En los últimos años, el escritor peruano Pedro Medina León ha intensificado su labor creativa con la publicación de varios libros que tienen a Miami como escenario esencial. Entre ellos figuran Bandidos, Marginal, Americana y Callejeros, a los que se suman Mañana no te veré en Miami y La chica más pop de South Beach.
Hace apenas unos días publicó su más reciente título, Miami: mapa cultural (y pop), bajo el sello Katakana Editores, dirigido por el escritor mexicano Omar Villasana. El libro se presenta como una colección de crónicas y ensayos sobre una ciudad improbable que nunca termina de fijarse en una sola imagen. Como señala su presentación: “Más allá del brillo turístico, aparecen sus múltiples capas”.
—Háblanos de este nuevo libro, Miami: mapa cultural (y pop): crónicas y ensayos de una ciudad improbable.
Es un libro de crónicas y ensayos que he escrito a lo largo de los años. Son textos que han ido apareciendo en distintos medios, desde El Nuevo Herald y Wynwood Times hasta publicaciones en Argentina, como Infobae, y en México, como Ruleta Rusa.
En el fondo, es un diálogo que establezco con la ciudad a partir de temas culturales e históricos. Incluye entrevistas con autores —incluso una conversación contigo, Luis, que publicamos hace algún tiempo—, además de notas y ensayos sobre distintos aspectos de Miami. El libro está organizado en capítulos que recorren diferentes etapas de la ciudad: desde su formación, la llegada de los Brickell o el nacimiento de Miami Beach, hasta episodios más recientes. También revisa los años del narcotráfico y la mafia, el período de la Guerra Fría y la relación de Miami con la música. Hay referencias a grandes artistas que pasaron por la ciudad y cuyos vínculos con ella han quedado, en muchos casos, olvidados, como los conciertos de Queen o The Eagles.
Dedico además un capítulo a la literatura en español en Estados Unidos, que atraviesa un momento de enorme vitalidad en Miami. Allí aparecen entrevistas, diálogos con autores y comentarios sobre libros. También incluyo textos sobre episodios recientes y muy dolorosos para la ciudad, como la tragedia de las Champlain Towers. En pocas palabras, el libro es mi visión de Miami después de casi veinticinco años viviendo aquí y tras haber escrito varios libros ambientados en la ciudad, incluido Tour: una vuelta por la cultura popular de Miami, que dialoga estrechamente con este nuevo trabajo.
—Al leer que consideras a Miami como “una ciudad improbable”, no puedo dejar de recordar que el poeta español Juan Ramón Jiménez la definía como “la ciudad de la unidad posible”. La colisión entre “improbable” y “posible” me sugiere una interesante dualidad sobre un mismo espacio. ¿Cuál sería tu lectura?
Creo que Miami es una ciudad camaleónica y, precisamente por eso, admite múltiples lecturas. Para unos puede ser el lugar donde todo colisiona; para otros, una ciudad de encuentro; y para algunos más, un territorio marcado por la erosión constante, donde todo cambia y se transforma. Cuando hablo de una “ciudad improbable”, también pienso en la distancia temporal entre la frase de Juan Ramón Jiménez y la Miami actual. La ciudad ha cambiado de piel incontables veces a lo largo de su historia.
Hoy vivimos una Miami futbolera, gastronómica y convertida en polo de atracción para inversionistas extranjeros, especialmente latinoamericanos y europeos. Pero antes fue la ciudad del narcotráfico, la ciudad hotelera, el refugio de la Segunda Guerra Mundial y el gran balneario anglosajón. Después llegó el peso de la comunidad cubana y, más tarde, una identidad latinoamericana mucho más amplia. Miami muta constantemente. A esta ciudad la piel le dura diez, quince o veinte años; luego cambia y vuelve a reinventarse. Y eso hace que no termine de echar raíces sólidas. Creo que por eso Miami conserva mal su pasado y su historia. No la comparo con ciudades como París o Londres, pero sí considero que posee episodios históricos fascinantes que muchas veces quedan opacados por esa transformación permanente. Por eso la veo como una ciudad improbable: una ciudad sin anclas definitivas, siempre en construcción, siempre desplazándose hacia una nueva versión de sí misma.
—Miami es tu lugar de residencia y el centro de tu literatura, incluso más que tu ciudad natal, Lima. ¿Qué encuentras en Miami que la convierte en el centro de tu universo creativo?
Lo primero que destacaría es su multiculturalidad. Esa mezcla genera distintas formas de hablar, costumbres, tradiciones y gastronomías. Todo eso me resulta profundamente atractivo y sorprendente. Además, es una ciudad que nunca termino de descubrir. Estoy convencido de que muy pocas personas la conocen realmente en profundidad. De hecho, prácticamente no existe bibliografía en español que intente abordarla desde toda su complejidad. Para mí, Miami no se agota. La sigo leyendo, investigando y tratando de entender. Y aunque estamos hablando de un libro de no ficción, también llevo la ciudad al terreno de la ficción. Muchas de mis novelas transcurren aquí y, en cierto modo, Miami termina convirtiéndose en el personaje principal. Siempre está presente con sus contrastes, sus cambios bruscos y esas diferencias radicales que pueden encontrarse de una esquina a otra. Eso es lo que más me interesa: que todavía no termino de entenderla ni de asimilarla por completo.
—Hace poco tuvo lugar en Miami la primera edición de Noir Week Miami, que de alguna manera constituye un espaldarazo al género. ¿Cómo valoras esa iniciativa y los resultados de esta primera edición?
Tuve la oportunidad de participar en Noir Week Miami y me pareció una experiencia sumamente interesante. Tuvo una repercusión enorme y una asistencia poco habitual para un evento literario en la ciudad. Más allá de la Feria del Libro de Miami, pocas veces he visto una actividad con un público tan diverso y numeroso.
En Miami suele repetirse el mismo círculo alrededor de las actividades literarias, pero esta vez ocurrió algo distinto. El programa fue muy sólido y, sin duda, representa un importante respaldo para el género negro. Además, Miami es un lugar ideal para este tipo de encuentros porque posee una tradición noir de larga data. Desde las primeras manifestaciones culturales anglosajonas de las décadas de 1920 y 1930, la ciudad ha cultivado una narrativa negra muy potente. Hasta hoy continúa siendo un referente dentro del género.
La literatura en español en Miami, en cambio, es mucho más reciente. Comienza con las primeras oleadas de inmigración cubana, aunque inicialmente estaba más orientada hacia la memoria del país dejado atrás. Posteriormente fueron llegando migraciones procedentes de toda América Latina, lo que creó un auténtico melting pot cultural que amplió enormemente la producción literaria. A partir de las décadas de 1980 y 1990 comenzaron a aparecer obras fundamentales del noir en español, como Nieve sobre Miami, de Juan Carlos Castellón, una novela durísima sobre la marginalidad y el universo miamense de aquella época. Desde entonces, el género negro ha mantenido una presencia constante en la literatura en español escrita en Miami. Quizás no con la misma fuerza que en inglés, debido a que la tradición hispana es más joven, pero sí de una manera sostenida y muy interesante.
—Tu novela El blue del Comanche fue seleccionada por Miami New Times como el mejor libro del año escrito por un autor de Miami. Siempre un premio representa una satisfacción, pero en tu caso ya son varios reconocimientos, entre ellos el Florida Book Awards. ¿Qué significan para ti?
Para mí, la mayor satisfacción de la literatura sigue siendo conectar con los lectores. Hace unos días, un lector me escribió para decirme que cada vez que camina por Miami Beach o por la Pequeña Habana recuerda escenas de mis novelas y siente deseos de volver a leerlas. Esa es, para mí, la verdadera recompensa. Ahora bien, si un premio ayuda a que más lectores lleguen a los libros, entonces toda esta aventura literaria se vuelve todavía más gratificante.
Lo del Miami New Times fue especialmente significativo porque el libro reconocido no fue El blue del Comanche en español, sino su traducción al inglés, Comanche PI, publicada por el sello local Jitney Books. Hasta donde sé, es la primera vez que Miami New Times, probablemente el medio cultural más importante de la ciudad, reconoce una obra escrita originalmente en español y posteriormente traducida al inglés. Eso me parece enormemente valioso.
De alguna manera, también representa un reconocimiento para toda la literatura en español que se está produciendo en Miami.
—Has intensificado notablemente tu producción literaria y tu catálogo personal da cuenta de ello. ¿En qué otros proyectos trabajas actualmente?
Estoy terminando una novela titulada Canciones que escuchamos juntos. Es una ficción sobre los últimos meses de un joven peruano desencantado que decide abandonar su país. Se trata de una novela construida más desde los silencios que desde los grandes acontecimientos. Me interesa mucho esa idea de expresar determinadas emociones desde lo no dicho.
También estoy concluyendo Off the Record, una novela negra que forma parte del universo de El Comanche, un detective privado en Miami que ya protagoniza cinco novelas publicadas. Además, tengo un proyecto de largo aliento: una novela sobre Al Capone en Miami. Todavía no la he comenzado formalmente, pero ya cuento con abundantes notas y una idea bastante clara de su desarrollo. Y hay otro proyecto que me entusiasma mucho: un libro que reúna cerca de cien lecturas y comentarios sobre obras escritas en español en Estados Unidos.








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