Amar a Picasso

Written by Libre Online

11 de abril de 2023

La obra de Picasso no se entiende sin la imagen de la mujer. Las amó, convivió con ocho, tuvo cinco hijos, y todas fueron objeto de inspiración constante a lo largo de toda su obra, pero a todas hirió al dejarlas por la siguiente. Ninguna le olvidó y alguna le siguió amando, la fotógrafa Dora Maar cayó en depresiones mientras Marie-Thererse Walter acabó suicidándose.

Amalia González Manjavacas 

El estudio de la obra de Picasso (Málaga, 25 de octubre de 1881 – París, 8 de abril de 1973) del que ahora se cumplen cincuenta años de su muerte, no solo se ha adentrado en su talento y en todas sus perspectivas como artista, precursor con el cubismo del arte contemporáneo, sino también en las sombras de su personalidad, pero poco quizás en sus relaciones con las mujeres de su vida, sus amantes, sus compañeras y musas que inspiraron gran parte de su obra. 

 Y es que también los genios son humanos, y como tales, poseen debilidades inconfesables, nubarrones, grises o mil sombras como cualquier mortal. Muchos han sido personalidades atormentadas o muy complicadas para la época, poco convencionales, algo que en el terreno artístico es muy frecuente. 

 Miguel Ángel, Caravaggio, Goya, Van Gogh, Pollock… por citar solo de entre los “genios” de la historia del arte. En el caso del pintor malagueño esas “sombras” vertebraron todo lo relativo a sus relaciones sentimentales, las mujeres de su vida, en especial, sus amores o compañeras, pero también hacia sus hijos, a los que poco caso hizo el artista. 

 Mantuvo a varias amantes a la vez, le costaba romper el lazo llegando a mantener varias relaciones simultáneamente, la saliente y la nueva. Bien es cierto, que como fue el caso de Marie-Therese, la joven, a la que sedujo con 17 años, le siguió suplicando su atención. Eso sí, la mujer a comienzos del siglo XX era una persona que no tenía ni voz ni voto, casi se limitaba a permanecer al cuidado de la familia. Por eso, sería ridículo extrapolar nuestros valores, nuestra identidad a hace más de un siglo, como es frecuente.

LAS MUJERES QUE AMARON A PICASSO

La primera relación duradera de Picasso fue Fernande Olivier, la musa de la llamada «época rosa», su amor durante sus años en Barcelona. Ella estaba casada cuando comenzó su relación con un Picasso desconocido, que buceaba por la Barcelona bohemia. Un romance que duró unos siete años, hasta 1912, cuando el malagueño la deja -poco a poco, como hará con todas-, al interesarse por otra mujer.  

Fernande murió en 1966 pero dejó escrito un libro «Amar a Picasso», publicado muy tarde, en 1988, porque existía un pacto entre ellos que impedía su publicación mientras ambos vivieran. Fue la única amante reconocida de Picasso antes de llegar a la fama, estuvo a su lado y le ayudó en los comienzos. 

Eva Gouel fue la pasión de Picasso, cuando él emprendía su etapa cubista, pero enfermó y murió muy joven, en 1915, quizás de tuberculosis. «Amo a Eva» fue una de las muestras de amor que le regaló y la pintura «L’Enfer» (El infierno) refleja el sufrimiento vivido por él. 

La bailarina rusa Olga Khokhlova fue su primera esposa, la mujer con la que el malagueño formó lo más parecido a una familia tradicional y la madre de su hijo Paulo. 

Durante esa etapa pintó cuadros con madres y niños. Vivieron un matrimonio feliz el tiempo que duró, que no fue mucho, pronto aparecieron los problemas principalmente porque pertenecían a diferentes clases sociales, pero sobre todo cuando Olga se enteró que existía otra mujer -una jovencísima Marie-Therese Walter- a la que dejó embarazada. Olga le abandonó, siendo la única que lo hizo, y se fue muy lejos del pintor. No le concedió el divorcio, hasta muy tarde, por cuestiones monetarias. 

Marie-Therese Walter era una sanota, rubia e ingenua joven, que Picasso conoció a los 17 años y por la que rompió su matrimonio con Olga nada más que Walter descubrió que estaba embarazada. De esta relación nació su hija Maya, pero sólo un año después de este nacimiento, el pintor encontró una nueva amante que deterioró la relación. 

   A Picasso le costaba dejar a sus mujeres, solía mantener por un tiempo las dos relaciones a la vez, la nueva y la anterior. Y tal era el imán que este hombre ejercía sobre ellas que muchas establecieron una dependencia con el pintor tal que acababan en una sumisión casi enfermiza… 

Marie-Therese le siguió amando toda su vida y la mujer que fue inspiración para los famosos 100 grabados tituladas «Vollard Suite», y decenas de cuadros más, se suicidó solo tres años después de la muerte del pintor; no podía entender la vida sin él. El nieto de ambos cuenta toda su historia en “Picasso:. La historia de la familia Real”.

   Y ¿quién era el nuevo amor de Picasso? Dora Maar, una fotógrafa más intelectual con la que podía conversar más ampliamente y testigo de excepción del proceso de creación del «Guernica» (1937). Su relación duró alrededor de ocho años, pero de idas y venidas, pero que al final le llevaría a dejar a Marie-Therese. Picasso pintó una serie de cuadros como «The Weeping Woman» (la mujer que llora) que representan imágenes tristes. Dora tampoco superó la separación del pintor y sufrió tiempos difíciles emocionalmente. No se suicidó, pero vivió con depresiones… Murió casi a los 90 años en 1995.

Otra joven de 21 años, y estudiante de pintura que admiraba al genio malagueño, se empeñó en conocer a toda costa. Era Françoise Gilot que con una personalidad envidiable dada su edad llegó a presentarse sola en su casa. Los 41 años de diferencia con el artista no parecieron ser obstáculo para que se entendieran aquella aprendiz de pintora con el maestro. Así lo cuenta la propia Gilot en su libro “Mi vida al lado de Picasso” escrito mucho tiempo después, que fue ella quién le visitaba en su estudio, día sí y día también, hasta que la tomó como amante. 

  Como era habitual en él, y todavía unido a Dora, Picasso, comenzó una relación con Françoise que duró otros diez felices años, durante los que nacieron dos hijos Claude y Paloma. Gilot era también una buena pintora, algunos piensan que no llegó a más debido a su relación con el genio pues no faltaron quienes por estar precisamente a su lado devaluaron su pintura. 

  También tuvo una relación con otra joven, Genevieve Laporte de 17 años, que le entrevistó para el periódico de la escuela y cinco años después de aquel encuentro ocasional comenzó un romance mientras seguía viviendo con Françoise. Durante este período, el pintor vivió lo que se denominó una leve etapa de ternura, si observamos la obra fue la única mujer que retrató sonriendo. 

En 1953, a los 71 años, Picasso conoció a Jacqueline Roque de 26 años con quién se casó tras la muerte de su esposa Olga en 1955. Una nueva imagen femenina más adulta inspira sus obras. Será tras 20 años de unión junto a la que muera el 8 de abril de 1973. Trece años después, en 1986, otra insoportable ausencia llevaría también a su viuda a quitarse la vida.

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