ALMACENES ULTRA, UNA TIENDA JOVEN Y PROGRESISTA

Written by Alvaro J. Alvarez

8 de noviembre de 2022

Por Álvaro Álvarez

En 1938 se inició una nueva etapa en el desarrollo comercial de Cuba. Un grupo de hombres de espíritu joven y progresista, con experiencia en el arte del comercio, secundaron el dinamismo y entusiasmo del Sr. César Rodríguez González y establecieron Almacenes Ultra al servicio de tan noble actividad humana. 

Desde su fundación en 1938 en su propio local en la calle Reina #109 entre Rayo y Ángeles, en el mismo corazón de esta importante zona 

comercial habanera, por González Hermanos y Compañía S. en C. una firma de Sagua la Grande dedicada desde 1915 al comercio de tejidos, propiedad de los hermanos Luis y Lizardo González, de la que César Rodríguez González era socio comandatario, habiendo pasado a su control el 10 de marzo de 1939.

 RAÍCES DE 

AGRICULTOR Y ALMA

DE COMERCIANTE

César nació el 2 de enero de 1882 en la aldea de Llantrales, en el municipio de Grado, a unos 25 kms. al Oeste de Oviedo, Asturias. Hijo de un matrimonio de agricultores asturianos que tenían 7 hijos, dos varones y cinco mujeres. 

Con sólo 14 años, en 1896, se embarcó en el puerto de Santander (Cantabria) y llegó como emigrante a Cuba, junto con otros 15 paisanos de su pueblo, siguiendo los pasos de su hermano Feliciano que había emigrado años antes. En La Habana comenzó a trabajar en una bodega como camarero y posteriormente en una cantina para llevar comidas a domicilio. 

No duró mucho en ese sitio porque a los 6 meses pasó a trabajar de recadero en una tienda de tejidos denominada La Casa Blanca propiedad de uno de los muchos asturianos emigrantes de la época. 

En esta recibió un pequeño sueldo con manutención y alojamiento junto con aprendizaje del negocio que se realizaba de forma totalmente autodidacta.

En 1900 el propietario de los Almacenes Caso y Compañía, que se dedicaba al comercio mayorista de telas, viendo su disposición le ofreció el puesto de dependiente y un año después le contrataron en El Encanto. Aquí es en dónde su trabajo y visión de los negocios le hacen llegar al puesto de gerente en 1906, puesto desde el que contrató en 1910 a su primo José “Pepín” Fernández Rodríguez (1891-1982), al que trajo de Méjico (Pepín, en 1931 ya casado con una cubana y con 3 hijos, regresó a España y en 1943 fundó Galerías Preciados de Madrid, considerado el primer Gran Almacén por Departamentos en España).

César en 1920 y para trabajar también en El Encanto, trajo de Asturias a su sobrino Ramón Areces Rodríguez (1904-1989) para empezar como cañonero-aprendiz al que le ofrecían comida y alojamiento. Ramón en 1935 regresó a España y en 1940 fundó junto con su tío César, el famoso Corte Inglés.

En 1918 César se casó con María Antonia Muñiz Dávila, también de origen asturiano, de buen nivel económico y una clienta habitual de El Encanto. No tuvieron hijos.

César, como gerente en El Encanto introdujo muchas técnicas aprendidas en los viajes que realizó a Nueva York, casi siempre acompañado con su sobrino Ramón, para la adquisición de mercancías y amasó una fortuna por la participación que obtenía de los beneficios del negocio. Como era práctica habitual en Cuba los empleados a los que se les quería mantener se les otorgaba el estatus de interesados lo que significaba que se le asignaba una paga anual acorde con los beneficios del negocio. 

Este bono no se le daba directamente al empleado, sino que se realizaba mediante un apunte en cuenta con lo que el empleado no obtenía el dinero hasta que dejaba la empresa. Mientras tanto el dinero así obtenido se reinvertía por la empresa ofreciendo un interés sustancioso al empleado a la vez que la permitía autofinanciarse.

César era conocido como Don Cesáreo, durante sus 23 años de gerente de El Encanto, en 1929 decidió pedir su baja lo que además de suponer un problema de tesorería para la empresa, que tuvo que desembolsar un millón y medio de pesos como bono acumulado por César Rodríguez, le permitió no verse afectado por el crack bursátil de ese año, que si afectó en cierta medida a la empresa por las inversiones que había realizado.

JUGOSA INVERSIÓN

El dinero obtenido lo invirtió en la compra de varios inmuebles en La Habana y fundó en 1938, los Almacenes Ultra. También se introdujo en el sector financiero mediante la adquisición de una participación del Banco de Comercio en Cuba y participó en la fundación del Banco Hispano Americano, en España. Sus fundadores con un concepto moderno de los negocios concibieron la gran tienda popular que La Habana necesitaba, acorde con su gran población cosmopolita con mucha importancia comercial.

CONCEPTO MODERNO

 Así Ultra llegó a ser la tienda que satisfizo las demandas de los públicos de todas las esferas sociales de la capital de La República. Disponiendo de una gran producción propia, a través de sus talleres dedicados a las confecciones de artículos para señoras, caballeros y niños. Su importante papel en la economía nacional se pudo apreciar tanto en el orden social como fuente productora de trabajo, como en sus funciones de servicio público y centro de distribución.

Los Almacenes Ultra era un almacén de tejidos, sastrería, ropa hecha y juguetería, fueron pioneros en el concepto moderno de tienda por departamentos, introduciendo técnicas comerciales y de gestión novedosas en la época, como el control y la inteligencia de negocio, el escaparatismo, las escaleras mecánicas o la concentración vertical en ciertos productos, con 120 empleados, 60 obreros en sus dos locales, Reina y Neptuno.

En 1956 la tienda original se amplió adquiriendo la fisonomía que llegó hasta algunos años después. Su entrada principal por la Avenida Bolívar (calle Reina) se le añadieron otras, por la calle Estrella, en lo que sería la entrada posterior y por la calle Rayo, donde además estaban las puertas de acceso al área de almacenamiento del sótano. Es en esta calle donde también se puede ver aún hoy en día, forjado en el hierro de sus portones, el nombre Ultra pintado de verde.

Sus nombres se encontraban forjados en el piso de la entrada principal por Reina y por Estrella. Así como en la pared del edificio en la fachada principal. El personal entraba por Estrella.

En su propósito de satisfacer las necesidades de la demanda general y respondiendo al favor constante del público, la gerencia fundó una sucursal en la calle Neptuno #406, entre Águila y Amistad que al igual a la casa matriz, se ha ganado la predilección de los compradores.

El personal trabajaba en condiciones óptimas y propicias a su mejor rendimiento y a la armonía fecunda con la gerencia. Por otra parte, la prosperidad y desenvolvimiento de aquellos Almacenes Ultra dan amplio margen al fomento de relaciones económicas en diversos talleres de confecciones y centros de suministros, merced al cada vez mayor volumen de ventas.

Almacenes Ultra siempre pudieron satisfacer la demanda de toda especie de artículos relativos a confecciones, juguetes y otras mercancías especialmente atractivas para todos los gustos y bolsillos.

En la época de Navidad resultaba extraordinario el espectáculo de los compradores que de continuo llenaban los distintos sectores y compartimientos del magnífico establecimiento capitalino, sede y objetivo para la asistencia de todas las clases cubanas, deseosas de adquirir mercancías útiles y atractivas a precios equitativos.

SUCURSALES POR TODA LA ISLA

Luego del importante logro en el mercado habanero, llegó el momento de abrir otros centros en otras poblaciones. 

Las 15 sucursales vinieron a recrear el espíritu Ultra en cinco provincias: el Central Hershey, Cárdenas, Matanzas, Perico, Jovellanos, Sagua la Grande, Sancti Spíritus, Mayajigua, Ciego de Ávila, Nuevitas, Camagüey, Las Tunas, Bayamo, Palma Soriano y Guantánamo.

Almacenes Ultra, tenía un capital pagado ascendente a $900,000 pesos, propiedad principal de César Rodríguez González, quien era su presidente y además vicepresidente de la Compañía de Jarcia de Matanzas, director de The Trust Company of Cuba y el tercer propietario principal del antiguo Banco del Comercio. José y Valentín Miranda Rodríguez eran ambos vicepresidentes.

Sus activos totales superaban los $4,000,000, sus ventas estaban entre los $3 y los $4 millones y sus utilidades netas habían pasado de $86,700 en 1956 a $151,000 en 1959. Buenos clientes de The Trust Company of Cuba, del The First National Bank y del The Chase Manhattan Bank.

César Rodríguez González, en 1934, compró en Madrid junto a su primo Pepín Fernández una tienda en la calle Preciados. Se llamaba Sederías Carretas y fue el germen de Galerías Preciados. En marzo de 1960, se estableció en Madrid.

EL ROBO DE LA DICTADURA

El 14 de octubre de 1960, bajo la Ley 890 de Fidel Castro, los Almacenes Ultra fueron robados a sus legítimos dueños por este bandido que jamás trabajó ni ganó un centavo honrado en toda su vida.

La incautación de sus negocios en la Isla le impulsó a concentrar sus recursos en el 

fortalecimiento de sus dos empresas españolas. El Corte Inglés, que hasta entonces sólo tenía una tienda (en la calle Preciados), en 1961 la amplió de forma muy importante y creó sucursales: una en Madrid en 1962, en la calle Goya y en 1968 abrió otra en Sevilla, aunque ya hacía dos años de la muerte de César Rodríguez, tristemente ocurrida en 1966.

A partir de 1968, El Corte Inglés superó a su histórico contrincante, Galerías Preciados y ya bajo la presidencia de su sobrino Ramón Areces, se convirtió en la empresa líder del gran comercio en España.

En paralelo, entró en escena el tercer gran protagonista de la historia de El Corte Inglés, el sobrino-nieto de César Rodríguez, Isidoro Álvarez (1935-2014) que llegó a Madrid en 1952 para estudiar Economía. Su tío abuelo que lo había apoyado desde un principio a superarse, pronto comenzó a trabajar en El Corte Inglés. Empezó descargando camiones y vendiendo zapatos. En 1966 llegó a ser consejero y vicepresidente, para en 1989 al morir su tío Ramón Areces, ser el Presidente.

Las intervenciones, confiscaciones o robos castristas del Encanto y Ultra sin duda favorecieron al desarrollo de por lo menos dos grandes tiendas por departamento en España: Galerías Preciados y el Corte Inglés.

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