La muerte del presidente Kennedy (III)
LA CIA INVESTIGA LA CONEXIÓN CASTRISTA
El Informe de la CIA es distinto. Desde las primeras 24 horas del asesinato, la atención de la Agencia Central de Inteligencia se centró, primordialmente, en la visita que realizó Oswald a Ciudad México. Las oficinas centrales de la CIA, en Langley, pidieron a su estación en México que le hiciese llegar, de inmediato, toda información relevante sobre esa visita. Ya en la mañana del 23 de noviembre, el Director McCone se reunía con el Presidente Johnson y su asesor de Seguridad Nacional, McGeorge Bundy, para ofrecerle toda la información que habían recibido de la oficina de México.
A las abismales diferencias entre el Informe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la falta, omisión o descuido, de las agencias de inteligencia de ofrecerle a la Comisión Warren el resultado de sus respectivas investigaciones, es imperativo referirnos para que todos podamos llegar a nuestras propias conclusiones.
En los días que siguieron al asesinato del Presidente Kennedy, nada fue más importante para este país que conocer todos los hechos relacionados con su muerte. Sin embargo, el Comité del Senado que trece años después investigó el dramático hecho concluyó que “por razones diferentes, tanto la CIA como el FBI fallaron en, o evitaron cumplir, algunas de sus responsabilidades”.
Para ninguna de las dos agencias, Lee Harvey Oswald era una figura desconocida. A fines de 1959, el FBI abrió un “expediente de seguridad” sobre Oswald después de que éste desertó hacia la Unión Soviética. Cuando Oswald regresó a los Estados Unidos, en junio de 1962, fue entrevistado dos veces por agentes del FBI. Se negó a someterse a un polígrafo. el 10 de agosto de 1963 Oswald volvió a ser entrevistado por el FBI luego de su arresto en New Orleans al que ya nos referimos. Un mes después Oswald fue a Ciudad México donde visitó el Consulado Cubano y el Consulado Soviético y estableció contacto con el Vice-Cónsul Soviético que era un agente de la KGB. En aquel momento el FBI recibió esa información sobre las actividades de Oswald en Ciudad México. Nada hizo el FBI con esta información.
El Informe de la CIA mostraba un ángulo totalmente opuesto. La Agencia Central ya estaba investigando a Oswald desde octubre, por el viaje de éste a México el 27 de septiembre y su visita a los consulados de Cuba y la Unión Soviética.
Veamos los trayectos distintos que toman las investigaciones de estas dos agencias de inteligencia.
PESQUISAS E INFORMES DEL FBI
El Buró Federal de Investigaciones había fallado al no investigar debidamente las posibles conexiones de Oswald con los consulados soviético y cubano en México.
“Inmediatamente después del asesinato, J. Edgar Hoover, director del FBI, ordenó una completa revisión del manejo de esa institución del Caso Oswald. Dentro de los siguientes seis días recibió un informe que detallaba serias deficiencias investigativas. Como resultado de estas deficiencias, 17 miembros del FBI, incluyendo un subdirector, fueron disciplinados. El hecho de que el FBI conocía que había habido estas deficiencias investigativas y que había tenido que tomar acciones disciplinarias nunca fue públicamente informado por el Buró ni comunicado a la Comisión Warren”.
Los más altos funcionarios del FBI, con Hoover a la cabeza, estaban interesados en proteger la reputación del Buró y evitar críticas por no haber cumplido con sus responsabilidades investigativas. Por eso, a las pocas semanas del asesinato, el FBI emitió un informe con la conclusión de que Oswald era el asesino y había actuado solo.
La crítica al informe del FBI es realmente severa porque su reporte se basó en una investigación estrecha, centrada sólo en Oswald, “sin conducir una más amplia investigación sobre el asesinato que hubiera revelado una conspiración doméstica o extranjera”.
El análisis del Comité Church sobre el pobre trabajo investiga-tivo del FBI es demoledor. Pone este Comité en evidencia que a pesar del aparente interés de Oswald en las actividades pro-castristas y el conocimiento de sus principales dirigentes de los planes de asesinatos elaborados por la CIA, el FBI.
“de acuerdo al testimonio de todos los agentes y supervisores que testificaron ante el Comité, no hizo ningún esfuerzo investigativo especial para tratar de conocer la posible participación del gobierno cubano… en el asesinato…”.
Mucho interés tenía el Director Hoover en que Oswald apareciese como un individuo que había actuado solo. Para él estaba en juego la integridad y la reputación del FBI. Sólo le interesaba probar que era Oswald el asesino. Los motivos, la posible complicidad de elementos extraños, domésticos o extranjeros, no le interesaban porque el admitir la posible relación de Oswald con el consulado cubano —que él no tuvo la visión de calibrar adecuadamente en su momento— dañaría irremediablemente la imagen del FBI y la reputación de su Director.






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