LUIS DE LA PAZ
Especial para LIBRE
El entrevistado es un destacado artista plástico que salió de Cuba en 1980 durante el éxodo del Mariel. Vale destacar que Raúl Proenza es de los pocos no cubanos de nacimiento que usaron la vía del éxodo para salir de la Isla. Proenza nació en Miami. Conozco otro caso, el del escritor Rolando Morelli, nacido en Dinamarca, y que también fue parte del Mariel.
Raúl Proenza y su familia, que incluye a su hermana la excelente actriz Belkis Proenza, se establecieron en Nueva York, luego se trasladaron a Los Ángeles, California, donde comenzó su labor como pintor, logrando con el tiempo y un continuo trabajo colocar su trazo y hacer que su estilo fuera identificable como “un Proenza”. Sobre su manejo del pincel expresa que su obra es: “muy experimental, complicada en ocasiones, llena de símbolos, técnicamente variada pero siempre partiendo del dibujo”.
Tras muchos años en California se traslada a Miami, insisto, su ciudad natal, donde continúa su desempeño como pintor, exponiendo en presentaciones personales y colectivas, y aportando también a la vida cultural local cuando dirigió el espacio cultural multidisciplinario El Búnker, que dejó una sólida huella en la ciudad.
—Se están conmemorando los 46 años del éxodo del Mariel, una fecha que marcó la libertad para 125,000 cubanos en aquel entonces. ¿Cómo evocas aquellos momentos en que se respiraba libertad y lograste salir de la Isla?
El Éxodo del Mariel, según mi modo de ver, fue una válvula de escape para la dictadura castrista que comenzó a sentir la presión de una situación tensa, y la población comenzaba a exigir y protestar después de entender con los vuelos de la Comunidad Cubana en el exterior, que los que un día abandonaron el país tenían una oportunidad de vida y progreso diferente. En lo particular fue la salida esperada por muchos años y una posibilidad, ya que se cerraron las salidas legales del país, nosotros teníamos fecha legal en mayo del 80, apareció un primo con su Camaronero milagroso y se dio la salida.
—A las puertas de un anunciado cambio para Cuba ¿qué piensas de lo que podría ocurrir y cuáles son tus deseos?
Mis deseos son la libertad total y final para ese pueblo, que puedan respirar y gozar de una vida donde ellos puedan prosperar, ser personas de bien y que con sus esfuerzos logren forjar un futuro. También creo que el pueblo debe ser parte importante para ese cambio. Ellos al final decidirán la suerte de la dictadura, no creo en cambios mientras exista presencia del régimen. El mal debe ser arrancado de raíz. Se oyen otras versiones, pero no hay nada definitivo sobre la mesa, si otro país toma la iniciativa de la libertad de Cuba, impondrá sus planes y resultados y quizás eso no es lo que nosotros queremos para el futuro de Cuba.
—Has hecho una carrera como artista plástico. Háblanos de tu obra, estilo y propósitos.
Mi carrera como artista plástico ha sido en su totalidad en los Estados Unidos, pero siempre con una fuerte carga política y del tema cubano, su presencia es necesaria, siempre de denuncia, creo que es una responsabilidad de todo artista utilizar su talento y exposición para llevar un mensaje. Mi obra es muy experimental, complicada en ocasiones, llena de símbolos, técnicamente variada pero siempre partiendo del dibujo, tratando de aportar algo plásticamente y aprendiendo de cada mancha, de cada trazo… el dibujo siempre como característica principal de la obra.
—Parte de la historia cultural de Miami la escribiste personalmente con El Búnker. Cuéntanos de esa experiencia.
El Búnker comenzó como mi estudio, mi lugar de creación y encuentro de amigos y artistas. Al ver la necesidad de espacios para diferentes proyectos en la ciudad que dieran oportunidad a artistas emergentes y en muchos casos a consagrados pues se fue convirtiendo en ese lugar donde muchos lograron hacer su primera exposición y que en cuatro años realizó 20 exposiciones colectivas y personales. Abrió posibilidades para promover el teatro, literatura y cinematografía y fue el lugar donde mucha gente participó con su obra o como público apoyando el proyecto.
—En Miami tenemos anualmente Art Basel, así como los relacionados con la plástica en Wynwood y otros espacios. ¿Cómo ves el mercado de las artes plásticas en estos tiempos?
Miami se ha convertido en un centro importante de las artes con sus Ferias internacionales, nacionales y sus festivales locales. El mercado del arte es fuerte, pero a la vez complicado para los artistas emergentes y del patio sin importar su trayectoria, la mayoría de las galerías de prestigio prefieren trabajar con artistas no locales salvo algunas excepciones y las galerías menos conocidas no hacen un trabajo serio. Por ejemplo en el arte cubano los coleccionistas persiguen a artistas de la isla y algunos que llegaron aquí con una carrera que comenzó allá y forman parte de una generación por ejemplo la del 80, que marcó una historia dentro del arte cubano y repleta de talento, y a los que un día emigraron por diferentes razones aunque pertenezcan a esa generación.
—Volviendo al tema del Mariel. Durante el éxodo llegaron a Estados Unidos muchos pintores y escultores que se ha agrupado al menos conceptualmente en la “Generación del Mariel”. ¿Te sientes parte de ella y cómo resumirías al grupo de los artistas del Mariel?
La Generación del Mariel trajo mucho talento a Miami, se hizo sentir y por un tiempo se hicieron muchas exposiciones. Se creó un movimiento fuerte e interesante, yo por el momento histórico me siento parte de esa generación, pero nunca viví en Miami cuando pasaron estas cosas importantes, llegué a New York y después a Los Ángeles, California, o sea, no disfruté de esos importantes encuentros y exposiciones de esa generación de artistas que llegaron por el Mariel.
—Como artista cuáles son tus próximos planes.
Los artistas nunca paramos, siempre tenemos proyectos entre manos, recientemente participé en la segunda edición de Cien y 31, en República Dominicana. La exposición fue todo un éxito en la Galería Bodden, en Santo Domingo. La primera edición se realizó en El Búnker, espacio alternativo en el año 2017, con una gran acogida por el público miamense. Del viaje a República Dominicana han salido nuevos proyectos y proposiciones, personalmente tengo preparada una exposición de dibujos y fui invitado a participar en una exposición colectiva en homenaje a los 250 años de los Estados Unidos en Artefactus.
—En las redes sociales se aprecia tu afinidad con la política del presidente Donald Trump. ¿Qué te acerca al presidente y qué preferirías que hiciera de otra manera?
La razón principal por mi apoyo al presidente Trump es precisamente la decadencia demostrada por el Partido Demócrata que hace mucho tiempo se ha ido alejando de los intereses de nuestro país. La Administración Trump con aciertos y desaciertos creo que está enfocada en devolver al país su fortaleza económica y un lugar importante internacionalmente, poniendo siempre por delante los intereses de la mayoría de los norteamericanos que votaron por él en una elección democrática. La administración Trump tiene un desafío complicado porque hemos visto que hay tantos enemigos dentro, como fuera del país. Aun así se han logrado muchos resultados positivos y puntos prometidos en campaña que al final de cuentas todos, sin importar el partido al que pertenezcan, se beneficiarán.








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