DE LA REDACCIÓN DE LIBRE Y FUENTES ANEXAS
El 6 de noviembre de 1860, Abraham Lincoln fue elegido decimosexto presidente de Estados Unidos. Su victoria desencadenó una crisis política que precipitó la secesión de los estados sureños y condujo a la Guerra Civil. Su liderazgo resultaría decisivo para preservar la Unión y abrir el camino hacia la abolición de la esclavitud.
Abraham Lincoln nació el 12 de febrero de 1809, cerca de Hodgenville, Kentucky, en el seno de una familia humilde. A los siete años se trasladó con sus padres a Indiana, donde creció en un ambiente rural y recibió escasa educación formal.
Sin embargo, su extraordinaria curiosidad intelectual lo convirtió en un lector incansable. Un amigo de la infancia recordaría su afán por estudiar hasta altas horas de la noche, incluso después de agotadoras jornadas de trabajo.
En 1828, a los 19 años, realizó un viaje por el río Misisipi hasta Nueva Orleans, Luisiana, donde conoció por primera vez una gran ciudad. Dos años después, su familia se estableció en Illinois.
DE HUMILDE TRABAJADOR A FIGURA POLÍTICA
Tras independizarse de su familia, Lincoln trabajó en diversos oficios y participó en un negocio comercial. En 1832 se incorporó a la milicia de Illinois durante la Guerra de Halcón Negro, conflicto entre las fuerzas estadounidenses y grupos indígenas encabezados por el líder sauk Black Hawk.
Aunque no participó directamente en combates, fue elegido capitán de su compañía y se distinguió por su sentido de la justicia y su capacidad de liderazgo.
Uno de los episodios más recordados de aquella etapa ocurrió cuando impidió que sus propios hombres atacaran a un indígena acusado de espionaje. Lincoln se interpuso para protegerlo y logró evitar su muerte.
Después de la guerra, estudió Derecho de manera autodidacta y comenzó su carrera política. Tras una primera derrota electoral, consiguió en 1834 un escaño en la Cámara de Representantes de Illinois, donde militó en el Partido Whig.
En Springfield conoció a Mary Todd, con quien contrajo matrimonio en 1842. Tuvieron cuatro hijos, pero solo Robert Todd Lincoln llegó a la edad adulta, una tragedia familiar que marcó profundamente al matrimonio.
Entre 1847 y 1849, Lincoln ocupó un escaño en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Posteriormente regresó al ejercicio de la abogacía, hasta que las crecientes tensiones nacionales por la esclavitud lo impulsaron nuevamente a la política.
En 1856 se incorporó al Partido Republicano y, dos años después, adquirió notoriedad nacional gracias a sus célebres debates con el senador demócrata Stephen A. Douglas sobre la expansión de la esclavitud hacia los territorios estadounidenses.
EL 6 DE NOVIEMBRE DE 1860:
UNA ELECCIÓN QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
Las elecciones presidenciales del 6 de noviembre de 1860, las decimonovenas de la historia estadounidense, enfrentaron a cuatro candidatos principales.
Lincoln, acompañado por Hannibal Hamlin como candidato a vicepresidente, obtuvo la victoria republicana frente a Stephen A. Douglas, John C. Breckinridge y John Bell.
Aunque consiguió menos del 40 % del voto popular, Lincoln obtuvo una clara mayoría en el Colegio Electoral, sin ganar ningún estado del sur esclavista.
Su triunfo provocó una profunda crisis nacional. Los dirigentes secesionistas del sur, temerosos de que el nuevo gobierno limitara la expansión de la esclavitud, impulsaron la separación de sus estados.
Carolina del Sur fue el primero en declarar su secesión, el 20 de diciembre de 1860. Otros seis estados siguieron su ejemplo antes de que Lincoln asumiera la presidencia, el 4 de marzo de 1861.
En su primer discurso inaugural, Lincoln defendió la permanencia de la Unión e hizo un llamado a evitar el enfrentamiento armado.
Sin embargo, las diferencias políticas, económicas y, fundamentalmente, las relacionadas con la esclavitud hicieron inevitable la confrontación.
LA GUERRA CIVIL Y LA DEFENSA DE LA UNIÓN
El 12 de abril de 1861, las fuerzas confederadas bombardearon el fuerte Sumter, situado en el puerto de Charleston, Carolina del Sur.
El ataque, que culminó con la rendición de la guarnición federal después de aproximadamente 34 horas de bombardeo, marcó el comienzo de la Guerra Civil estadounidense.
Lincoln asumió entonces el enorme desafío de preservar la unidad nacional.
Como comandante en jefe, intervino activamente en la planificación militar, la selección de generales y las decisiones estratégicas.
Durante los primeros años enfrentó numerosas derrotas y dificultades para encontrar comandantes capaces de vencer a los ejércitos confederados.
Entre los generales que estuvieron bajo su mando figuraron Irvin McDowell, John C. Frémont, George B. McClellan, John Pope, Don Carlos Buell, Ambrose Burnside y William S. Rosecrans.
Finalmente, el ascenso de Ulysses S. Grant al mando de todos los ejércitos de la Unión, en 1864, contribuyó decisivamente al desenlace del conflicto.
LA PROCLAMACIÓN DE
EMANCIPACIÓN: UN PASO
HISTÓRICO
Uno de los acontecimientos más trascendentales de su presidencia ocurrió el 1 de enero de 1863, cuando entró en vigor la Proclamación de Emancipación.
Lincoln había anunciado la medida el 22 de septiembre de 1862, pocos días después de la batalla de Antietam.
La proclamación declaró libres a las personas esclavizadas en los territorios que permanecían en rebelión contra Estados Unidos, aunque no abolió inmediatamente la esclavitud en todo el país.
Su importancia fue extraordinaria: transformó el significado político y moral de la guerra, al convertir la emancipación en uno de los objetivos fundamentales de la Unión.
También abrió el camino para el reclutamiento de soldados afroamericanos en las fuerzas federales y fortaleció la lucha contra la esclavitud.
Lincoln respaldó posteriormente la Decimotercera Enmienda constitucional, aprobada por el Congreso el 31 de enero de 1865 y ratificada después de su muerte, que abolió la esclavitud en Estados Unidos, salvo como castigo por un delito.
SU REELECCIÓN Y EL
CAMINO HACIA LA VICTORIA
En 1864, después de tres años de una guerra devastadora, Lincoln enfrentó una difícil campaña para conseguir su reelección.
Las numerosas bajas militares, el desgaste económico y el descontento de una parte de la población amenazaban sus posibilidades de victoria.
Sin embargo, los éxitos militares de la Unión, especialmente la toma de Atlanta por las fuerzas del general William T. Sherman, fortalecieron su candidatura.
Lincoln fue reelegido el 8 de noviembre de 1864, derrotando al demócrata George B. McClellan, antiguo comandante del Ejército del Potomac.
El 4 de marzo de 1865, durante su segundo discurso inaugural, pronunció uno de los mensajes más memorables de la historia política estadounidense.
Consciente de las heridas que había dejado la guerra, llamó a la reconciliación nacional con estas palabras: “Sin malicia hacia nadie, con caridad para todos”.
Su propósito era reconstruir el país, sanar las divisiones y alcanzar una paz duradera.
UN LEGADO QUE
TRASCENDIÓ LA GUERRA
La administración de Lincoln también impulsó importantes transformaciones económicas, educativas y sociales.
En 1861 firmó la Ley de Ingresos, que estableció un impuesto federal sobre la renta para contribuir al financiamiento de la guerra.
Ese mismo año firmó la Ley Morrill, que promovió la creación de instituciones de educación superior especializadas en agricultura y ciencias mecánicas.
“También firmó la Ley de Asentamientos Rurales, conocida como Homestead Act, que facilitó la adquisición de tierras en el oeste mediante concesiones de hasta 160 acres a quienes cumplieran determinados requisitos.
Durante su mandato se estableció el Departamento de Agricultura y, en 1863, proclamó la celebración nacional del Día de Acción de Gracias para el último jueves de noviembre.
En política exterior, logró superar el llamado “Incidente de Trent”, una crisis diplomática con Gran Bretaña provocada por la captura de dos enviados confederados a bordo de un buque británico.
EL ASESINATO QUE
CONMOCIONÓ A
ESTADOS UNIDOS
El 9 de abril de 1865, el general confederado Robert E. Lee se rindió ante Ulysses S. Grant en Appomattox Court House, Virginia.
La rendición representó un golpe decisivo para la Confederación y señaló el principio del fin de la Guerra Civil, aunque otras fuerzas confederadas continuaron combatiendo durante varias semanas.
Cinco días después, el 14 de abril de 1865, mientras asistía a una representación teatral en el Teatro Ford de Washington, Lincoln recibió un disparo en la cabeza.
El atacante fue John Wilkes Booth, actor y simpatizante de la Confederación, quien participaba en una conspiración destinada a eliminar a importantes dirigentes del gobierno federal.
Esa misma noche, el secretario de Estado William H. Seward resultó gravemente herido en otro atentado relacionado con el complot.
Abraham Lincoln falleció el 15 de abril de 1865, a los 56 años, cuando Estados Unidos comenzaba a superar la guerra más sangrienta de su historia.
Su asesinato privó al país del dirigente que había conducido a la Unión hacia la victoria y que aspiraba a una reconstrucción nacional basada en la reconciliación.
EL PRESIDENTE QUE MARCÓ EL DESTINO DE UNA NACIÓN
La elección de Abraham Lincoln, el 6 de noviembre de 1860, representó un punto de inflexión en la historia de Estados Unidos.
Su firme defensa de la Unión, su papel en la emancipación de millones de personas esclavizadas y su liderazgo durante la Guerra Civil lo convirtieron en una de las figuras más trascendentales de la historia estadounidense.
Más de siglo y medio después de su muerte, Lincoln permanece como símbolo de unidad nacional, libertad y defensa de los principios fundamentales de la democracia.







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