Años Críticos: del camino de la acción al camino del entendimiento

Written by Enrique Ros

1 de septiembre de 2026

Enrique Ros pone al descubierto la zigzagueante política del presidente Kennedy hacia Cuba que fluctuó de “una solución no comunista en Cuba, por todos los medios necesarios” hasta “el desarrollo gradual de un acomodo con Castro”. 

Ros hace una verdadera contribución a la verdad histórica al destacar -precisando hechos y nombres- los incontables esfuerzos realizados por los cubanos anticastristas, dentro y fuera de Cuba, para derrocar al tirano.

Este libro debe ser lectura imprescindible no solo para los cubanos, víctimas directas de la bárbara tiranía de Castro, sino para todos aquellos que en este planeta se preocupan por la libertad y la dignidad del ser humano.

El juicio de Marcos (Marquitos) Rodríguez (V)

Los “pequeño burgueses”, los que solo tienen “un barniz de neorrevolucionarismo”, los que “ni son puros ni son revolucionarios”, “ni se preocupan… de los problemas que verdaderamente interesan a las masas”, habían perdido la batalla antes de que se iniciaran las sesiones del juicio de apelación.

Fidel Castro cerraría filas con los viejos militantes del Partido Socialista Popular, haciendo rodar tan solo la cabeza de Joaquín Ordoqui y forzando a Chomón a desdecirse; es decir, a rectificar “la versión taquigráfica muy deficiente que necesitaba ser revisada por el autor”.

Pidió “como Primer Ministro del Gobierno Revolucionario que el fiscal solicite que el proceso sea abierto de nuevo a prueba”. Exigía, de hecho, un nuevo juicio para exonerar, no para condenar, a la dirigencia del Partido Socialista Popular. Sus órdenes se cumplirían.

Ya en la edición del periódico “Hoy” del sábado 21 de marzo aparece íntegramente el “Texto de la Declaración del Comandante Faure Chomón en el juicio seguido al delator de los mártires de Humboldt 7”. La versión ya había sido debidamente purgada.

Durante más de diez días, la prensa cubrirá en primera plana el juicio, que todos siguen por radio y, en la última sesión, también por televisión. Desfilarán, casi todos como testigos de cargo, las más destacadas figuras de la Revolución y de la vieja guardia del Partido Socialista Popular. Muy pocos se abstendrán de señalar con el dedo acusador al supuesto militante de la Juventud Socialista. Uno de estos pocos, prácticamente el único, será Jorge Valls. A sus declaraciones, honestas y valerosas, nos referiremos más adelante.

No será hasta el lunes 23 de marzo cuando Revolución se vea obligada a publicar también la carta de Castro al “querido compañero Blas” y a desplegar, a página entera, la versión íntegra del testimonio del comandante Faure Chomón. A las dos de la tarde de aquel día se iniciaría, en el Tribunal Supremo, en el Palacio de Justicia, la vista de la apelación interpuesta por el sancionado Marcos Rodríguez Alfonso, “como resultado de la petición formulada por el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, comandante Fidel Castro”. Las sesiones del juicio serían transmitidas por la Cadena Nacional de Radio Rebelde.

Ya la nueva versión del testimonio de Faure Chomón aparece cuidadosamente purgada: “Marcos Rodríguez es un fruto amargo del sectarismo”. Niega Chomón que a Marcos Rodríguez se le hubiese designado “para realizar trabajos de información en el seno del Directorio Revolucionario”. Chomón se indigna: “Esto que dice este señor aquí, eso es una infamia”. No puede ser “labor de un revolucionario infiltrarse en un grupo de combatientes”.

Comenta con irritación que Marquitos “trata de justificar su actitud en una supuesta militancia comunista”. Faure ya se había aprendido la lección: no podía acusar “al delator” de comunista. Un comunista no podía ser delator. Amarga píldora la que debía tragarse Faure Chomón. Marcos Rodríguez era malo; “hábilmente trata de complicar al Partido en su defensa”.

“Marcos Rodríguez es un tremendo descarado… él está aquí disfrutando de toda la legalidad socialista… Tiene el atrevimiento de mentir y tratar de mencionar en su defensa en solo minutos los principios marxistas-leninistas que jamás conoció ni pudo amar”.

Faure Chomón es ahora, en el texto purgado de sus declaraciones del 16 de marzo, más marxista que Carlos Marx. Arremete —o, mejor dicho, lo hacen arremeter— contra figuras del Directorio: “Yo recuerdo que durante la lucha contra Batista, el hoy traidor David Salvador propuso a la Dirección Nacional” infiltrar al Movimiento 26 de Julio; y recuerda “cuando Eloy Gutiérrez Menoyo informaba a Carlos Prío sobre el Directorio”. Cuando esto hacen, “ellos traicionan”.

Al tiempo que denigra a otros revolucionarios, ensalza, en esta nueva versión, aumentada y corregida, a los militantes del PSP. “Decía el compañero Blas Roca, en la Octava Asamblea del Partido Socialista Popular, en 1959, que el sectarismo era divisionismo”.

En ningún momento identifica Chomón a Marcos Rodríguez, en esta versión descontaminada de errores, como miembro del Partido Socialista Popular. “Lo que aquí hemos dicho, defendiendo la forma de actuar de un verdadero comunista, que nos sirva a todos los que hemos visto, indignados, a Marcos Rodríguez”.

La conclusión es obvia: Marcos Rodríguez no es comunista porque Marcos Rodríguez es un delator y un comunista no puede ser delator.

Sobre esa base se armará el tinglado de la apelación ante la Corte Suprema.

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