GOAR MESTRE, el Rey de la Televisión en Cuba y en Argentina

Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE

Así lo cataloga su biógrafo, el argentino Pablo Sirvén.

Goar Mestre Espinosa nació el 25 de diciembre de 1912 en Santiago de Cuba, en el seno de una familia de ascendencia española. Su padre, Luis Mestre Díaz Medina, nacido en Santiago de Cuba en 1871. Fundó la primera farmacia de Palma Soriano, en la calle Martí #7.

Se casó con Mercedes Espinosa en 1900, la hija de Prisciliano Espinosa, alcalde de Santiago de Cuba y dueño allí de otra farmacia en Lorraine #753, desde 1895.

Los hermanos, Luis Augusto, Abel, Mercedes Dora y Goar Mestre Espinosa, crecieron en un hogar de clase media con una fuerte tradición comercial. 

Luis Augusto era doctor en farmacia y se casó el 18 de abril de 1926 con Carmen Fernández Mascaró y Yarini. La hija de Guillermo Fernández Mascaró y María Concepción Yarini y Torres. Sus hijos: Óscar, Elena y Vera Mestre Fernández Mascaró, que se casó con Luis Aguilar León (Lundi).

Abel Mestre había recibido un título en administración de empresas de lo que entonces era Lehigh College en Pensilvania y había tomado cursos de contabilidad. Luego se casó con Josefina Landa.

En 1925, con solamente 13 años, Goar se fue a estudiar a la Academia Chestnut Hill, donde se graduó de high school en 1932.

Siempre motivado por los intereses comerciales de su familia, se matriculó en la Universidad de Yale, donde completó un programa de cuatro años y obtuvo una licenciatura en administración de empresas en 1936. 

Los hermanos Mestre operaron una pequeña empresa de distribución de productos en Santiago de Cuba. La empresa era una extensión del negocio de sus padres, Droguería Mestre Espinosa, fundada por su abuelo en 1895, donde distribuían productos farmacéuticos y quirúrgicos.

Esta formación le proporcionó conocimientos fundamentales en economía, publicidad y principios de gestión, que resultaron cruciales para definir su enfoque de la radiodifusión comercial. 

En el año 1938, ya los Mestre habían establecido una compañía en La Habana con el nombre de Tremesco para la distribución de una serie de productos, entre ellos los de Laboratorios Santos Bush.

Goar, recién graduado, llegó a Buenos Aires en 1937, representando a Union Carbide. 

El 10 de octubre de 1938, Goar contemplaba desde la ventanilla del avión la celeste inmensidad del Caribe. En minutos aterrizará en La Habana, viene de su primer trabajo exitoso como supervisor en Eveready de la Argentina y allí acababa de conocer a Alicia Martín, nacida el 30 de octubre de 1912, quien pronto se convertiría en su esposa para siempre.

Ahora Mestre retornaba a la patria con una ictericia infecciosa que lo tendría mal durante un tiempo. Presume, como todos, que el próximo presidente será el oscuro sargento taquígrafo Fulgencio Batista. 

En 1941, La Habana, con medio millón de habitantes y 34 emisoras, se convierte en la ciudad de mayor densidad radial del planeta. Pero en esa multitud de radios sólo hay dos que lideran claramente la audiencia: la CMQ (25,000 vatios de potencia) y Radio Habana Cuba (15,000 vatios de potencia), y monopolizaban los programas con más publicidad.

Goar comenzó a prestar atención a la publicidad, asomándose por primera vez a los medios de comunicación, un mundo que terminará por atraparlo.

Goar se casó con Alicia Martín en junio de 1940, con quien tuvo cuatro hijos: Alicia (Ali), Roberto, Eduardo y Ana María (Ani). Vivían en la avenida 21 entre 150 y 160 en el Reparto Country Club, y Ani estudió en el Colegio Sagrado Corazón de la Avenida 31 y calle 146.

Luis Augusto vivía al fondo en la calle 160 #2111 y al lado Abel en la Avenida 21 #15013.

A Goar le apasionaba el mundo de las ventas, dueño de la compañía Bestov Products, situada en la calle 60 # 1102 en Marianao. 

En 1939, se convirtieron en el distribuidor exclusivo en Cuba de una bebida de chocolate en polvo llamada Kresto. Esa cuenta fue inmensamente rentable. Compraron la mitad de Kresto y su distribuidor, Bestov Products, SA. Productora e importadora de alimentos de chocolate de las marcas Kresto, Cocoa Bakers y Vitabosa, así como conservas de frutas Jals y Van-Del. Cosméticos y representantes de los productos de perfumería marca Yardley. 

Luego manejaron todas sus operaciones bajo esta firma y su lista de clientes creció para incluir General Foods, Admiral, Norwich Pharmaceutical, la pasta de dientes Kolynos, American Home Products y las divisiones de General Motors de GMC, Buick y Bedford. 

Tenía un capital de $418,000 y fue el primer negocio que emprendieron por su cuenta los tres hermanos a partir de la droguería heredada en Santiago de Cuba. 

Goar fue su primer administrador y, cuando se dedicó al negocio publicitario, lo sustituyó Abel en 1941.

Durante este tiempo, Bestov compró tiempo de emisión de las dos cadenas nacionales de Cuba, CMQ y RHC (antes de que se fusionara con Cadena Azul para convertirse en RHC—Cadena Azul), para transmitir los programas patrocinados por sus clientes. Goar Mestre acordó con el dueño de RHC, Cristóbal Díaz González, comprar media hora cada noche en RHC y trasladó la mayor parte de la publicidad de sus clientes a RHC. Poco después, en lo que Mestre consideró un acto de traición, Cristóbal Díaz canceló su contrato y alquiló el tiempo de emisión a otro patrocinador. Goar se vio envuelto en una acalorada disputa con Cristóbal Díaz, quien “simplemente me pisoteó y me echó de la estación”. Este episodio hizo que Mestre se diera cuenta de lo dependiente que era de RHC y CMQ para la publicidad y la programación de sus clientes. La CMQ había sido fundada en 1933 por Miguel Gabriel y Ángel Cambó.

Escarmentado por su experiencia con Cristóbal Díaz, Goar regresó con su negocio a CMQ y le agradeció a Miguel Gabriel por haberlo rescatado. Sin embargo, el incidente hizo que Mestre pensara en establecer una tercera cadena para no volver a estar sujeto a los caprichos de un dueño de cadena. Alquiló tiempo en CMQ para transmitir anuncios comerciales de 15 segundos. Con esto iniciaba una sostenida e intensa relación con los medios de comunicación masiva.

El verano de 1940, estaba Goar en un viaje de negocios en N. Y. y se reunió con el magnate de la radio mexicana Emilio Azcárraga Vidaurreta (1895-1972, primo de Juan Marinello Vidurreta) en el Hotel Waldorf-Astoria. Azcárraga operaba la red de radio más importante de México y estableció intercambios de programas con la NBC. Goar se había reunido con él varias veces para organizar viajes de artistas mexicanos para los programas de sus clientes. Mestre le preguntó a Azcárraga sobre su idea de crear una nueva red de radio en Cuba; este le aconsejó que comprara una red ya existente. Le dijo que no creía que ni CMQ ni RHC estuvieran disponibles; él se rio y dijo: “Mestre, todo siempre está en venta, todo depende del precio”.

Al conocer al tigre, Emilio Azcárraga se sintió intimidado, él con 28 años y el millonario mexicano con 45. Aunque más que la edad (le llevaba 17 años), lo apabullan sus definiciones tajantes: “Un hombre que a los 30 años no ha conseguido su primer millón de dólares no sirve para nada”. Y su franca carcajada no hace más que mortificarlo: Goar y sus hermanos estaban aún muy lejos de esa meta. 

En 1942, crearon una agencia de publicidad con el empresario Augusto Godoy y los hermanos llevaron a sus clientes a la agencia llamada Publicidad Mestre Godoy. Godoy atrajo a varios clientes importantes a la incipiente empresa, incluyendo a Pepsi Cola.  

Luego de separarse de Godoy se unió a Rafael Martínez Conill (un atleta muy destacado que participó en las Olimpiadas de 1929) y crearon Mestre, Conill y Compañía, ubicada en el edificio Radiocentro.

Azcárraga tenía razón. A mediados de 1942, Goar le preguntó a Gabriel (copropietario de CMQ) si estaba dispuesto a vender la red. Pero no se acercó a RHC porque estaba resentido con el vicepresidente Cristóbal Díaz (el presidente era Amado Trinidad); lo había traicionado.

Para sorpresa de Mestre, Gabriel no rechazó la propuesta, pero quiso discutir la oferta con su socio Cambó. Después de debatir el asunto, los hermanos ofrecieron a Gabriel y Cambó un trato que no les obligaría a buscar socios. Los hermanos propusieron comprar la mitad de CMQ por $725,000. Aunque el precio era mucho mayor de lo que los hermanos podían pagar, acordaron financiar la compra con un pago inicial relativamente pequeño de $50,000. Prometieron pagar los $675,000 restantes al tipo de interés vigente a lo largo de los años. Gabriel y Cambo aceptaron el trato. 

El 1 de agosto de 1943, la empresa fue reorganizada y reincorporada, cambiando su nombre legal a Circuito CMQ, SA., con Goar como gerente general y los hermanos asegurando tres de los cinco puestos en la junta directiva para un control efectivo. 

Según el contrato, Mestre no podía dedicar tiempo ni a Bestov Products ni a la agencia de publicidad Mestre y Godoy ni a ningún otro negocio. Los hermanos aceptaron la oferta, añadiendo su propia condición de que ni Gabriel ni Cambo pudieran participar en ningún otro proyecto de radiodifusión durante los siguientes cinco años. Colocó a Gaspar Pumarejo (1913-1966, quien más tarde se convertiría en uno de sus más fuertes competidores) como director de la programación de la planta, cargo en el que se mantuvo hasta 1947. 

Eduardo Eddy Chibás comenzó a transmitir su famoso programa dominical en CMQ en marzo de 1944. Desde los estudios ubicados inicialmente en la esquina de Monte y Prado (y más tarde desde Radiocentro), su espacio se convirtió en un pilar de la denuncia pública y la lucha anticorrupción, que le brindaron a CMQ controversia y altos índices de audiencia.

Chibás no tenía reparos en nombrar a sus enemigos y acusarlos de soborno y corrupción. Hubo demandas por difamación y desafíos a duelos. Para unos, Chibas era un héroe; para otros, un payaso, demagogo, chismoso y denunciante. Pero Chibás montaba un buen espectáculo.

Radio Reloj fue otra gran creación para CMQ. Comenzó a las 6:00 a. m. del 1 de julio de 1947. Desde la azotea de CMQ, en Monte y Prado, en aquel pequeño e inadecuado local, había una mesa, un micrófono, un metrónomo y dos sillas. Era tan caluroso y sofocante que los locutores trabajaban en ropa interior la mayor parte del tiempo y las mujeres no tenían permitido el acceso al estudio-caseta. Cada minuto comenzaría con el anuncio de la hora, coordinado con el Observatorio Nacional. A esto le seguirían 10 segundos de anuncios publicitarios, 35 segundos de breves anuncios de noticias leídos uno tras otro por un equipo de locutores de voz rápida y 10 segundos más de anuncios publicitarios. Los últimos segundos consistían en el sonido de un gong. Luego, al comienzo de un nuevo minuto, se anunciaba la hora y el ciclo comenzaba de nuevo. Mientras tanto, un metrónomo hacía tic-tac para simular el sonido de un reloj de fondo. Los propietarios creían que el ritmo frenético de Radio Reloj era apropiado para La Habana, donde la gente necesitaba noticias rápidamente. El anuncio de la hora era para que los oyentes ajustaran sus relojes y decidieron que se oyera solamente en La Habana.

Los anunciantes pagaban $58 cada semana por 135 espacios publicitarios diarios. Hasta que CMQ concentró todas sus operaciones en su complejo Radiocentro de 10 pisos en 1948.

Pumarejo alegó que fue él quien sugirió la creación de la emisora Radio Reloj, pero Goar dijo no recordar eso. Además, Justo Carrillo Hernández y Manolo Menéndez contaron que fueron ellos dos los de la idea.

Contrariado por no haber recibido ningún puesto de dirección en la nueva planta, Pumarejo renunció a su posición en CMQ. Ese mismo año, aprovechando las relaciones y las experiencias adquiridas durante su estancia en el gigante radial, fundó su propia empresa: Unión Radio el 6 de octubre de 1947.

A Goar le molestaba que los programas patrocinados se extendieran demasiado, continuando más allá de su tiempo asignado, alterando la programación diaria. Casi 45 minutos de cada hora diurna consistían en publicidad. “No hacía falta saber mucho de publicidad para darse cuenta de que esta situación era ridícula”, dijo Mestre. Goar viajó al Rockefeller Center de NBC en N. Y. CMQ había establecido una afiliación con NBC cuando Gabriel y Cambó estaban al frente. Cuando Mestre llegó a los estudios de NBC, se presentó como el nuevo gerente general de CMQ, la filial de NBC en La Habana. John F. Royal, vicepresidente de relaciones internacionales, le dio a Mestre total libertad para moverse por los estudios de NBC y observar cómo operaba.

Al regresar a La Habana, Mestre redujo la duración de los anuncios en CMQ e introdujo un sistema llamado publicidad rotativa. Los anuncios de cada anunciante rotaban 15 minutos después de cada día en un bloque de anuncios diferente. De esta manera, a lo largo de cada mes, los anuncios de cada anunciante aparecían en cada franja horaria del día.

La entrada de Goar en CMQ, como nuevo propietario, se caracterizó por una alta tecnificación: equipos mejorados, ampliación de estudios, nuevos mecanismos burocráticos y moderna estructura en los programas radiales. Además, concentró en su empresa los valores artísticos de mayor calidad y popularidad.

Bajo el liderazgo de Goar, la cadena implementó reformas comerciales, incluyendo tarifas publicitarias estandarizadas, reducción de interrupciones comerciales para asegurar un acceso equitativo a los espacios publicitarios, lo que aumentó la programación de 710 a 965 minutos diarios para 1944 e impulsó a CMQ a superar a su rival RHC-Cadena Azul en ratings para 1945. 

El 23 de diciembre de 1947, cuando se inauguró Radiocentro, el primer edificio multifuncional que se construyó en Cuba, CMQ había expandido su infraestructura con un complejo de $3 millones que contaba con comercios, oficinas, estudios de radio y televisión con aire acondicionado central, así como el Warner, un teatro de 1,650 asientos, mientras lanzaba estaciones especializadas como CMBF-Radio Reloj, la primera emisora del mundo con formato de noticias exclusivamente. 

La propiedad total se logró en enero de 1950 cuando los Mestre compraron las acciones restantes del 32.5% de Cambó por $500,000. 

La rama televisiva del Circuito CMQ, designada como Canal 6, comenzó transmisiones de prueba el 18 de diciembre de 1950, con la inauguración oficial el 11 de marzo de 1951, marcando la primera gran red de televisión de Cuba y la segunda estación de televisión de la isla después del Canal 4 de Union Radio TV de Gaspar Pumarejo.

Las inversiones iniciales superaron los $730,000 para equipos RCA, lo que permitió la programación retransmitida por microondas en La Habana y las provincias orientales. 

Las primeras operaciones integraron radio y televisión a través de instalaciones compartidas de Radiocentro, presentando producciones en vivo como la telenovela Senderos de Amor (1951) y kinescopios deportivos, al tiempo que enfatizaban las transmisiones simultáneas para mayor eficiencia. CMQ se benefició con la alianza de NBC; esta asociación facilitó el acceso a programas e innovaciones estadounidenses, como los primeros formatos de noticias modelados a partir de Meet The Press de NBC en el programa Ante la Prensa (1951), lo que ayudó a CMQ a lograr los mejores índices de audiencia con un 39.71% en La Habana en junio de 1953. 

Durante las dos décadas posteriores a su fundación, Circuito CMQ, bajo la dirección de Goar Mestre, evolucionó de una sola emisora de radio a un extenso conglomerado de medios que dominó la radiodifusión cubana. A finales de la década de 1950, la red incluía múltiples emisoras de radio propias y afiliadas, conformando una cadena nacional que retransmitía programación por toda la isla, junto con operaciones televisivas pioneras que posicionaron a CMQ como el principal conglomerado multimedia de Cuba.

Este crecimiento abarcó no solo emisoras de radio, sino también proyectos diversificados en publicidad, producción e infraestructura, reflejando la estrategia de Mestre de integración vertical para controlar la creación, distribución y generación de ingresos. Un factor clave para esta expansión fue la adquisición por parte de CMQ de un amplio acceso a la línea telefónica de la Compañía Telefónica Cubana, lo que permitió la interconexión de repetidoras y garantizó una cobertura territorial integral para las señales de radio. 

Para 1957, la división de televisión había consolidado aún más este dominio mediante la formación de Cadena Nacional de Televisión, incorporando CMQ-TV en el Canal 6, junto con los Canales 7 y 9, para transmitir contenido local e importado en vivo en toda la isla. 

La intensa rivalidad con competidores como RHC-Cadena Azul de Amado Trinidad impulsó las innovaciones de CMQ, ya que Mestre encargó encuestas de audiencia y estudios de rating regulares para perfeccionar la programación y captar cuota de mercado.

Las estrategias incluyeron acortar los bloques comerciales, introducir publicidad rotativa y lanzar formatos especializados como la emisora de noticias Radio Reloj en 1947 y la estación cultural CMBF en 1948, lo que ayudó a CMQ a superar a RHC en preferencia de oyentes para 1945 y mantener los primeros puestos en rating durante la década de 1950. 

Estas tácticas competitivas, combinadas con entretenimiento de alto perfil como radionovelas y retransmisiones deportivas en vivo, no solo impulsaron los ingresos publicitarios, sino que también establecieron el modelo de radiodifusión comercial de CMQ como un referente en América Latina.

Goar Mestre, como director de la cadena CMQ, se involucró cada vez más en la política cubana a finales de la década de 1950, utilizando su imperio mediático para desafiar las medidas autoritarias del régimen de Fulgencio Batista, a la vez que sorteaba los riesgos para sus intereses comerciales. 

Su oposición se basaba en la defensa de la libertad de radiodifusión, ya que Batista buscaba un mayor control sobre el contenido de los medios en medio de una creciente insurgencia.  

En 1957, Mestre se opuso vehementemente a la ley retrato, un decreto de Batista destinado a regular y censurar la radiodifusión y la televisión mediante la imposición de la supervisión gubernamental del contenido y la posible exigencia de exhibir el retrato de Batista en los medios de comunicación. Goar denunció la ley como una violación de la libertad de expresión y se exilió temporalmente en EE. UU., para protestar contra su implementación, movilizando apoyo internacional a través de organizaciones como la Asociación Interamericana de Radiodifusores. Esta resistencia culminó con la exitosa derogación de la ley en febrero de 1958, una victoria que tensó las relaciones de Mestre con el régimen, pero preservó la autonomía del CMQ. 

A finales de la década de 1950, Mestre utilizó la infraestructura de radio y televisión del CMQ para influir sutilmente en la opinión pública contra Batista, proporcionando tiempo de emisión para programas anticorrupción y cobertura electoral que destacaban los abusos del régimen, como la transmisión de las enérgicas críticas del senador Eduardo Chibás.

Esta programación, que incluía boletines informativos y programas de interés público, expuso la venalidad política y los excesos militares, fomentando el descontento público mientras Mestre mantenía el equilibrio editorial para evitar cierres totales. 

Su enfoque reflejaba un equilibrio estratégico, ya que toleraba la disidencia interna dentro del personal del CMQ para mantener las operaciones en medio de las presiones de la censura. 

Goar conoció a Fidel Castro mucho antes de que fuese reconocido mundialmente, cuando una tarde de 1955, llegó vestido con una guayabera blanca a su oficina para rendirle gratitud. “Señor Mestre, vengo a agradecer lo que Ud. y sus hermanos hicieron por mí”, expresó él. Acababa de ser liberado de la condena que cumplía en prisión de 652 días (1 año, 9 meses y 14 días) por el sangriento asalto al cuartel Moncada, donde hubo 18 soldados muertos y 28 heridos. Ni este gesto ni los $150,000 donados al M-26-7 lograron que este bandido tuviera alguna consideración con Mestre.

Luis Augusto Mestre falleció el 4 de diciembre de 1958.

El Departamento de Estado consideró la posibilidad de nominar a Goar para el programa de Líderes Extranjeros del Congreso Mundial de Prensa, que se celebraría en la Universidad de Missouri del 1 al 7 de marzo de 1959. Entonces solicitaron la opinión de su Embajada en La Habana sobre la nominación de Mestre. En una respuesta marcada como confidencial, Francis J. Donohue, asesor de asuntos culturales de la Embajada, se opuso a su nominación argumentando que era un hombre de negocios frío que toleraba una célula comunista de hasta 19 empleados dentro de su cadena CMQ-TV a pesar de la presión ejercida sobre él. Tolera a los comunistas para evitar conflictos laborales graves. 

Como alternativa a Goar, Donohue sugirió que se nominara a José Ignacio Rivero, editor y director del Diario de la Marina. Rivero fue nominado posteriormente. 

Los Mestre ayudaron económicamente al M-26-7 motivados por el asfixiante clima político que obstaculizaba la viabilidad de los negocios, más que por una alineación ideológica. 

Desde el 8 de enero el nuevo amo de Cuba estaba viviendo en la Suite Continental (2324) del Hotel Habana Hilton, que nunca ganó un centavo, disfrutaba ahora de los $24 millones que el Fondo del Retiro Gastronómico había aportado para la construcción del Hilton. 

Goar Mestre, desde el comienzo, enfrentó crecientes presiones por parte del nuevo gobierno, incluyendo conflictos laborales alentados por funcionarios estatales y un escrutinio cada vez mayor sobre la programación independiente de la cadena. A pesar de la oposición al régimen de Batista y la ayuda secreta de $150,000 a las fuerzas de Fidel Castro, una decisión que más tarde describió como un gran error por el que su familia pagó un alto precio. 

Goar contó en Argentina esta anécdota: Era la 1:30 de la madrugada del jueves 29 de enero de 1959; nunca lo habían citado a una hora tan inapropiada. Mestre clava una vez más la vista en su Rolex de oro y se pregunta si el comandante lo recibirá antes de que salga el sol. 

Las mullidas alfombras del lujoso Habana Hilton apagan sus pasos impacientes. Un par de adormecidos barbudos, con metralletas y cervezas en mano, custodian la puerta cerrada, detrás de la cual estaba el nuevo hombre fuerte y Celia Sánchez, su secretaria y amante y, finalmente, la encargada de hacerlo pasar. 

El apretón de manos entre los dos hombres fue frío, formal. Castro se derrumbó en el amplio sofá y a su lado se sentó Mestre. 

Estaba cansado y malhumorado y no se esforzaba por disimularlo. Mestre esperaba el comienzo de la conversación, casi sin expectativas.

—Oye, chico —le dispara Fidel, estrenando un tuteo que, en la primera entrevista con Mestre, en 1955, no se había animado a usar—, ustedes son tres hermanos, ¿no? Yo conozco a Abel, te conozco a ti, pero hay uno que no sé quién es.

—Mi hermano mayor, Luis Augusto, desgraciadamente falleció el mes pasado —responde Mestre y rápidamente cambia de tema).

—Comandante, acabo de llegar de Los Ángeles y me he enterado de que Francisco Ichaso está preso. (Goar pretende interceder por el principal columnista del Diario de la Marina, la revista Bohemia y también editorialista de CMQ).

—¿Y por qué está preso Ichaso? —le devuelve Fidel. 

—Comandante, me supongo que Ud. tiene que saber dónde está preso.

—No tengo la menor idea. Óyeme, Mestre (la mano grande de Fidel se estrella sobre la pierna de Goar). ¿Sabes tú lo sabrosa que va a encontrar Paco Ichaso su cama cuando vuelva a dormir en ella? ¿Por qué no lo dejamos unos días más donde está? 

A Mestre no le quedó otra cosa que cambiar de tema. Comandante, la CBS me ha pedido que interceda para que acepte pronunciar un discurso ante la Asociación de Periodistas en Washington. Por fin, los ojos de Castro adquieren un brillo especial.

—No me digas, chico. ¿Así que la gente de CBS quiere que vaya a Washington para que hable? Tendría que practicar mi inglés, que no está muy bueno.

Hay un par de frases más de circunstancia y dejan pendiente la promesa de un nuevo encuentro, esta vez sin voluntad ni fecha fija. 

Mestre lanza a gran velocidad su auto por el Malecón rumbo a su casa del Country Club. Algo comienza a moverse bajo su imperio construido en menos de 17 años. 

En esos primeros días, anticipando posibles confiscaciones, comenzó a desviar activos al extranjero y a establecer empresas de producción en países como Argentina y Perú para salvaguardar sus operaciones. Las tensiones alcanzaron su punto máximo en marzo de 1960 en medio de una disputa pública entre el gobierno y el comentarista de CMQ, Luis Conte Agüero, cuyas transmisiones anticomunistas provocaron la condena oficial.

El 24 de marzo de 1960, después de que una turba amenazara a Conte Agüero frente a Radiocentro, Goar, observando desde un piso superior con su hermano Abel y ejecutivos, temió por su seguridad debido a las asociaciones de la cadena. 

Esa noche, mientras milicianos del Ministerio de Hacienda intervenían en CMBF-TV (una filial de CMQ), confiscando registros bajo acusaciones de vínculos con la era de Batista, Goar vació la caja fuerte de su casa de dinero en efectivo y joyas, instruyendo a su personal para que se preparara para huir. Partió del aeropuerto José Martí de Rancho Boyeros el 25 de marzo de 1960, abordando un vuelo a Nueva York con sus dos hijos; el 27, dos días después, se fueron su esposa con las dos hijas, justo antes de nuevas represalias. 

Cuando CMQ fue robada por el Gobierno Comunista, según Resolución # 20,042 del 12 de septiembre de 1960, era una de las más importantes cadenas de radio y televisión de América Latina y posiblemente la más grande y, técnicamente, la más adelantada. Cubría un poco más del 80% del territorio nacional. Ningún otro país de América, salvo 

EE. UU., tenía tal cobertura en ese momento.

 La cadena nacional de CMQ Radio tenía potentes transmisores en todas las provincias de Cuba, habiendo un total de 132 estaciones de radio y más de un millón de receptores en Cuba. Por otro lado, la cadena nacional de CMQ-TV, con un sistema de microondas de 13 repetidoras y puntos de retransmisión en Matanzas, Santa Clara, Ciego de Ávila, Holguín y Santiago de Cuba, generaba una muy buena señal, habiendo en Cuba entonces unos 475,000 televisores.

Esto resultó en la pérdida total de los activos que Mestre había construido durante dos décadas desde la fundación de CMQ a finales de la década de 1930, lo que representó un duro golpe financiero a pesar de que sus inversiones previas en el extranjero mitigaron parte del daño. Emocionalmente, el exilio marcó el doloroso final de la era cubana de Mestre, separándolo de un legado mediático que había definido su carrera y forzándolo a una reubicación abrupta en medio de temores por su seguridad personal. 

Los tres hermanos Mestre eran propietarios o tenían intereses en 23 firmas, valoradas en $15,000,000; entre ellas se encontraban: Televisión y Aire Acondicionado S.A. Un almacén de efectos eléctricos, electrodomésticos, maquinaria industrial, refrigeración y aire acondicionado, equipos de oficinas situados en Vía Blanca #302 con sucursales en todas las provincias. Propiedad de los hermanos Mestre. También era socio Gaspar Vizoso Colmenares.

Vaillant Motors S.A. Agencias de venta de autos y accesorios Buick, Vauxhall. Además camiones General Motors y Bedford situados en 25 y Hospital y en 47 #2611, con sucursales en las capitales de provincia y Bayamo. Los hermanos Mestre eran los dueños y su primo Glauco Vaillant Espinosa era su presidente. Sus ventas ascendían a $5,500,000 con ganancias superiores a los $200,000.

Productos Alimentor de Cuba. Fábrica de jugos en conserva, propiedad de los tres hermanos Mestre. El presidente era Sergio Agüero.

Mestre, Conill y Cía. Agencia de publicidad creada en noviembre de 1942, después de separarse Augusto Godoy. Propiedad de los 3 hermanos en sociedad con Rafael Martínez Conill.

Edificio FOCSA. Ubicado en la manzana de las calles M, 17, 19 y N, con 372 apartamentos (364 + 6 + 2), cuyo valor se estimaba en $10 millones. Propiedad de los 3 hermanos en sociedad establecida el 26 de marzo de 1953 con Martín Domínguez Esteban, José M. Bosch, Bartolomé Bestard Roca, Ernesto Gómez Sampera, Manuel Padrón Alfonso y Julián de Zulueta. El terreno se compró el 16 de enero de 1954 por $700,000. 

En cada uno de los 28 pisos había 13 apartamentos (A a M); eran de 4 o 3 cuartos y costaban $21,500 y $17,500, aumentando $30 por piso. En el piso 29 había 6 penthouses. Aunque los pisos superiores eran los más caros, fueron los primeros en venderse. Al nivel de la calle había un banco, oficina de correos, restaurantes, cafetería, farmacia, supermercado, tintorería, ferretería, clubes nocturnos, cine, joyería, peluquería, barbería, librería, agencia de viajes, óptica, dulcería, tiendas de ropas, fotografía, gimnasio, etc. En la mezzanina estaban las oficinas profesionales, como dentista, médico, quiropráctico, abogados, contadores, etc.  Además, COCO y Radio Metropolitana.

Mestre y Espinosa. Farmacia sita en Lorraine #753 en Santiago de Cuba.

Farmacia Mestre S.A. y Compañía. Sita en Martí #7 en Palma Soriano.

Propietarios de un canal de televisión en Argentina desde 1954 y tenían intereses en otro en Puerto Rico. Sus firmas estaban entre los principales clientes del Banco de Nova Scotia con $1,650,000.

Inmobiliaria La Torre S.A., Compañía. Club privado La Torre, situado en lo más alto del edificio FOCSA, con su exclusivo elevador situado por la calle 17 al lado del restaurante El Emperador. Exclusivo para un grupo selecto de socios con derecho al restaurante, gimnasio, salón de masajes y de vapor, que pagaban $15 mensuales.

Su presidente, José M. Bosch (Pepín), y Luis Augusto Mestre era vocal. Inaugurado el 1 de octubre de 1957, abierto todos los días excepto los domingos de 11 a. m. a 11 p. m., mientras el restaurante brindaba servicios de 12 a 3 y de 8 a 10:30 p. m.

Goar Mestre creó un fabuloso imperio comunicacional en Cuba y lo perdió a manos de F.C. en 1960. Lejos de achicarse, llegó a la Argentina en marzo de 1960 y se embarcó en una aventura similar, Canal 13, en Buenos Aires, que tuvo tanto éxito como aquél y que terminó de manera bastante parecida en manos del gobierno de Isabel Martínez de Perón. Y, sin embargo, Mestre no perdió su muy aforado sentido del humor, su tozudez ni su obsesión por hacer un negocio tras otro hasta su muerte.

Acompañado por su esposa argentina, Alicia Martín, y su familia, Mestre aprovechó la nacionalidad de ella para sortear las restricciones iniciales de residencia y negocios, estableciéndose en la ciudad y viendo en el clima favorable a los negocios, bajo el presidente Arturo Frondizi. Posteriormente, en 1968, obtuvo la ciudadanía argentina, consolidando así su integración en la sociedad del país. 

Mestre enfrentó importantes desafíos al comenzar de nuevo, como una grave presión financiera y el desgaste emocional del desarraigo. Al llegar con fondos limitados (su cuenta bancaria se redujo a unos $3,800 a mediados de 1960 después de los gastos iniciales), tuvo que lidiar con retrasos burocráticos en las aprobaciones de inversión extranjera y barreras legales argentinas para la propiedad mayoritaria extranjera en la radiodifusión, lo que requirió una estructura creativa en torno a la ciudadanía de su esposa. Para superar estos obstáculos y replicar su éxito cubano, Mestre priorizó la formación de un equipo confiable de profesionales cubanos, importando experiencia para formar el núcleo de sus operaciones. Trajo figuras clave como las secretarias Nora Valencia y Delia Carballo de CMQ, junto con ingenieros como Lorenzo Barquín, el director de programas Roberto Caballo Miranda, su mano derecha Juan Manuel Pallí, Manuel Cores, Manolo Vidal, el productor Jorge Ignacio Vaillant y Alberto Hernández Catá, creando un grupo inicial de unos 18 exiliados apodados Los Mestre Cuban Boys que se encargaron de la producción, la capacitación y la promoción sin vínculos previos con los medios argentinos. Esta estrategia le permitió mantener la continuidad operativa y la familiaridad cultural.

Mestre cofundó Proartel (Producciones Argentinas de Televisión) y se asoció con Río de la Plata Televisión para lanzar el 1 de octubre de 1960 el Canal 13 (luego El Trece), donde se desempeñó como su primer presidente y lo convirtió en un referente de programación de calidad que equilibraba el contenido cultural con el atractivo popular. La transmisión inaugural, presentada por Antonio Carrizo, incluyó un discurso del presidente de la junta directiva, Alfredo Chopitea, y contó con presentaciones de artistas internacionales como Tony Bennett y Chabuca Granda, además del Himno Nacional Argentino. Mestre fue el primer presidente del canal, supervisando operaciones que rápidamente lo posicionaron como líder en ratings de audiencia y estándares de producción.

Entre las producciones clave bajo la dirección de Mestre se encuentran comedias familiares como La familia Falcón y El flequillo de Balá, que presentaban situaciones humorísticas y cercanas centradas en la vida cotidiana para conectar con el público. El Show Casino Phillips, Buenas Tardes, Mucho Gusto, Sábados Circulares presentado por Pipo Mancera y Telenoche contaban con actuaciones en vivo acompañadas por la orquesta habitual del canal, presentando a artistas argentinos como Mirtha Legrand, Tato Bores y Pinky para crear experiencias de visionado vibrantes y comunitarias. 

El contenido educativo orientado a la familia, ejemplificado por El Libro Gordo de Petete y La Nena con Marilina Ross combinó instrucción con entretenimiento para niños y padres por igual. Mestre también impulsó adaptaciones basadas en la literatura y el teatro, como La Campana de Cristal (inspirada en la novela de Sylvia Plath) y Obras maestras del terror, que aportaron profundidad narrativa y experimentación de género a las pantallas argentinas mediante formatos guionizados.

Los estudios, ubicados en el barrio Constitución de Buenos Aires, se expandieron para incluir múltiples instalaciones de producción, consolidando el dominio del Canal 13 en los ratings de audiencia durante las décadas de 1960 y 1970. 

Tras el éxito de Canal 13, que consagró a Goar Mestre como una figura clave de la televisión argentina, amplió su influencia mediante alianzas internacionales que aportaron la experiencia estadounidense a los mercados de radiodifusión latinoamericanos. A principios de la década de 1960, Mestre colaboró con CBS y Time-Life para desarrollar la producción e infraestructura televisiva en Perú y Venezuela, incluyendo el apoyo a Panamericana Televisión en Perú a través de una empresa conjunta que proporcionaba asistencia financiera, técnica y de programación, y el establecimiento de Proventel en Venezuela como centro de producción que daba servicio a una red de estaciones desde Caracas. 

Goar Mestre jugó un papel importante en el desarrollo de la industria de la televisión en Colombia al entablar amistad con Fernando Gómez Agudelo y Fernando Restrepo quienes lo trajeron a Colombia para contribuir a su desarrollo. Mestre ayudó a conformar un equipo de técnicos cubanos, junto con productores, expertos en iluminación, escenógrafos y actores de países como Alemania, España, Italia, Argentina y Chile. Este grupo internacional capacitó a pioneros colombianos, como actores y guionistas de Radio Televisora Nacional de Colombia, durante seis meses en diversos oficios televisivos. Aprovechando los recursos de sus empresas de medios cubanos, Mestre brindó un importante apoyo inicial a la televisión colombiana, contribuyendo a diversificar las transmisiones, que hasta entonces estaban dominadas por producciones en vivo, y marcando uno de los primeros ejemplos de colaboración internacional estructurada en el país. 

Estas contribuciones, fruto de su experiencia en la cadena cubana CMQ, fueron fundamentales para elevar los estándares de producción durante la incipiente era de la televisión colombiana.

Goar se retiró en 1974 luego de la nacionalización de los canales privados 9, 11 y 13 bajo la presidenta Isabel Martínez de Perón. Regresó brevemente a la industria durante la privatización de 1989 bajo Carlos Menem, asociándose con el Grupo Macri, pero se retiró debido a desacuerdos. 

En 1988 repatrió a su hijo Roberto, que llevaba dos años de vicepresidente del Grupo Cisneros en Caracas. Entonces con Roberto crearon una serie de franquicias: Pizza Hut, Kentucky Fried Chicken, Taco Bell y Frito-Lay. Además, desde 1979 tenía la representación de la italiana Chicco con sus más de 300 productos.

En sus últimos años, dirigió Teleinde, pero en 1990 esta empresa fundada por él fue adquirida por el productor Raúl Lecuona y cambió de nombre a Estudios Sonotex con Telefe como propietario. 

Había sido un exiliado durante 29 años cuando en julio de 1989 fue a Cuba con su esposa, en una visita de la que solamente sus íntimos se enteraron. Se hospedaron en la embajada argentina (era la casa de Ramón Crusellas y luego de Amadeo Barletta); vieron su casa, la de Abel y la de Luis Augusto. No fueron a CMQ, pero pasaron cerca. Estuvieron en su casa de Kawama, en Varadero y luego en Santiago de Cuba fueron a la Farmacia Mestre y Espinosa y a visitar las tumbas de su familia. Estuvo en un hospital porque se fracturó un pie cuando lo metió en un hueco. Después se arrepintió de haber hecho ese viaje.

Sus hijos, nacidos en Cuba, se adaptaron a la vida en el exilio. Ana María (Ani) se convirtió en escritora y periodista, autora de libros como Mis Tres Adiós a Cuba y colaboradora en publicaciones sobre experiencias de exilio cubano. Ha regresado 4 veces a Cuba, alguna vez acompañada de su madre, su hermana Alicia, su hermano Eduardo y su prima hermana Vera. Otra vez con su esposo, hermana, cuñado, hijos y primos, 15 en total. Los detalles sobre los roles profesionales de Alicia y Eduardo no están muy documentados. 

Goar Mestre recibió muchos premios y reconocimientos como estos: 

• En 1971, el gobierno español le otorgó la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, en honor a su liderazgo en los intercambios culturales y mediáticos entre Latinoamérica y Europa. 

• El Premio Donatello de Oro de Italia, en reconocimiento a su innovador trabajo en la producción y transmisión televisiva internacional. 

• El título de Caballero de la Orden al Mérito de Italia, una distinción por sus esfuerzos diplomáticos para fomentar la colaboración global en los medios de comunicación. 

• En reconocimiento a su trayectoria de toda una vida, recibió una Mención Especial de la Fundación Konex en 1997, un honor póstumo por su influencia pionera en la comunicación y el periodismo argentino.

• Tras su muerte, la Fundación Televisión Educativa (Fund TV) estableció los Premios Goar Mestre en 1994, un galardón anual otorgado a producciones televisivas especiales destacadas    que encarnan la excelencia educativa y cultural en los medios latinoamericanos.

• Fue presidente honorario y vitalicio de la Asociación Interamericana de Radiodifusión (AIR) y presidente del Consejo de la Academia Internacional de Artes y Ciencias de TV de EE.UU.

• En 1988, 14 años después de haber abandonado la TV, lo emocionó mucho el ser el primer latinoamericano en recibir un Emmy, The Founders Award (Premio a los Fundadores), otorgado por la organización, que lo honró como el padre de la televisión latinoamericana. 

Esto fue parte de lo que dijo muy emocionado: “En el transcurso de mi vida (aferrado a su estatuilla) ayudé a construir 28 estaciones de televisión distribuidas en seis operaciones distintas en cinco países, 15 de ellas con mis hermanos Luis Augusto y Abel. Todas, excepto una, cayeron en poder de toda clase de gobiernos, desde dictaduras militares de facto hasta democracias institucionales.

Abel murió de cáncer el 27 de noviembre de 1991, el mismo día que cumplía 83 años.

Goar falleció por un infarto en Buenos Aires; ocurrió el 23 de marzo de 1994, a los 81 años. Su esposa, María Alicia Martín, con quien había estado casado desde 1940, murió la semana siguiente, el 30 de marzo de 1994, a los 81 años, en el mismo sanatorio a causa de una infección generalizada derivada de una deshidratación extrema causada por el dolor incesante y las visitas a su tumba. Sus hijos les regalaron 12 nietos.

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