Años Críticos: del camino de la acción al camino del entendimiento

Written by Enrique Ros

30 de junio de 2026

La muerte del presidente Kennedy (VI)

LO QUE NO CONOCIÓ LA COMISIÓN WARREN

Una de las páginas más oscuras de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) revela actividades realizadas por iniciativa propia o, con frecuencia, siguiendo instrucciones implícitas de las más altas esferas del poder ejecutivo. Estas acciones aparecen minuciosamente detalladas en un extenso documento que debería ser lectura obligatoria para todo aquel que desee conocer las complejas relaciones entre la Casa Blanca —y sus dependencias más cercanas— y la Agencia Central de Inteligencia.

El Informe 94-465 del Comité Selecto del Senado sobre Actividades de Inteligencia, fechado el 20 de noviembre de 1975, examina las denuncias sobre la participación de funcionarios estadounidenses en planes para asesinar a líderes políticos extranjeros. En sus 349 páginas, impresas a un solo espacio y con letra de reducido tamaño, el Comité, presidido por el senador Frank Church, de Idaho, investigó el amplio alcance de las actividades de inteligencia del gobierno y determinó si algunas de ellas podían considerarse “ilegales, impropias o no éticas”.

Desafortunadamente, en el caso cubano, y en lo referente a los intentos contra la vida de Fidel Castro, aquellas acciones fueron más absurdas que ilegales, más fantasiosas que impropias y, en gran medida, más chabacanas que inmorales.

El Comité investigador del Senado buscaba respuestas a cuatro interrogantes:

a) ¿Instigaron, consintieron o participaron funcionarios estadounidenses en intentos de asesinato contra líderes extranjeros?

b) ¿Ayudaron funcionarios de este país a disidentes extranjeros de manera significativa, contribuyendo así a la muerte de líderes políticos en otras naciones?

c) Si hubo participación de funcionarios estadounidenses en esos planes, ¿fueron estas actividades autorizadas y, de ser así, por qué niveles del gobierno?

d) En caso de no haber sido autorizadas, ¿consideraban quienes participaron en ellas que dichas acciones formaban parte de sus funciones?

El Comité investigó atentados contra la vida de cinco dirigentes extranjeros.

De ellos, cuatro tuvieron éxito. El de Castro, lamentablemente, y por las razones antes expuestas, fracasó. Fueron numerosos los intentos de eliminar al dictador cubano. A mi juicio, resultan censurables por lo ridículo de sus métodos más que por la intención que los motivó.

INFORME DEL INSPECTOR 

GENERAL

El 23 de marzo de 1967, Richard Helms solicitó al Inspector General de la CIA un informe sobre los intentos de asesinato de gobernantes extranjeros en los que la Agencia pudiera haber estado involucrada desde 1960 hasta esa fecha.

Aparentemente, se trataba de un documento minucioso que nunca ha sido publicado, aunque fue citado con frecuencia durante las investigaciones del Comité Church. El Inspector General en ese momento era Jack Earman. El 10 de mayo de 1967, Helms acudió a la Casa Blanca para informar al presidente que él no había participado ni en el asesinato de Rafael Leónidas Trujillo ni en el de Ngo Dinh Diem. ¿Y sobre Castro? La respuesta fue sencilla: “Castro está aún vivo”.

Sin embargo, Helms había sido informado de los diversos intentos realizados para asesinar a Castro, tanto antes como después de la invasión de Bahía de Cochinos.

Como Subdirector de Planificación (DDP), Helms estaba a cargo de las operaciones encubiertas cuando las cápsulas de veneno fueron entregadas a Johnny Rosselli en Miami, en abril de 1962. Había sustituido a Richard Bissell en ese cargo tras la salida de este en febrero de 1961.

El 13 de junio de 1975, durante un testimonio ante el Comité, Helms declaró:

“Yo creo que en aquel momento la política era deshacerse de Castro y, si matarlo era una de las cosas que había que hacer para lograrlo, eso estaba dentro de lo esperado” (“That was within what was expected”).

Añadió además:

“Recuerdo vividamente que la presión para derrocar a Castro era muy intensa” (Declaraciones de Helms, 13 de junio de 1975, página 26).

Lo censurable no eran los planes ni la intención. Lo lamentable era la torpeza con que se intentaron llevar a la práctica tales decisiones.

En relación con la entrega de las cápsulas de veneno destinadas a asesinar a Castro, el entonces Subdirector de Planificación de la CIA testificó:

“Con todas las cosas que sucedían en aquel momento… esto parecía permisible como parte de este esfuerzo… En la percepción de aquel momento y de lo que tratábamos de hacer, esto significaba una vida humana frente a tantas otras vidas que se estaban perdiendo”.

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