Vecinos vivieron un día de terror.  Pánico y caos en vecindario de Miami al salirse de la pista un avión de carga 

Written by Germán Acero

8 de septiembre de 2026

El pánico y el caos se desataron el domingo, 6 de septiembre, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Miami, cuando un avión de carga Boeing 767-300, operado por 21 Air para Amazon Prime Air, se salió de la pista durante el aterrizaje y terminó impactando varios vehículos.

El accidente dejó cinco personas muertas y otras cinco heridas, tres de ellas en estado crítico. Los cinco fallecidos se encontraban en los vehículos alcanzados por el avión, mientras que el piloto y el copiloto sobrevivieron al accidente, aunque quedaron atrapados inicialmente en la cabina y tuvieron que ser rescatados por los equipos de emergencia.

El vuelo 7598, procedente de San Juan, Puerto Rico, aterrizó en Miami poco antes de las 2 de la tarde del domingo y se salió de la pista 30. El avión recorrió aproximadamente 1.300 pies más allá de la superficie pavimentada, atravesó la cerca perimetral del aeropuerto y alcanzó varios vehículos antes de detenerse y comenzar a incendiarse.

El jefe de Miami-Dade Fire Rescue, Raied “Ray” Jadallah, informó que los equipos de emergencia tuvieron que rescatar a personas atrapadas en los vehículos y a los dos tripulantes de la aeronave. Más de 60 unidades de bomberos acudieron al lugar para combatir el incendio y atender a los heridos.

El aparato, un Boeing 767-33A fabricado en 1994, tenía aproximadamente 32 años de antigüedad. Originalmente había sido construido como avión de pasajeros y posteriormente fue convertido para operaciones de carga. La aeronave era operada por 21 Air en nombre de Amazon Prime Air.

Una espesa humareda negra pudo observarse desde distintos puntos de la zona después del accidente, mientras los bomberos trabajaban para controlar las llamas y contener el combustible derramado.

Las autoridades y los investigadores federales todavía no han determinado la causa del accidente. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) inició una investigación para determinar, entre otros aspectos, la velocidad del avión, el momento en que tocó tierra, el funcionamiento de los sistemas de frenado, las condiciones meteorológicas y el estado de la aeronave. También se analiza si el avión debió realizar una maniobra de aproximación frustrada antes de aterrizar.

La aeronave había recorrido una distancia considerable sobre la pista antes de detenerse. Según los primeros datos divulgados por los investigadores, el avión salió del extremo de la pista a una velocidad aproximada de 112 nudos, equivalentes a unas 129 millas por hora.

Finalmente, el Boeing quedó detenido fuera de la pista, en una zona cercana a Northwest 67th Avenue, donde se produjo un extenso campo de escombros y se concentraron los equipos de emergencia. El incendio, alimentado por el combustible de la aeronave, obligó a los bomberos a trabajar durante un período prolongado para asegurar completamente el área.

El accidente provocó una fuerte interrupción de las operaciones del Aeropuerto Internacional de Miami. Más de 300 vuelos sufrieron retrasos y alrededor de 160 fueron cancelados, mientras las autoridades trabajaban para restablecer progresivamente las operaciones.

La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y destacó la rápida respuesta de los equipos de Miami-Dade Fire Rescue. La funcionaria también participó en las gestiones de coordinación con las autoridades federales encargadas de investigar el accidente.

El avión atravesó la zona próxima a Northwest 67th Avenue después de abandonar la pista y terminó impactando vehículos que se encontraban en su trayectoria. Uno de ellos era una camioneta utilizada por trabajadores de una compañía de limpieza contratada para prestar servicios a las aerolíneas. Otro era un vehículo que se encontraba en la avenida.

“Fue algo terrible. Se oyó un estruendo y luego una humareda alta que nos puso en alerta, pese a que no sabíamos qué había sucedido. Fue algo impactante que nos llenó de miedo y de terror”, dijo Angelina Puerto, quien vive en uno de los apartamentos cercanos al sitio de la tragedia.

“Lo peor es que no sabíamos qué hacer: si correr y salir de nuestras casas o atrincherarnos allí. Había mucho caos en el sitio, pues todo el mundo imaginaba que algo grande había sucedido dentro del aeropuerto, ya que las columnas de humo negro subían cada vez más, empeorando aún más la situación de riesgo en la zona”, sostuvo.

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