La nueva atrocidad (II y final)

Written by Libre Online

3 de noviembre de 2026

(Continuación de la carta publicada el 28 de octubre de 2026).

No olvidemos, sin embargo, que, en materia militar, las fuerzas atacantes suelen sufrir mayores pérdidas que las defensoras.

Recordemos el lamentable episodio de la “Sangrienta Omaha”, nombre con el que pasó a la historia el desembarco estadounidense en aquella playa durante la invasión de Normandía, el 6 de junio de 1944.

En una sola mañana, las primeras oleadas de desembarco sufrieron cientos de bajas en pocas horas, mientras las posiciones defensivas alemanas de aquel sector del “Muro del Atlántico” permanecían prácticamente intactas. Tan grave fue la situación que, hacia el mediodía, los mandos estadounidenses llegaron a considerar la posibilidad de suspender las operaciones en Omaha y trasladar las tropas a alguna de las otras cuatro playas de invasión.

Solo el coraje y la determinación de las tropas estadounidenses permitieron alcanzar la victoria. Al finalizar aquel fatídico pero glorioso día, habían consolidado una cabeza de playa menos profunda que las establecidas en los otros cuatro sectores, aunque lo suficientemente firme como para continuar el avance.

 En el caso de Ucrania, en cambio, las pérdidas rusas han alcanzado proporciones extraordinarias.

En su obstinación fanática, el déspota ruso, que pretendía tomar Kiev en tres días y celebrar un desfile triunfal de sus tropas en apenas dos semanas, ha tenido que comprender —aunque jamás lo admita— que semejantes aspiraciones no fueron más que “Sueño de una noche de verano”.

Ucrania ha demostrado tener “más pantalones” que muchas democracias juntas. El valor, la resistencia, el patriotismo y la creatividad de su ejército han superado todas las expectativas. Sus tropas han sufrido grandes pérdidas, como era de esperarse, pero considerablemente inferiores a las estimadas para las fuerzas invasoras.

¡El ejército ruso se está desangrando en Ucrania!

El 26 de diciembre de 1941, Adolf Hitler relevó de su mando al legendario general Heinz Guderian, comandante del Segundo Ejército Panzer alemán.

Días antes, tras una agria reunión con Hitler el 20 de diciembre, Guderian, conversando con un miembro de su Estado Mayor, habría reconocido el valor de las tropas enemigas.

El soldado ucraniano ha demostrado poseer un valor, un patriotismo, una resistencia y una capacidad de adaptación extraordinarios frente al invasor ruso.

Para Vladimir Putin, sin embargo, fiel a la despiadada mentalidad de los jerarcas comunistas, le importa poco la vida humana mientras pueda proclamar proclamar una victoria que satisfaga sus ambiciones.

Tras sufrir la pérdida de 300.000 soldados”, reclutó a 300.000 más, y luego otros 300.000, y así ha recurrido una y otra vez a nuevas campañas de reclutamiento para reponer sus fuerzas y prolongar una guerra que continúa cobrando innumerables vidas.

Ante la frustración de sus fracasos militares, ha actuado con una iniquidad comparable a la de Adolf Hitler durante la batalla de Inglaterra, cuando la Luftwaffe, la poderosa fuerza aérea alemana, sustituyó los ataques contra instalaciones militares e industriales británicas por bombardeos masivos sobre Londres y otras ciudades, sembrando el terror entre la población civil.

Todos los monstruos de la historia parecen compartir una misma mentalidad enfermiza y criminal.

 El antiguo oficial del KGB destinado en Dresde Dresde continuará sacrificando cientos de miles de valiosas vidas jóvenes para satisfacer su obstinada ambición de poder absoluto.

Al final, sin embargo, aunque se niegue a aceptar la derrota, quizás termine reconociendo interiormente lo mismo que comprendió el rey Pirro de Epiro tras sus costosas victorias sobre los romanos.

Según la tradición histórica, después de vencer en la batalla de Ásculo, en el año 279 a. C., Pirro expresó una reflexión que pasó a la posteridad:

“Otra victoria como esta y estaremos perdidos”.

Cuatro años después, en el 275 a. C., sus fuerzas se enfrentaron nuevamente a los romanos en la batalla de Benevento, que marcó el fracaso de sus aspiraciones militares en Italia.

.El ejército ruso ha llegado a sufrir, según algunos partes militares ucranianos, más de 1710 bajas al día.

Su ofensiva ha quedado prácticamente paralizada en todo el frente, y cada kilómetro de avance le cuesta miles de soldados en una sangría a todas luces insostenible. Rusia no está perdiendo la guerra. Rusia no está perdiendo la guerra: ¡ya la perdió!

¡Esa sería la nueva atrocidad!

Felipe Lorenzo

Hialeah, FL.

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