A cada rato escucho a cubanos anticastristas (algunos de buena fe) fuera y dentro de la Isla, diciendo categóricamente que “no quieren que Cuba sea invadida ni bombardeada por los Estados Unidos”.
Y ante cada una de estas expresiones nacionalistas yo internamente respondo: “¡No fastidies, compadre!”
Cuba está tan destruida, desmoralizada, depauperada, hambreada, esclavizada que yo aplaudiría hasta que fuerzas conjuntas haitianas y jamaiquinas comenzaran a tirarles piedras al Morro.
Claro que preferiría que fuéramos nosotros los libertadores, pero, por favor, yo (que me pasó y me he pasado toda una vida escudriñando la realidad cubana) les garantizo que entre los 11 o 12 millones de compatriotas (aquí y allá) no existen 10 entrenándose, con tanques, con explosivos C4, con lanzallamas y con ametralladoras acechando el momento adecuado (que obviamente es este) aunque sea para lograr hacerle un humilde daño bélico a la satrapía.
¿No quieren un violento ataque de los Delta Force? Entonces ¿quiénes, ¿cuándo, ¿cómo y con qué se va a liberar a la Patria? Explíquenme, por favor.
¿Se va a lograr la emancipación tocando calderos allá, con escritos míos aquí, con discursos patrióticos, con concentraciones frente al Versailles, con enfrentamientos solariegos de “influencers” o con entrevistas de Sandro Castro en CNN?
Yo estoy tan desesperado, tan encabronado, por ver a los Castro, a los Ramiro, los Díaz-Canel y todos y cada uno de los castristas arder en llamas, que aplaudiría con tremenda emoción y alegría al enterarme que naves espaciales conducidas por marcianos están atacando al MININT, al MINFAR, ya capturaron y liquidaron toda la plana mayor de la tiranía y andan arrastrando por las calles del archipiélago los cuerpos de los chivatones, generales, tenientes coroneles, y hasta el último de los fidelistas, raulistas y diaz-canelistas.
¿Qué caerían inocentes? ¿No han visto las operaciones quirúrgicas de las fuerzas armadas norteamericanas donde en Venezuela no cayó un solo inocente, e Irán no presenta inocentes muertos?
Y… ¿no se han enterado de los miles y miles de inocentes cubanos caídos en el paredón, ahogados en mar Caribe, y en misiones como carne de cañón en África?
A mí me da lo mismo que sea Robert O’Neill, el que ajustició a Osama bin Laden o el ET de la película con una Thompson en sus manos, pero que Cuba sea libre ¡Pronto, coño!”







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