Expertos debaten sobre la Constitución del 40. ‘Más que muchas concesiones económicas, lo que necesitamos es una verdadera reforma política’

Written by Germán Acero

9 de junio de 2026

Líderes del exilio cubano, juristas, empresarios, representantes de organizaciones patrióticas y miembros de la comunidad se reunieron en el Museo Cubano de la Diáspora para participar en un foro público dedicado a la defensa de la legitimidad histórica de la Constitución de 1940 y su posible papel en una futura transición democrática en Cuba.

Durante el encuentro, los participantes debatieron sobre la vigencia de la Constitución de 1940, el futuro político de la isla y la necesidad de impulsar una verdadera reforma democrática. Coincidieron en que dicho texto constitucional podría servir como base para la reconstrucción institucional del país, siempre que se introduzcan las reformas necesarias para adecuarlo a las realidades contemporáneas.

Los asistentes sostuvieron que, una vez concluida la actual etapa de régimen autoritario, cualquier proceso de transición democrática deberá sustentarse en una Carta Magna con arraigo histórico, legitimidad jurídica y amplio simbolismo nacional. A su juicio, la Constitución de 1940 representa ese instrumento, al no pertenecer a ningún partido ni sector específico, sino a toda la nación cubana.

Asimismo, destacaron que este cuerpo constitucional ha sido, a lo largo de la historia republicana, un referente en materia de libertades públicas, democracia y protección de los derechos ciudadanos.

Durante el evento fue ratificado el documento unificador denominado Acuerdo por la Democracia en Cuba, respaldado en diversas ocasiones dentro y fuera de la isla como expresión del compromiso con la restauración de la democracia y el Estado de derecho.

El presidente de la Brigada 2506, Eduardo Zayas-Bazán, afirmó que Cuba necesita, más que una apertura económica, una estructura jurídica sustentada en principios democráticos y de libertad. En ese sentido, recordó que la Constitución de 1940 fue la última Carta Magna aprobada libre y democráticamente por el pueblo cubano.

Zayas-Bazán señaló que entre los preceptos fundamentales de dicho texto destacan los derechos individuales y las garantías constitucionales recogidos en el Título IV, artículos 20 al 40, considerados por numerosos especialistas como el equivalente cubano del “Bill of Rights” estadounidense.

También subrayó que rescatar los principios esenciales de la Constitución de 1940 permitiría preservar la continuidad jurídica de la República y evitar la permanencia de estructuras propias del sistema comunista durante una eventual etapa de transición.

“Cualquier transición democrática debe construirse sobre la legitimidad histórica, el respeto institucional y la representación nacional”, expresó Zayas-Bazán, quien además destacó el respaldo de la actual administración del presidente Donald Trump a las iniciativas encaminadas a promover la libertad en Cuba.

Por su parte, otros expositores, entre ellos el abogado Marcell Felipe y el doctor Manuel Alzugaray, defendieron la vigencia de la Constitución de 1940 como fundamento jurídico e histórico para una futura transición democrática. 

El encuentro estuvo marcado por llamados a preservar la continuidad constitucional de la República y a impedir que una futura transición mantenga elementos del sistema político instaurado tras la llegada al poder del dictador Fidel Castro en 1959.

La alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, fue citada por varios participantes como ejemplo del respaldo que existe en distintos sectores de la comunidad a la necesidad de que cualquier proceso de restauración democrática en Cuba se sustente en un marco jurídico con arraigo histórico y representación nacional.

Manuel Alzugaray recordó además que la Constitución de 1940 es un documento de carácter esencialmente nacional y no partidista, reivindicado durante décadas por numerosos sectores del exilio cubano, especialmente por su amplio reconocimiento de los derechos individuales y las garantías constitucionales.

El abogado y analista político Alberto Luzárraga afirmó que, aunque el documento requeriría determinadas actualizaciones, continúa siendo una base sólida para el futuro institucional del país.

“La Constitución de Estados Unidos ha sido enmendada en 27 ocasiones. La nuestra también puede perfeccionarse sin perder su esencia democrática ni su valor histórico”, señaló.

Zayas-Bazán recordó además la trayectoria política de su familia. Su bisabuelo fue senador durante la Primera República; su abuelo integró el Consejo Consultivo durante el gobierno de Fulgencio Batista; y su padre inició su carrera política a los 23 años, cuando fue elegido representante a la Cámara, para posteriormente desempeñarse como senador por el Partido Liberal.

La Constitución de 1940 fue aprobada en la Asamblea Constituyente de La Habana, promulgada el 1 de julio de ese año y puesta en vigor el 10 de octubre, fecha escogida en homenaje al inicio de las guerras por la independencia. Considerada una de las más avanzadas de América en su época, incorporó principios modernos en materia de derechos civiles, laborales y sociales.

“Esta Constitución resume el pensamiento jurídico y constitucional de la nación cubana a lo largo de su historia. En ella convergen corrientes ideológicas diversas, desde las más conservadoras hasta las más progresistas”, expresó Zayas-Bazán.

Añadió que el texto asumió importantes propuestas relacionadas con la soberanía nacional, entre ellas la eliminación de la Enmienda Platt, la redefinición de las relaciones económicas con Estados Unidos y nuevas disposiciones sobre la industria azucarera.

Asimismo, destacó que la Constitución proscribió la discriminación por razones de raza, sexo o color, reconoció el derecho de huelga, promovió la igualdad de la mujer, fortaleció la protección de la familia, limitó el latifundio y estableció mecanismos para favorecer la propiedad nacional de la tierra.

“También garantizó una educación pública y gratuita, impulsó el acceso universal a la salud y consagró el sufragio universal, igualitario y secreto para hombres y mujeres. Fue una Constitución avanzada y progresista para su tiempo. Por ello debe servir de referencia para la futura Cuba democrática, naturalmente con las enmiendas que exijan las circunstancias actuales”, concluyó.

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