El Atentado a Blanco Rico y el Asalto a la Embajada de Haití

Written by Alvaro Alvarez

28 de abril de 2026

Era interés del Directorio Estudiantil Universitario golpear bien arriba al gobierno golpista de Fulgencio Batista y ese sábado 27 de octubre de 1956, algunos de sus principales dirigentes salieron a matar, les daba igual a quién eliminar, el objetivo era cualquiera de los grandes que acostumbraban a visitar los casinos de juego o los cabarés cercanos a La Rampa Habanera.

Como les habían hecho seguimientos, sabían que el teniente coronel Esteban Ventura Novo, jefe del Noveno Distrito de la Policía Nacional era asiduo visitante al cabaré Parisien del Hotel Nacional, en 21 y O. Santiago Rey Pernas, ministro de Gobernación (Interior) y Rafael Guas Inclán, vicepresidente de la República, eran jugadores empedernidos.

Juan Pedro Carbó Serviá y Rolando Cubela Secades empezaron la cacería en el Hotel Nacional pero Ventura no se hizo presente, entonces decidieron ir al cercano cabaré Montmartre, situado en P entre 23 y Humboldt.

El teniente coronel Antonio Blanco Rico, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) del ejército batistiano, recorría a diario los centros nocturnos porque en su opinión eran visitados por gente que figuraba en su lista de sospechosos o que podía incrementarla. Además, con el estímulo de los tragos se decían en esos lugares cosas interesantes. Blanco Rico, ya en el cabaré, se sentaba ante la barra, de espaldas al salón y por el espejo del bar seguía el movimiento del lugar. Se dijo también entonces que su presencia diaria en el Montmartre obedecía a su interés por la cantante italiana Katyna Ranieri (1925-2018), que figuraba en el elenco del espectáculo aquella noche fatal. Tenía fama de mujeriego no de asesino ni torturador.

Según contó el propio Cubela, el comando estaba integrado por: Juan Pedro Carbó Serviá (1926-1957), Rolando Cubela Secades (1932-2022), Miguel Ángel Domínguez y José “Pepé” Fernández Cossío el chofer del automóvil que llegó a las inmediaciones del lujoso recinto cerca de la medianoche del sábado 27.

Fernández Cossío parqueó el carro y permaneció sentado tras el volante a la espera de los acontecimientos.

Los otros tres entraron por la puerta principal de la calle P y subieron al segundo piso. Domínguez fue al Salón de Juegos para ver si allí estaban Santiago Rey Pernas (ministro de Gobernación) o el coronel Orlando Piedra el jefe del Buró de investigaciones, dos asiduos visitantes al Casino mientras Carbó y Cubela se sentaron junto a la Barra. A sus espaldas quedaba el elevador y al frente, un espejo que permitía estar al tanto de quienes subían o bajaban.

Para suerte de ellos esa noche ninguno de los dos estaba allí.

Pero estaba el coronel Antonio Blanco Rico en compañía de otros dos oficiales con sus respectivas esposas. O sea, eran cinco en la mesa que habían ido a disfrutar de una noche de esparcimiento incluyendo el espectáculo de la cantante italiana Katyna Ranieri.

Carbó portaba una pistola Colt 45 con cuatro peines. Cubela, una pistola Star de ráfagas calibre 38, con dos peines largos y otro de tamaño regular, automáticas ambas pistolas. Llevaban además varias granadas.

Carbó y Cubela ya lo habían identificado y no perdían de vista al militar ni a sus acompañantes ni siquiera cuando estuvieron jugando en las máquinas tragamonedas. Cuando eran las 4:10 de la madrugada del domingo 28, se percataron de que luego de levantarse se dirigieron hacia el ascensor para abandonar el cabaré. Mientras tanto Miguel A. Domínguez amenazaba a los presentes con hacer estallar una granada de mano y protegiendo la retaguardia para que los otros dos pudieran escapar.

Al llegar a la puerta del ascensor Marta Poli oprimió el botón y en ese mismo momento y estando los cinco de espaldas a los atacantes estos comenzaron a dispararles. Blanco Rico cayó al suelo acribillado por 13 balazos. 

El coronel Marcelo Tabernilla Palmero (hijo de Francisco “Pancho” Tabernilla Dolz -1888-1972, hermano de Silito 1919-2015 y de Carlos Tabernilla -1921-2009) que era el Segundo jefe de la Aviación Militar resultó herido por tres disparos: región costal izquierda, cara anterior del antebrazo izquierdo y otra en la pierna derecha. Fue internado en el Hospital Militar. 

Su esposa Marta Poli de 29 años, fue intervenida en Emergencias por el cirujano, Dr. Fernando Riquelme Jové y el Dr. José Mario Miró, ortopédico, pues recibió seis balazos y de gravedad: en la región epigástrica, región torácica, en la porción hipotenar izquierda (mano izquierda) en la región braquial anterior derecha con fractura del húmero, que el Dr. Miró pudo inmovilizar.

(Marcelo y Carlos iban piloteando el Douglas DC-4 el avión presidencial de Batista conocido como Guáimaro, que voló el 1° de enero de 1959 desde Columbia hasta Jacksonville, Florida).

El capitán José Rodríguez Sampedro salió ileso pero su esposa Laura Leguina Martínez de 23 años, recibió heridas de arma de fuego en: tercio superior del muslo derecho, otra en la raíz del mismo muslo, otra en el tercio medio de la cara posterior del muslo derecho.

La escolta de los oficiales estaba en el frente en la calle “P” como le había ordenado Blanco Rico, por eso los atacantes huyeron por una escalera al fondo del casino de juego y salieron a la rampa de automóviles y escaparon en el auto que los esperaba con el chofer Pepe Fernández.

Entonces, actuaron con mano dura y retuvieron a todas las personas que estaban en el lugar incluyendo a todos los empleados. A medida que fueron declarando los fueron liberando. 

Blanco Rico auxiliado por el capitán Rodríguez Sampedro fue llevado hasta el carro patrullero del agente Eoch que lo trasladó al Hospital de Emergencias, pero ya estaba muerto.

Las 13 balas las recibió en: hipocondrio derecho e izquierdo; dos en la región suprarrenal; en el pectoral izquierdo; regiones precordial y supraclavicular derecha; brazo derecho; dos en la región escapular derecha; una en la infraescapular derecha, otra en la pared vertebral derecha y otra en la lumbar izquierda.

Antonio Blanco Rico había nacido el 4 de julio de 1916 en La Habana, el 1° de octubre de 1937 ingresó en la Guardia Rural, como soldado ascendiendo de clase a cabo y sargento de tercera.

Después de cursar estudios en la Escuela de Aspirante a Oficial de 1942 a 1944 era Segundo teniente Supernumerario. El 5 de marzo de 1945 fue ascendido a Segundo teniente.

El 10 de marzo de 1952 era Primer teniente y por su participación pasó a comandante.

El 28 de abril de 1952 fue nombrado Ayudante de Campo de Batista. El 10 de marzo de 1954 fue nombrado jefe del Servicio de Inteligencia Militar. Cuando murió era teniente coronel. Había recibido varias condecoraciones. Su viuda Edilia Bannatyne, su hijo Tony de 10 y Teresita de 7.

César Reynel Aguilera en su libro El Sóviet Caribeño de 2018 en la página 148 dice: “para la historia oficial del comunismo cubano resulta muy engorroso aceptar que Blanco Rico fue un agente del PCC. La primera razón es que los cubanos asocian ese nombre con el de un esbirro.

La realidad, a juzgar por las funciones que desempeñó, es que no lo fue; pero el hecho de que fuera asesinado por el Directorio y la necesidad que este tuvo de justificar su muerte hizo que la imagen del esbirro ajusticiado quedara en el imaginario”.

En la calle P entre 23 y Humboldt, primeramente, hubo una Vaquería, luego una Plaza de Toros, una Agencia de Ventas de autos y camiones Dodge que fue destruida por el ciclón de 1926, que atravesó Isla de Pinos, entró por Batabanó, pasando por Melena, Quivicán, Managua, Sta. María del Rosario hasta salir por la costa norte entre Bacuranao y Guanabo. Vientos de 250 km/hora azotaron La Habana durante 10 horas, causaron daños a 5,000 edificios, derribó 120,000 árboles, hundió 300 embarcaciones y los daños superaron los 100 millones de pesos.

¿Recuerdan al actor cómico Agustín Campos siempre hablando del ciclón del 26?

Luego de reconstruido el edificio Dodge, albergó un Cinódromo, pero cuando Cuervo su dueño se ahorcó pusieron el cabaré Molino Rojo. Posteriormente el edificio fue adquiriendo una decoración afrancesada y el ambiente idóneo para un club nocturno, rediseñando su estructura para que todas sus funciones transcurrieran bajo techo, entonces en 1930 era ya Montmartre.

Su copropietario Efrén de Jesús Pertierra Liñero el también propietario del restaurante Monseigneur en 21 y N y el Frontón Jai-Alai de Concordia y Lucena.

El ataque en el Montmartre demostró que el régimen era vulnerable. En respuesta, Batista ordenó extensos registros, redadas, arrestos y ascendió póstumamente a coronel a Blanco Rico. Sin embargo, Cubela y Carbó Serviá lograron escapar, huyendo temporalmente a Estados Unidos en una pequeña embarcación. 

El general de brigada Rafael Salas Cañizares, jefe de la Policía Nacional cubana, decidió hacer pública la capacidad y la voluntad de venganza del régimen.

Durante el sepelio del coronel Blanco Rico, Rolando Masferrer le insinuó al general Salas Cañizares que los posibles atacantes se habían refugiado en la Embajada de Haití, claro esto puede haber sido una estratagema de él porque allí se habían asilado los dos que le hicieron a él un atentado en Bahía Honda cuando le tiraron una granada de mano y lo hirieron en el hombro.  

En la Embajada de Haití en la 7ma. Avenida y la calle 20 de Miramar, se encontraban asilados desde un tiempo atrás: Rubén Hernández Concepción, Carlos Casanova Reynoso, Israel Escalona Ledesma y Leonel Guerra Mendoza estos revolucionarios o habían participado el 29 de abril de 1956 en el Asalto al Cuartel Domingo Goicuría en Matanzas o estaban relacionaos con el mismo y todos como eran miembros del Partido Revolucionario Cubano Auténtico, no sabían nada del asalto a Montmartre y solamente esperaban salvoconductos para salir del país. Otros dos asilados eran: José Gregorio García Borundarena y Secundino Martínez Sánchez (alias El Guajiro, 1914-1956), natural de La Palma, Pinar del Río Estos dos eran buscados por haberle hecho un atentado a Rolando Masferrer en Bahía Honda Pinar del Río, unos días antes.

Pocas horas después del exitoso atentado en Montmartre, estos miembros de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) Eladio Cid Crespo, Orlando Fernández Ferray, Alfredo Massip Masique y Salvador Ibañez Ibañez, llegaron a la Embajada de Haití, forzando la puerta de la cocina lograron penetrar a viva fuerza en la misma armados con ametralladoras y pistolas, cuando el nuevo embajador el Sr. Jean Francois había salido a almorzar a un restaurante cercano. A pesar de que las embajadas no concedían asilo a ninguna persona armada. 

Batista recibió el informe del embajador haitiano y le hizo llegar a Rafael Salas Cañizares de que estaban atacando la embajada de Haití. Como Salas Cañizares tenía unas tensas relaciones con Batista se cree que éste buscaba eliminarlo físicamente.

El lunes 29 de octubre de 1956 a las dos de la tarde un fuerte destacamento policial encabezado por el jefe de ese cuerpo represivo, el general Rafael Salas Cañizares, llegó a la sede de la Embajada de Haití, acompañado por el coronel Conrado Carratalá, el jefe del Buró de Investigaciones coronel Orlando Piedra Nogueruela y el capitán Esteban Ventura Novo.

Supuestamente, en busca de los revolucionarios que horas antes habían realizado el atentado al coronel Blanco Rico.

La policía llamó a la puerta de la Embajada y se reunió con el nuevo embajador el Dr. Jean Francois, porque el antiguo Embajador Rigaud estaba ausente. 

Antes de la balacera, todos los empleados de la Embajada se marcharon junto con el Embajador Francois.

El acordonamiento de la Sede Diplomática por parte de la policía provocó la reacción de los fugitivos armados que estaban dispuestos a no dejarse apresar, salieron a los jardines.

Entonces violando todos los tratados internacionales Salas Cañizares penetró con su escolta en la Embajada, marchando al frente de sus hombres, trató de negociar la rendición, pedía a sus ocupantes armados que depusieran las armas y se entregaran.  

Los agentes se apostaron detrás de los árboles de la calle originándose entonces un nutrido tiroteo en ráfagas de ametralladoras que puso alarma entre los vecinos cercanos, los que ante el temor de ser alcanzados por los proyectiles se lanzaron al suelo unos y otros abandonaron sus residencias. El tiroteo duró más de dos horas y no se supo quién fue el primero en disparar, los policías o los asilados.

Durante los primeros disparos de la fuerza pública, lograron herir a tres de los asilados, el jefe de la Policía, Salas Cañizares que había sido el primero en penetrar en la Embajada trató de rematar con su ametralladora Thompson al pinareño Secundino Martínez Sánchez que a pesar de estar herido en el suelo pudo dispararle una ráfaga con su pistola ametralladora alcanzándolo por el bajo vientre con seis disparos.

Según dijo el coronel Barreras, una de las balas de Secundino hirió mortalmente a su compañero asilado Eladio Cid Crespo.

Cómo detrás de Salas Cañizarez se encontraba el coronel Orlando Piedra Negueruela éste al ayudarlo se llenó toda su ropa de sangre, teniendo que aclarar que estaba bien y no herido. 

Rápidamente fueron trasladados al Hospital Militar, donde se les prestó asistencia comprobándose que el general Salas presentaba heridas de bala calibre 45 en el tercio superior del muslo derecho, afectándole los testículos; cuatro más en la región abdominal, interesándole el bajo vientre y otra en la región occipitofrontal a sedal.

Los tenientes Nardo Pantaleón y Antonio Brito recibieron heridas graves en las piernas y en el cuerpo.

Enseguida pidieron ayuda a los cirujanos de los Hospitales de la Policía y Emergencias que se presentaran con urgencia al Hospital Militar para atender al paciente.

Lograron llegar rápidamente los oficiales médicos, los doctores: Antonio Rodríguez Díaz, Francisco Silva Ruiz, Pedro Pongilione, Ramón Crediky y Manuel Cuervo, quienes participaron en la difícil intervención quirúrgica. El comandante médico Dr. José Arias Avellán le pudo hacer las radiografías pertinentes.

Durante la operación se pudo comprobar que los cuatro proyectiles que penetraron en el vientre habían perforado distintas asas intestinales, teniendo entonces que realizarle dos resecciones.

El miércoles 31 de octubre, dos días después de su operación falleció el general Rafael Salas Cañizarez, a los 43 años.

Los 10 cubanos que se encontraban dentro, excepto el cocinero, fueron asesinados: Secundino Martínez Sánchez, Rubén Hernández Concepción, Eladio Cid Crespo, José Gregorio García Borundarena, Carlos M. Casanova Reynoso, Israel Escalona Ledesma, Leonel Guerra Mendoza, Orlando Fernández Ferray, José Gregorio García y Alfredo Massip Massique.

Por la policía resultaron heridos: los tenientes Nardo Pantaleón y Antonio Brito.

Nota. – La residencia donde estaba la Embajada de Haití en la 7ma. Avenida y la Calle 20 del Reparto Miramar, era propiedad de Pedro Mendieta quien desde 1946 se la había arrendado al gobierno de Puerto Príncipe. Precisamente el lunes 29 estaba citado con el nuevo embajador haitiano el Dr. Jean Francois para firmar un nuevo contrato, cosa que pudieron hacer después de restablecido el orden. El embajador saliente el Sr. Rigaud se reunió con el Dr. Carlos Roloff, el Dr. José Manuel Cortina y el Dr. Gonzalo Güell Morales de los Ríos (1895-1985), mientras su esposa Paquita Pubill de Güell en compañía de varias damas, entre ellas Albertina O’Farrill permanecieron en la esquina, sin entrar en la embajada mientras el Dr. Güell conferenciaba con el embajador Rigaud.

En el Diario de la Marina cuando relacionan a los asilados asesinados en la Embajada de Haití, nombran a Alfredo Llovret, algo que no reportaron otros medios.

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