Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE
Ángel María Bautista Castro y Argiz, nació el 4 de diciembre de 1875 en Láncara un municipio de Lugo una de las cuatro provincias que conforman la comunidad autónoma de Galicia.
Su padre Manuel de Castro y Núñez (1853-1903) y su madre Antonia Argiz Fernández (1855-1887) nacieron en la aldea San Pedro de Armea de Arriba, en el municipio de Láncara.
Sus cinco hermanos: María Antonia (1874), Petra María (1878-1888) Gonzalo Pedro (1881), María Juana (1884-1969) y Leonor (1887). María Antonia y Leonor murieron siendo jóvenes.
María Juana permaneció viviendo en la casa hasta su muerte. Gonzalo terminó viviendo en Argentina.
Galicia que era la más atrasada y la más abandonada región de España. La pobreza siempre fue el destino de la inmensa mayoría de las familias campesinas de Galicia.
La casa natal de Ángel Castro, situada en la parroquia lancaresa de San Pedro de Armea de Arriba, un ejemplo representativo de la arquitectura rural gallega del siglo XIX era una casa pequeña (12 metros de largo por 8 de ancho =96 m²) construida con gruesos lajas de piedra, un material abundante en el lugar.
La vivienda, una de las más humildes de la zona, estaba rodeada por una cerca para resguardar la pequeña edificación de los duros inviernos, donde se ponían en práctica estrictamente las costumbres del campesino español, como por ejemplo alimentar al ganado dentro de la cocina.
La casa se componía de una gran sala central en la que está la típica cocina donde humeaban las cenizas del fuego y un banco macizo y confortable; una estancia excavada unos metros más abajo que servía como cuadra para los animales y otra, a la que se accede por unas escaleras en las que se encontraba una única habitación en la que dormía toda la familia y en la que tenían un reloj de pared, un armario y los veladores, que separaban el lecho matrimonial del de los hijos.
La casa contaba con un manantial de aguas subterráneas que brotaba de lo hondo de la edificación y del que bebían directamente.
La gente decía que Ángel tenía una memoria prodigiosa, que podía organizar todo trabajo y era una persona trabajadora, calculadora, muy oportunista, sabía cómo prevenir las dificultades, como encararlas y resolverlas, aunque era muy refunfuñador.
Desde los primeros años comenzó a trabajar como jornalero en los campos de los terratenientes locales y parecía que lo esperaba el destino cruel de un pobre condenado al trabajo penoso, a la pobreza, a una vejez prematura.
Antonia Argiz, su madre, a quien Ángel tenía un gran apego, destacaba por su carácter afectuoso y dedicado, junto con una práctica religiosa católica constante.
A pesar de su aparente buena salud, los desafíos de la vida la condujeron a un deterioro gradual hasta su fallecimiento el 17 de noviembre de 1887, a la edad de 32 años.
Tras la muerte de Antonia, Manuel se volvió a casar el 6 de octubre de 1888 con María Fernández López, una vecina de la misma aldea con la que no tuvo descendencia.
El ambiente en el que creció Ángel estuvo fuertemente marcado por sus raíces rurales. Primero, en San Pedro y la Piqueira, lugar donde residían sus abuelos maternos, Pedro Argiz y Dominga Fernández, así como sus tíos y primos con los que mantenía una relación cercana. Posteriormente, en Armea de Arriba, en la casa de sus abuelos paternos Juan Pedro de Castro y Juana Núñez, en la que también vivían sus tíos José, Pedro y Juana Vázquez, la esposa de Pedro.
La difícil situación en la que quedó su padre tras el fallecimiento de Antonia aceleró la decisión de enviar a Petra María y a María Juana a la casa que los Castro tenían en la parroquia de Armea de Arriba, y poco después a su hijo Ángel para trabajar en la fábrica de chorizos de sus tíos Pedro y José y para vivir con sus hermanas. Sin embargo, la estancia de Ángel fue por un corto período de tiempo, ya que, sin duda prefería el entorno de la casa de su padre en San Pedro.
Teniendo en cuenta las circunstancias anteriores, con apenas 14 o 15 años decidió marcharse a Madrid para residir con su tía Justina Ángela María.
Se despertaba mucho antes del amanecer para irse a una panadería o cualquier otro oficio que le asegurara dinero, si bien, no pudo hacer fortuna. Tampoco permaneció mucho tiempo en Madrid, ya que en 1894 fue reclutado en el sorteo de quintos para realizar el servicio militar en Galicia, relativamente cerca de los suyos.
Sin embargo, fue la falta de recursos la que encarrila a Ángel Castro a Cuba en 1895 con 20 años, donde estaba en curso la Guerra de Independencia contra España. Lo hizo con la intención de sustituir a otro joven de familia acaudalada que le había pagado por ocupar su puesto. Así fue como Ángel, el campesino analfabeto, ingresó en el ejército.
Salió hacia Cuba el 24 de agosto de 1895 y el vapor llegó a Cienfuegos el 8 de septiembre. Estuvo como infante en la columna del coronel Quirós por distintos puntos de la provincia de Santa Clara, eran 700 hombres y solamente tenían 2 piezas de artillería.
Luego estuvo destacado en la zona de la Trocha de Júcaro a Morón, peleando contra los mambises en la Guerra de Independencia de 1895.
Según el Dr. Carlos Márquez Sterling (1898-1991) en su libro Historia de Cuba, Ángel Castro formó parte de la columna española, dirigida por el comandante Francisco Cirujeda (1853-1920), que el 7 de diciembre de 1896 atacó e hirió mortalmente en el combate de Punta Brava, al General Antonio Maceo y Grajales, el Titán de Bronce.
Tras la derrota española el 12 de agosto de 1898, Ángel salió en un vapor el 26 de enero de 1899 junto con otros cientos de soldados, donde iban muchos heridos y hasta murieron antes de llegar a La Coruña el 9 de febrero de 1899.
(Los que conocemos bien al régimen castrista sabemos que son capaces de cualquier cosa, que son tremendos mentirosos y manipuladores de la verdad. Quizás haya escrito estas buenas acciones para tratar de desvirtuar otras historias donde no perdonó al ganar).
La periodista castro-comunista Katiuska Blanco Castiñeira dice en su libro que Ángel al llegar a Láncara y como era un buen jugador de cartas se dedicó a buscar dinero con ellas. Según el exalcalde de Láncara, Eladio Capón le contó, Ángel jugó una partida de cartas muy famosa con Ventura, un señor de la zona de buena posición que terminó jugándose su casa y sus tierras, con su mujer dentro. Ángel ganó, pero le perdonó a Ventura y no quiso las tierras, ni la casa ni la mujer.
En otra noche de suerte le ganó todas las partidas de naipes a don Osorio, su vecino de Láncara, dueño de un comercio y una cantina, quien había empeñado en el juego hasta su propia casa. A la mañana siguiente, el deudor le ratificó su palabra a Ángel, pero este, con una palmada en el hombro, le aseguró que no le debía nada, únicamente le pediría en pago dos trajes para su novia.
Pero todo cambió según el periodista francés Serge Raffy, cuando Ángel se enteró que la novia que había dejado antes de partir a la guerra se había casado con otro durante su ausencia.
Este desencanto más la incertidumbre imperante en su tierra, contra las posibilidades que Cuba podría ofrecerle lo llevaron a regresar a la tierra donde su poderoso ejército había sido derrotado.
Ángel regresó a La Habana a bordo del vapor francés Havane el 4 de diciembre de 1899 con el objetivo de una mejor vida económica.
Se sabe que estuvo buscando oportunidades a través de parientes que residían en la zona de San Andrés, entre Placetas y Camajuaní.
Luego se marchó hacia Cayo Romano al norte de Morón.
Ángel terminó marchándose hacia la provincia de Oriente, porque en Santiago de Cuba entonces existía un importante asentamiento español dedicado a la agricultura, el comercio, la minería y el ferrocarril. (En esta época se construyó el Ferrocarril Nacional).
Al llegar a la zona, trabajó en las minas de Daiquirí y de Ponupo situadas a unos 12 km al NE de Santiago de Cuba.
Al saber que la United Fruit estaba construyendo el Central Preston en Nipe (luego de robado le llaman Guatemala) se fue para trabajar allí, se instaló en un pueblo cercano llamado Guaro.
En esa época, las plantaciones de caña estadounidenses se extendían por toda Cuba y se contrataban trabajadores para talar los bosques de madera dura y plantar caña de azúcar.
Ángel organizó a un grupo de hombres y los contrató para que vendieran limonada en la carreta de un comerciante de la United Fruit. Las ganancias le permitieron dejar de trabajar para la United Fruit. Contrató mano de obra inmigrante para cargar carretas y talar madera. Con la ayuda de su benefactor, Fidel Pino Santos el 28 de noviembre de 1906 abrió las puertas de El Progreso en el pueblo de Guaro, un establecimiento de fonda y bodega de su propiedad que giraba con un capital de 200 pesos donde vendía equipos y suministros a los trabajadores de la caña.
La fonda estaba en el portal, unas pocas mesas con manteles de cuadros y taburetes de cuero bastaban para que fuera un espacio acogedor, abierto a la brisa de los árboles. Al fondo estaba la bodega que ofrecía un variado surtido con la estantería repleta.
Un día entró una joven a comprar una caja de bombones, el envolvió el estuche y la siguió con la vista hasta la calle. Mientras más se alejaba, mayor era la atención que ponía él en conocerle el rumbo, aunque no necesitó saber dónde vivía porque sus visitas se hicieron frecuentes. Ella, María Luisa Argota Reyes era una maestra que nació en Fray Benito, Gibara, pero su familia se había instalado en Guaro un tiempo atrás. Su padre Marcos Argota trabajaba como funcionario de la United Fruit Company y su madre Carolina Reyes se ocupaba de los quehaceres de la casa.
Ángel se pasaba largas temporadas en Birán, donde explotaba unos terrenos cerca de los pinares
Logró casarse con María Luisa a las 7 de la noche del 25 de marzo de 1911, él tenía 35 y ella 33. Desde un principio personas del pueblo le auguraron poco tiempo a la unión.
Vivieron en Mayarí en la casa construida por el farmacéutico Evaristo del Campo, Ángel era un hombre dispuesto a la sencillez por eso quería vivir en Birán, pero nunca pudo convencer a su amada que lo acompañara a vivir en sus tierras. Tuvieron 5 hijos.
Manuel (1) el primogénito nació en Guaro en 1912 y murió en 1913. María Lidia (2) nació en 1913 y vivió hasta 1991. Pedro Emilio (3), nació 1914 y falleció en 1992. Las otras dos Antonia (4) nació en 1915, muriendo en 1920 y Georgina (5) nació en 1918 y murió joven.
En 1910, se convirtió en copropietario de una mina llamada El Deseo, solo una de varias transacciones de capital en negocios de tierras, ganado y madera que hicieron famoso a Ángel Castro en Cuba.
Además, de forma particular, se dedicaba a la crianza de gallos jerezanos de pelea, lo que le comenzó a generar muy buen dinero. Las ganancias de aquel negocio las invirtió comprando terrenos en el campo de Birán.
En 1914, inició un negocio con inmigrantes que se dedicaban a la tala de árboles (leñadores). Con su experiencia, comenzó a contactar con estadounidenses con la intención de comprar terrenos, inicialmente de tan solo 200 acres. La finca que compró en Birán era pequeña al principio, así que en la oscuridad de la noche movía las cercas, robándole terreno a sus vecinos.
Durante sus frecuentes ausencias Ángel, vivía de manera itinerante, como contratista de la United Fruit Company, cuando llegó a tener unos 300 hombres bajo su mando. Con los ahorros de El Progreso empleó a un grupo de hombres y se hizo de una cuadrilla de bueyes para transportar caña y leña hacia los centrales de la zona. Tumbaba montes que la compañía convertía enseguida en cañaverales. Llenaba hasta 70 carros de 2,400 arrobas de caña cada uno, lo que como promedio resistían las bestias. Aceptaba contratas en terraplenes de línea y fomentaba las colonias de caña y la ganadería en la finca Manacas, donde inició en 1917 la construcción de una casa sobre 76 pilotes de caguairán y otras maderas duras, con su porche de madera, sus corredores de balaustradas y su tejado a cuatro aguas, como las de Galicia. La casa tenía una galería y habitaciones amplias. El terreno era apto para la caña de azúcar, pero también sembraba maíz, criaba aves de corral y, posteriormente, ganado vacuno.
La finca Manacas contaba con sus propios almacenes, matadero y panadería. Había un total de 27 edificios, entre ellos: la escuela, la casa del maestro, la gallera, el cine, la tienda, el bar, el billar, la oficina de telégrafos, el taller, la casa de los haitianos y la farmacia.
Su capital se incrementó con las zafras de la Primera Guerra Mundial.
Con María Luisa Argota, conocida como María la Rica por su uso de joyas de oro y ropa elegante, tuvo hijos reconocidos, hijos con apellido, hijos que existían de manera oficial. Esa era la familia que la comunidad aceptaba. Pero el matrimonio se quebró con los años.
Separaciones, tensiones, silencios y mientras la casa se enfriaba, Ángel empezó a mirar a quien trabajaba dentro de esa misma casa, una joven que había llegado en 1917 a la finca donde trabajaba su tío Perfecto Ruz Vázquez (hermano de su padre Francisco) después que éste le dijera a su amo que ayudara a su sobrina que necesitaba trabajar.
Lina como se llamaba la joven que había nacido el 23 de septiembre de 1903, por tanto, tenía 14 años y su familia se había trasladado desde Las Catalinas una aldea al lado del rio Cuyaguateje en Guane, provincia de Pinar del Río, luego de las pérdidas y destrozos causados por el ciclón de 1910 hacia la provincia de Camagüey. Estuvieron en Hatuey y Sibanicú hasta terminar en la finca de Ángel en Birán.
Sus padres eran Francisco Ruz Vázquez (1867) y su madre Dominga del Rosario González Ramos (1870) y tuvo varios hermanos: Enrique, María Julia, Francisco y Agustina Isabel (Belita) que nació en Sibanicú en 1914.
Sus abuelos paternos: Francisco Hipólito Ruz Acosta (Cádiz) y Rafaela Vázquez Rivera (Candelaria). Abuelos maternos: Domingo González (Oviedo) e Isabel Ramos Ramos (Guane).
Lina Ruz González llegó joven a Birán, buscando sobrevivir. Humilde, sin educación formal, con necesidad de trabajo. Ángel tenía 42 años cuando la contrató como cocinera y ama de llaves, y pronto la convirtió en su amante. Hasta ahí, el campo cubano ya conocía historias así. Lo que escandalizó a Birán fue lo que vino después: Ángela María (6) que nació el 2 de abril de 1923, Ramón Eusebio (7) el 14 de octubre de 1924, Fidel Hipólito Casiano (8) el 13 de agosto de 1926, Raúl Modesto (9) el 3 de junio de 1931.
Según cuentan los pobladores de Cueto que conocían los detalles, cuando Ángel comenzó la relación extramarital con Lina, mandó a construir un bohío en un lindero de la finca y allí nacieron los primeros cuatro hijos. Todos nacidos mientras Ángel aún estaba legalmente casado con María Luisa y con cada nacimiento, la vergüenza crecía como una mancha que nadie podía limpiar.
Fue así como llegó a oídos de María Luisa la existencia de la otra mujer y los cuatro hijos. De inmediato pidió el divorcio y se mudó para Santiago de Cuba.
El divorcio escaló los tribunales santiagueros en medio de un gran escándalo, al punto que todos los hechos de la disputa familiar fueron narrados en una serie radial dramatizada por la Cadena Oriental, bajo el título de Cosas que pasan amigos.
Años más tarde desde allí y apoyada por su hijo Pedro Emilio (era un joven aspirante a la Cámara de Representantes y activista del Partido Ortodoxo), presentó una demanda contra Ángel Castro, acusándolo de haberle hecho trampa en la repartición de los bienes gananciales.
Juana de la Caridad (Juanita (10) nació en 1933, Enma Concepción (11) nació en 1935 y Agustina del Carmen (12) en 1938, fue la séptima de la unión Castro-Ruz.
Hay que contar que el gallego Castro embarazó a su empleada Generosa Mendoza en 1930 y Martín Castro Mendoza fue su hijo #13, el cual murió en 2017 a los 87 años.
Ángel compró las dos caballerías de La Española a Genaro Gómez Vilar en 1917 y en octubre de 1918 la finca María de 30 caballerías a sus dos dueños, Aurelio Hevia Alcalde y Demetrio Castillo Duany.
En noviembre 1918 adquirió Las Palmas a su dueño Herbert W. Thompson. A mediados de 1919 le compró una caballería a Sixto Rizo Nora.
El 1ro. de julio de 1922, le vendió sus fincas a José Reyes Hernández quien las refundió en una sola titulada Manacas, pero en 1923, las recuperó. Yo creo esto fue una maniobra que hizo para burlar la división de bienes con su ex, María Luisa Argota.
Entre sus empleados estaban los Rodríguez, García, Gómez, Silveira, Gallo, Guevara, Rizo, López y Martínez, casi todos ellos pertenecían a familias cubanas insurrectas, empobrecidas después de 3 años de guerra contra el despotismo español.
También sus primos Manuel y Ramón Argiz y otros inmigrantes gallegos amigos como: César Álvarez, Manuel García, Nono Cid, Pedro Lago Vázquez y José Soto Vilariño. Pero la mayoría de sus peones eran haitianos y jamaicanos.
Ángel todo el tiempo que trabajó como contratista para la United Fruit Company logró sacar los colmenares de abejas de España que se encontraba en los montes y llevarlos para sus fincas.
En septiembre de 1930 los tres primeros hijos comenzaron a asistir a la Escuela Rural Mixta # 15 de Birán, siendo Eufrasia Feliú la primera maestra.
Luego en julio 1933 para acallar rumores y ocultar la existencia de los hijos ilegítimos fueron enviados a la casa de Eufrasia en Santiago de Cuba para estudiar allí. Aquello fue un fracaso y los regresaron a Birán.
El 8 de enero de 1935, Lina y Ángel enviaron a Ángela, Ramón y Fidel a Santiago de Cuba donde vivieron en la destartalada casa del cónsul haitiano, Hippolyte Hibbert y su esposa Emercianne.
A esa temprana edad, tuvo que adaptarse a tener dos familias, dos parejas de padres, dos hogares, a lidiar con su condición ilegítima, creando hondos conflictos psicológicos.
Fidel comenzó en primer grado en la escuela Hermanos de la Salle donde fue matriculado por influencia de Fidel Pino Santos porque aún no había sido bautizado.
Allí fue víctima de burlas (bullyng) debido a no estar bautizado y a ser hijo ilegítimo, le decían judío y bastardo. Por esa razón tuvo muchas peleas con sus condiscípulos y hasta con un maestro que hizo lo expulsaran del colegio.
Ese fue el inicio de un severo estallido de violencia en su infancia y adolescencia. Agresivo incontrolable, impulsivo.
Juró que algún día se vengaría de todas estas humillaciones, germinando el resentimiento que un niño padece cuando aún no alcanza a comprender las reglas sociales. Este trauma originó el aliciente y la meta que lo guió en toda su vida, con el propósito de superar su origen bastardo: la búsqueda de la gloria y el poder. Desde la infancia, su vida se orientó hacia una búsqueda frenética, sin tregua, de compensación psicológica, propiciando un proceso de verdadera vocación por el poder absoluto. De ahí su megalomanía y su delirio de grandeza.
En noviembre de 1937, tuvo problemas de conducta con el Hermano Bernardo, se desató nuevamente la rebeldía de Fidel y provocó que el Director convocara a Ángel y Lina para quejarse del proceder de sus hijos (ya Raúl estaba en primer grado). Por lo que cuando llegaron las vacaciones de diciembre, el director les informó que sus hijos eran los tres bandidos más grandes que habían pasado por la institución.
Para aliviar las burlas a las que había sido sometido, Lina decidió bautizarlo al fin, ese mismo año. Teniendo a la pareja haitiana como padrinos, el niño apareció en el acta oficial de bautismo como Fidel Hipólito Ruz González, sin mención de Ángel Castro como su padre.
Para encontrar otra escuela, se utilizó nuevamente la influencia de Fidel Pino Santos quien logró matricularlo en el Colegio Dolores (jesuita) donde las familias santiagueras enviaban a sus hijos.
El 11 de enero de 1938 Fidel retornó a la ciudad de Santiago, tras convencer a sus padres de sus deseos de continuar estudiando, pero ahora en el Colegio de Dolores (jesuita), como estudiante externo. El 1ro. de septiembre de 1939, comenzó el séptimo grado, pero como alumno interno.
El 2 de enero de 1941 Ángel Castro renunció a su ciudadanía española y el 26 de abril de 1943 se casó con Lina, después de vivir un concubinato de 26 años. Finalmente reconoció legalmente a sus siete hijos con ella a finales de ese año.
María Luisa Argota desde hacía varios años antes de divorciarse de Ángel en 1941, se había mudado a la ciudad de Santiago de Cuba con sus hijos. Luego se mudó a La Habana, y vivió los últimos años de su vida cerca de donde vivían sus hijos Pedro Emilio Castro Argota (1913-1992) y Lidia Castro Argota (1914-1991) en esa ciudad.
En 1948 su hijo Pedro Emilio trabajaba en una estación de correos en La Habana, y fue apresado y acusado de robo en la correspondencia por valor de $13,000, junto a otro implicado, pero no fue condenado.
Cuando en 1942, Fidel ingresó al exclusivo Colegio de Belén en La Habana tras trasladarse desde Santiago, fue blanco de burlas por parte de sus compañeros, mayoritariamente urbanos. Lo marginaban por su acento rural y comportamiento tosco, apodándolo despectivamente como un campesino o guajiro. Se graduó de bachiller en 1945 y empezó a estudiar Leyes en la Universidad de La Habana graduándose de abogado en 1950.
Se casó el 11 de octubre de 1948 con Mirta Díaz-Balart (hermana de Rafael) se dice que Fulgencio Batista les dio $1,000 como regalo de bodas. Fidelito nació el 11 de septiembre de 1949. Luego de divorciados en 1955, Mirta (1928-2024) vivía en Miami cuando Fidel desde México le pidió le enviara a Fidelito, luego que lo tuvo a su lado encargó a sus hermanas que lo ocultaran y no se lo devolvieran a su madre. El 8 de diciembre de 1956 Mirta orquestó un secuestro a mano armada en el barrio Chapultepec, en ciudad México para llevarse al niño a Cuba. Fidelito se suicidó en 2018.
En 1954, la casa de Ángel y Lina en la hacienda de Birán se quemó totalmente por un tabaco encendido que Ángel dejó en la mesita de noche.
Ángel tuvo dudas de la paternidad de su hijo Raúl, por sospecha de infidelidad de Lina. Rumores sobre esto circulaban entre sus empleados. Las sospechas de Ángel eran fundadas, porque el padre de Raúl Castro es Narciso Campos Pontigo (1898-1970), un cabo de la Guardia Rural en Marcané con el que Lina tuvo una relación amorosa en 1930.
En 1953, Narciso ya era capitán de la Guardia Rural en Palma Soriano y cuando capturaron a Raúl Castro después del ataque al Cuartel Moncada (1953) hizo gestiones para que se lo llevaran después de ser apresado por el teniente Vicente Camps y lo consiguió, lo tuvo bajo su cuidado y le salvó la vida.
En enero de 1959 Narciso estaba preso en el Vivac de Santiago de Cuba y condenado a muerte, pero Raúl lo mando a liberar, le permitió asilarse en la Embajada de Brasil en La Habana y salir del país. Falleció en Nueva Jersey en abril de 1970, con 71 años.
Además, ha existido otra historia que el padre de Raúl Castro era un antiguo sargento de la guardia rural en la zona de Birán que en 1958 era comandante y segundo jefe del Servicio de Inteligencia Militar de Batista en Oriente, Felipe “El Chino” Mirabal, pero es falso porque el propio Mirabal estando preso en el Combinado del Este antes de morir en 1984 dijo que el padre era Narciso no él.
Ángel Castro falleció el 21 de octubre de 1956, 42 días antes de la llegada del Granma con los causantes de la destrucción de 67 años. La causa fue algo intestinal parecida a la que le dio el pasaje hacia El Infierno a su hijo bastardo el 25 de noviembre de 2016.
Lina falleció en 1963, Ángela en 2012, Ramón en 2016, Agustina en 2017 y Juanita en 2023.
El escritor Carlos Alberto Montaner (1943-2023) quien no dejaba pasar una semana sin publicar un severo artículo para criticar a Fidel Castro, en varias ocasiones refutó los argumentos de la campaña de desprestigio contra don Ángel, porque realmente todos fueron rumores y nunca fue acusado formalmente.
Por eso solamente voy a dejar constancia de alguno de los comentarios que aparecen en diversos artículos sobre el padre del Bastardo Comandante en Jefe porque pueden reflejar la verdadera vida que el gallego Ángel, llevó en Cuba.
• Según Tania Díaz Castro (1939-2024): Durante años escuché la historia familiar del joven primo que mi abuelo Juan Castro ayudó y quien durante un apasionado juego de cartas le había ganado la finca a mi abuelo, marchándose rápidamente a un lugar lejano de la isla con el importe de la venta de la finca.
Hace poco leyendo el libro de Katiuska Blanco y ver en la página 127 que Ángel Castro pensó establecerse en Camajuaní, porque allí mismo un pariente suyo poseía una finca, aunque en realidad estuvo poco tiempo en ese lugar.
Me pregunté: ¿Fue este Ángel el pariente “maldito” a quien mi abuelo ayudó, el primo de quien nunca más se supo? ¿Fue Ángel quien después de vender la finca de mi abuelo se había trasladado a las provincias orientales y allí, al poco tiempo, se había hecho de varias fincas, hasta llegar a obtener once mil hectáreas?
Casi estoy segura de que todo fue así, aunque yo no tenga la posibilidad de ir a San Pedro de Láncara, en Galicia, para buscar las pruebas que lo confirmen, como hizo la señora Katiuska Blanco, que viajó a España, e investigó a plenitud la vida de Ángel Castro. No mencionar el extraño epílogo de esta historia sería una cobardía de mi parte. Medio siglo después de la muerte de mi abuelo, yo, su primera nieta, fui torturada psicológicamente durante 6 meses en una tapiada celda de la Seguridad del Estado por orden de ese hijo de Ángel que, mediante una revolución, se adueñó no de una finca, sino de todo un país.
• Otros también afirman que Ángel se hizo de sus tierras de manera truculenta y que fue un explotador de sus peones.
• Castro Argiz se destacó por ser un rufián, jugador y bandido, compró en la zona de Birán una pequeña parcela de tierra, en la oscuridad de la noche sus empleados movían los postes de las cercas, es decir, se robaba las tierras que no le pertenecían.
• Rafael Tamayo fue combatiente del II Frente Oriental “Frank País”, perteneció a la tropa de Abelardo Colomé Ibarra “Furry” después en 1959 a la Seguridad del aeropuerto José Martí en Rancho Boyeros. Además, Tamayo fue amigo cercano de Ramón Castro Ruz y en el Blog Baracutey Cubano narra la historia delincuencial de Ángel Castro: cuando era zanjador y con la complicidad del administrador del central se roban insumos y herramientas del central y con ellos abrió en Guaro 5 una ferretería para beneficios de ambos. Posteriormente Ángel traicionó a esa persona y se mudó para otra localidad donde abrió otra ferretería. Nuevamente en complicidad con el administrador de ese otro central azucarero y con el azúcar sobrante incrementó su fortuna. En su hacienda pagaba con vales que solamente eran válidos en su bodega pese a que la ley Arteaga de principios del siglo XX exigía que los dueños le pagasen en moneda a sus empleados. Muchos haitianos entrados ilegalmente a Cuba desaparecieron en esa hacienda de Ángel Castro, algunas personas decían que eran asesinados para no pagarles.
• Alina la hija de Fidel con Naty Revuelta en su libro, afirma que su abuelo contrataba a sus lejanos conocidos del pueblo galiciano por cuatro años. Les prometía cuidarles los ahorros, haciéndoles comprar con vales en la bodega propia. Después, cuando ya habían cumplido su temporada, los mataba. No solo contrataba a gallegos, también a una enorme cantidad de haitianos, a quienes aplicaba los mismos procedimientos que a sus coterráneos.
• El Dr. Mario Lazo en su libro Cuba Traicionada, Daga en el Corazón dice: Ángel Castro con lo ganado como peón, levantó unos bohíos y compró una fonda en el poblado de Guaro, que se la vendió a la compañía en 1920 por $5,000. Luego empezó a venderles leña a la Cía. para las locomotoras, pero cuando los encargados se enteraron, que cortaba árboles de bosques ajenos, le terminaron las compras.
Según parece Ángel no era tan Ángel, estaba más cerca de ser Satanás, como lo catalogó mi amigo Esteban Fernández Roig en Nostalgia Cuba el 9 de abril de 2025.
Aunque yo no tengo duda alguna que su hijo #8, el que inició la destrucción de Cuba el 1ro. de enero de 1959 fue muchísimo más malo que su gallego padre.








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