemos nada”, aseveró.

El chef lamentó también que, por la falta de transporte, su hija debe caminar tres veces a la semana unos 8 kilómetros para poder asistir a la escuela, porque “desgraciadamente” no tiene “fondos para pagar los triciclos eléctricos” cuyo costo asciende a 500 pesos cubanos (unos 60 centavos de dólar al cambio informal y cuatro dólares al cambio formal).

La ausencia de visitantes extranjeros ha llevado a los emprendedores de Viñales a no esperar más y ahora bajar los precios en sus servicios o reconvertir los negocios en pequeños comercios.

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