Años Críticos: del camino de la acción al camino del entendimiento

Written by Enrique Ros

22 de septiembre de 2026

Enrique Ros pone al descubierto la zigzagueante política del presidente Kennedy hacia Cuba que fluctuó de “una solución no comunista en Cuba, por todos los medios necesarios” hasta “el desarrollo gradual de un acomodo con Castro”. 

Ros hace una verdadera contribución a la verdad histórica al destacar –precisando hechos y nombres– los incontables esfuerzos realizados por los cubanos anticastristas, dentro y fuera de Cuba, para derrocar al tirano.

Este libro debe ser lectura imprescindible no solo para los cubanos, víctimas directas de la bárbara tiranía de Castro, sino para todos aquellos que en este planeta se preocupan por la libertad y la dignidad del ser humano.

El juicio de Marcos (Marquitos) Rodríguez (VIII)

Todos, en el juicio, se hacen cómplices de la farsa montada para culpar a Marquitos y exonerar al Partido. Solo un hombre tiene el coraje de disentir.

Jorge Valls declaró haber tenido una gran amistad con Marcos Rodríguez y, sin vacilación alguna, afirmó:

“Marcos sabía de las actividades que yo realizaba, así como de las que realizaba Joe Westbrook… y jamás se filtró una de esas cosas. Marcos supo las gentes que escondíamos, supo de las actividades que teníamos y nunca hubo una cosa que se filtrara”.

Ante estas respuestas categóricas, el fiscal dio por terminado el interrogatorio, que fue continuado por el presidente del tribunal. Volvió a intervenir Jorge Valls para salir en defensa del nombre de otro de sus compañeros.

“Se ha hablado de un compañero mío, Tirso Urdanivia, que participó conmigo en múltiples actividades y sobre cuyo nombre se ha echado el estigma de traidor… Se acusa a Tirso Urdanivia, desaparecido desde 1958, de un estigma tan duro como el de traidor. Por eso, creo mi deber venir aquí a aclarar la situación de Tirso Urdanivia. Yo quiero hablar de Marcos Rodríguez y de Tirso Urdanivia”.

Lo hicieron callar. El fiscal no le permitió continuar hablando.

La confrontación con Marcos Rodríguez, pues, fue solicitada por Edith García Buchaca, secretaria del Consejo Nacional de Cultura, esposa de Joaquín Ordoqui y quien, años atrás, había estado casada con Carlos Rafael Rodríguez. ¿Cuándo y cómo se produjo la confrontación? ¿Quiénes participaron? ¿Quedó algo dilucidado de aquel careo?

LA “CINTA MAGNETOFÓNICA”

DEL PRESIDENTE DORTICÓS

Desde muchos días atrás se propagaban por las calles de La Habana mil conjeturas sobre aquella reunión celebrada en las oficinas del Partido Comunista. Los detalles se hicieron públicos durante la tercera sesión, el miércoles 25 de marzo, con la comparecencia de Osvaldo Dorticós, presidente de la República.

Se menciona entre los presentes a Haydee Santamaría, José Llanusa, el comandante Faustino Pérez, director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos; el viceministro primero del INRA, Severo Aguirre; los comandantes Manuel Piñeiro, José N. Causse, Joel Iglesias y Efigenio Ameijeiras; Alberto Mora; Ramiro Valdés Menéndez; José B. Ventura Machado; Ramón Calcines y Lázaro Peña.

Junto a Osvaldo Dorticós testificaron el capitán José Abrantes y los oficiales de Seguridad Vicente Gutiérrez Martínez, Lorenzo Hernández Calderío y José Amel Ruiz Rodríguez, bajo cuya responsabilidad estuvieron las investigaciones relacionadas con el acusado. También compareció como testigo el capitán Renier Díaz, primer oficial investigador que había actuado en este caso por indicación del comandante Camilo Cienfuegos en 1959, cuando Marquitos había sido detenido por primera vez.

Osvaldo Dorticós declaró que supo que el acusado Marcos Rodríguez había sido extraditado de la República Socialista Checoslovaca “en virtud de determinadas sospechas relativas a su actuación en dicho país” y, además, “a las derivadas de la acusación anterior que contra él existía respecto a su participación supuesta como delator en los hechos de Humboldt 7”.

“Todo esto estaba en manos de los cuerpos de Seguridad del Estado y, posteriormente, los compañeros del Ministerio del Interior informaron al compañero Primer Ministro que el acusado Marcos Rodríguez Alfonso… había admitido ser el delator. Pero que, además, en el curso de su confesión, había formulado determinadas imputaciones a la compañera Edith García Buchaca, en el sentido de que durante su estancia en México había informado a esta de su participación en aquellos hechos de Humboldt 7; es decir, de su condición de delator. El compañero Primer Ministro informó exclusivamente al comandante Raúl Castro y a mí”.

Solo esas tres personas y el Departamento de Seguridad conocían la confesión y la extensión de las imputaciones. Acordaron que “la ventilación de esa cuestión quedaría en manos de Fidel. Y que él, personalmente, decidiera plantearla y resolverla en la forma que él seleccionara”.

Así las cosas, Joaquín Ordoqui solicitó y obtuvo, mediante una llamada telefónica, una entrevista con Dorticós. Durante la conversación, Ordoqui mencionó la carta que había recibido de Marcos Rodríguez y pidió a Dorticós su intervención para aclarar la situación de Marcos.

Dorticós informó a Castro sobre la conversación y ambos decidieron que Osvaldo diera a conocer al viejo militante comunista la confesión de Marquitos y las imputaciones contra Edith García Buchaca, quien en esos momentos se encontraba en Santiago de Cuba.

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