Acciones internas y acciones comandos (II)
Entre quienes solicitaron la baja, efectiva el 16 de marzo de 1964, se encontraban Tomás Cruz, Segundo Miranda, Raúl Costo, Valentín Bacallao, Silfredo González Ferregur, Alberto Muiñas, José Hipólito Bacallao Perdomo y otros.
Muchos de los brigadistas que se encontraban en Fort Benning y Fort Jackson se incorporaron a los campamentos que Manolo Artime organizaba en Nicaragua y Costa Rica.
Mientras tanto, el presidente Johnson continuaba con la política zigzagueante hacia Cuba que había caracterizado a la anterior Administración de Kennedy.
El martes 21 de abril de 1964, la Policía irrumpió en el local del Movimiento Demócrata Cristiano, situado en el 1732 N. W. 7th Street, en Miami, y confiscó 100 libras de dinamita y TNT, granadas de mano, rifles, pistolas automáticas, una ametralladora calibre .50 y otras armas. Laureano Batista, quien entonces ocupaba la vicepresidencia de la organización, fue detenido, pero pronto quedó en libertad. La revista Bohemia, de La Habana, cubrió el episodio con evidente satisfacción.
En los primeros días de mayo, las autoridades encontraron nueve cajas metálicas y ocho tambores sumergidos en el agua, a siete kilómetros de Puerto Esperanza, en Cayo Las Uvas, en la costa norte de Viñales, Pinar del Río. Los recipientes contenían armas, explosivos y otros equipos bélicos.
Las señales emitidas desde Washington desconcertaban al régimen de Castro. ¿Se mantendrían “los compromisos contraídos”? ¿Se estarían “tomando las precauciones necesarias para evitar que unidades de cubanos exiliados… con sus ataques comandos afecten el acuerdo logrado” entre Estados Unidos y la Unión Soviética? ¿Frenaría Johnson las acciones de los comandos del exilio, como antes lo había hecho Kennedy?
Desde los campamentos de Nicaragua y Costa Rica ya habían comenzado a organizarse y ejecutarse operaciones.
ATAQUE AL CENTRAL PILÓN
El miércoles 13 de mayo de 1964, a las 3:50 de la madrugada, se produjo una audaz operación. Miembros del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) atacaron el central azucarero Pilón, situado en Cabo Cruz, en la costa sur de Oriente, y destruyeron más de 75.000 sacos de azúcar.
La espectacular acción estremeció al Gobierno cubano. La prensa controlada por el régimen destacó en primera plana las “declaraciones de Fidel sobre el ataque pirata a un central”, en las que afirmaba: “Estos hechos fortalecen el espíritu de combate de la Revolución y la obligan a ser dura con sus enemigos”.
El periódico Hoy, órgano del Partido Comunista, y el resto de la prensa oficial resaltaron las declaraciones de Castro sobre “el nuevo y criminal acto vandálico del Gobierno de Estados Unidos perpetrado contra el pueblo de Cuba en la madrugada de hoy, cuando un barco pirata, tipo Rex…, atacó, con fuego de cañones y ametralladora, el central azucarero ‘Luis E. Carracedo’, en el puerto de Pilón”.
La información oficial admitía que, “como consecuencia de los impactos, los depósitos de azúcar se incendiaron, perdiéndose 70.000 sacos de azúcar que habían sido elaborados en dicho central en la presente zafra”.
La operación, recuerda Félix I. Rodríguez, uno de sus participantes, requirió nueve guerrilleros: dos hombres rana, dos comandos de avanzada, dos comandos de apoyo y tres comandos de asalto, además de la tripulación de un RB-12.
Los comandos volaron la tubería de enfriamiento de agua y la casa de bombas de la refinería, mientras que una embarcación rápida, armada con ametralladoras calibre .50 y rifles sin retroceso de 75 y 57 mm, barría la bodega, los tanques de melaza y alcohol y la chimenea.






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