51 MINISTROS DE EDUCACIÓN EN 48 AÑOS DE REPÚBLICA

Written by Libre Online

13 de octubre de 2021

Por Emma Pérez. (1950)

Si uno de los surveys se propusieran informar al público de las causas que llevan a los padres  a “poner en la escuela a sus hijos” se comprobaría que en nuestro país lo que se desea de la enseñanza es que prepare para la vida. El cubano no ama el estudio por el estudio mismo. En la medida en que “vive al día” es un ser quemado de impaciencia por abrazarse a una seguridad. Si el survey   continuara hasta investigar si a los cubanos les sirve realmente lo que aprenden en los centros de enseñanaza para ganarse la vida, la respuesta general sería NO.

Entonces ¿por qué las aulas están llenas? Porque no hay cosa que hacer. Según el viejo diablo Bernard Shaw los padres universalmente, mandan a la escuela a sus hijos para quitárselos de encima. Esto también es una explicación.

De cualquier forma esta es la realidad. Nuestro sistema de educación no articula con nuestras formas de vida. La economía de nuestro país anda por un lado y la enseñanza por otro. Este mal lo denunció Arango y Parreño, empeñado en que la Isla se desarrollara con la ayuda de sus propios hijos y queriendo que se aprediera el modo de superar la economía cubana, antes de aprender ninguna otra cosa. Contra este mal vociferó Saco, pidiendo “la supresión de tantas “cátedras inútiles” y clamó Martí dramáticamente. Todo nuestro siglo XIX está lleno de ese justo clamor.

Pues bien, cincuenta años después de haber alcanzado los cubanos su libertad política, nuestro sistema de educación nacional (que ni es educación ni es nacional) no mantiene la conexión con las necesidades de Cuba. Algo se ha hecho heroicamente en ese sentido; pero todavía la educación cubana no existe.

Los españoles nos trajeron -aunque casi solamente en sus Reales Órdenes que si parecían favorables no se cumplían- las escuelas que ellos tenían en la península.

Los norteamericanos de la Intervención nos trajeron la suya, aunque reconociendo que era preciso proveernos el laicismo y de una administración  escolar centralizada, ya que tan malos resultados habían dado las escuelas gratuitas de espíritu católico que los ayuntamientos pagaban o mejor dicho, no pagaban. El impulsador de la reforma fue Enrique José Varona.

Nuestros libros escolares que habían llegado primero de España -¡aquel Catecismo de Fleury!- vinieron después de los Estados Unidos, traducidos al español  y en grandes cajones, como vienen las bañaderas, las neveras, y los aparatos de radio. La Ley Escolar que nos guió al fundarse nuestra escuela pública fue la del estado de Ohio.

El experto que organizó nuestra enseñanza popular, se llamaba Mr Alexis Frye (Gonzalez Lanuza lo pidió al gobierno Interventor cuando desempeñaba la Secretaría de Justicia e Instrucción Pública). Fue con un sentido político como tuvo que organizarse la Excursión de Maestros Cubanos a la Universidad de Harvard en 1900. David Moore en su “Historia de la América Latina” dice: El método de traer maestros cubanos para que estudien en los Estados Unidos durante la breve temporada veraniega en vez de enviar a maestros norteamericanos a la Isla para que reconstruyeran sus sistema educativo,  se había adoptado para disimular sospechas, pues los cubanos recelaban que los norteamericanos se estaban inmiscuyendo demasiado en sus vidas”.

Los 1,200 maestros que hicieron el viaje regresaron entusiasmados y dispuestos a aplicar nuevos métodos…norteamericanos. Ese entusiamo excesivo hubo de menguar en los años siguientes, bajo la presión de las circunstancias.

Es honesto el reconocimiento de la ayuda que nos prestaron los norteamericanos en la estructuración de nuestra escuela pública. El mundo “aplaudió el hecho de que en menos de un año las aulas aumentaron de 300 a 3, 000 -diez veces más. Pero aquel rápido progreso no estaba levantado sobre bases sólidas. Aquella escuela democrática tendría que sufrir enseguida las consecuencias del feudalismo que la sostenía y que no había desaparecido porque los gobernantes españoles se hubieran marchado.

La obligatoriedad de la enseñanza (que Saco había pedido a España con la desesperación de un personaje dostolewakiano) sólo fue conquistada en el papel. Aquella disposición legal se parecía como una gota de agua a otra gota de agua a las Reales Órdenes.

En 1904 el presidente Estrada Palma se quejaba, en un mensaje al Congreso, de que los niños no asistían a la escuela. A los 50 años de la República la obligatoriedad constitucional de la instrucción primaria sigue siendo sólo de papel, y es que no bastaría la acción policíaca (acción policíaca que, por otra parte, no se produce) para obtener que todos los niños en edad escolar fueran a la escuela. Sin un mínimo de seguridad económica (ropa, calzado, alimento, viajes) nadie puede ser obligado a aprender nada. Esta es la realidad.

En línea histórica general las veces que en Cuba se ha alcanzado mayor asistencia escolar han sido aquellas en que la prosperidad del país ha crecido, permitíendole al pueblo mejorar. En Cuba empezó a haber instrucción popular durante la Colonia -una pizca siquiera de instrucción- cuando por el levantamiento de esclavos de Haití, aumentaron de precio nuestros productos, creo recordar que Ramiro Guerra dice: “la caña saltó de cuatro a diez reales”. En la época de “las vacas gordas” (Menocal) también aumentaron las escuelas y la asistencia.

Bajo el gobierno de Grau, cuya política general permitió el mejoramiento económico de grandes masas de la población (82,000 cubanos trabajaban en Obras Públicas) y el cual construyó grandes edificios escolares y numerosas escuelas rurales, además de nombrar 13,000 maestros nuevos que reclamaban y atraían a los niños a las aulas, la asistencia escolar volvió a aumentar.

Esto a pesar de la penetración de lo politiquero destructivo, con sus consecuencias delictivas, en el campo de nuestra educación. Esa penetración es más vieja que la República. Aparte de la podredumbre colonial, la mancilla empezó a producirse desde que se constituyeron, calcadas sobre las norteamericanas, las Juntas de Educación con facultad para nombrar maestros. El caciquismo y el nepotismo reinaron en ellas inmediatamente. Cuando se les reiteró el poder de hacer nombramientos, la cosa no cambió de aspecto, porque los políticos presionaban lo mismo, aunque sobre distinta gente.

Pero volvamos a la artificialidad de la educación cubana en si misma. Angustia el pensamiento  de que se gastan 35 millones anuales -por lo menos, si no se gastan, están consignados en el presupuesto ordinario para gastarlo- en mantener un conjunto de escuelas- y aquí no cuento la Universidad a quien le pasa exctamente igual que a la enseñanza primaria y a la secundaria -en las que no se aprende nada que revierta en beneficio económico de Cuba.

La Constitución del 40 exige la articulación de la enseñanza con la riqueza nacional; pero si hay algún papel que lo aguante todo es aquel sobre el cual está escrita la Constitución de Cuba, redactada y aprobada casi exclusivamente, por políticos egoístas y demagogos. Los países de economía atrasada como el nuestro necesitan, sobre todo, técnicos preparados en la más estrecha conexión con su desarrollo. Y de lo que están por el contrario, invadidas nuestras aulas es de abundancia verbal, retórica hinchada y exageración oratoria. Cualquiera que descuelle en estos campos de la escolástica burda, está en condiciones de arrastrar a muchos tras si, como arrastraba a los ratones el flautista de Hamelin.

La educación cubana no ha prosperado mejor por lo mismo que no ha prosperado mejor la Isla (ha prosperado pero no mejor). Los gobernantes en su mayoría no han sido lo suficientemente honestos ni esforzados: la estrecha colaboración entre gobernantes y gobernados no se ha producido, el aire moral que respiramos está viciado de mentiras. La mentira es fundamentalmente antisocial. Una sociedad en que la mentira sea de uso general está condenado a la perdición. Y entre nostros la mentira se ha generalizado tanto que ha invadido la enseñanza. Los planes de estudio son doblemente mentirosos; porque no acercan la verdad y porque, ni siquiera lejos de ella, pueden cumplirse; están ahí como una falsedad.

Los maestros y profesores recurren más que a la investigación y a la claridad, al disimulo y al artificio; los alumnos -¡tan sagaces que son!- emplean una y mil mentiras para defenderse de los programas y exámenes; los Ministros que pueden emtir más dentro de ese cuadro general discurren un anhelo de educación mejor como consecuencia del anhelo de mejores formas de vida, pero hasta esto nos perjudica, ya que hace emigrar a muchos jóvenes en busca de un ambiente distinto en que estudiar, trabajar y vivir.

El gran problema, pues de la Educación Cubana durante los cincuenta años de República, es esencialmente el mismo que el gran problema del siglo pasado: el ajuste entre lo que se enseña en las aulas y lo que se necesita para vivir no se ha producido.

Los esfuerzos para producirlos son notables en algunos momentos; pero en otros se han dejado a un lado como inútiles, haciendo retroceder la clase de enseñanza que más necesitamos. (Asi ocurre ahora en que los centros politécnicos están sufriendo un abandono culpable. El curso pasado no trabajaron sino cuatro meses de los ocho reglamentarios sin que se sepa a dónde fueron a parar las consignacions de todo el tiempo que permanecieron sin funcionar).

Dado el carácter de férrea centralización que estanca el sistema educativo cubano podremos asumir las actividades de los Ministros de Educación que ha tenido la república, empezar a comprender cómo se ha desenvuelto esta historia.

1.-Eduardo Yero. Organizó la Educación municipal en Santiago de Cuba con el alcalde Emilio Bacardí y desempeñó los más altos cargos educativos bajo el gobierno Interventor. Apenas le fue posible aumentar las aulas de 3033 a 3490. La política de ahorros del presidente Estrada Palama, rayaron en tacañería y detuvo el desarrollo de la educación.

2.-Leopoldo Cancio Luna. Abogado, un hombre proclive a ceder siempre sobre las ventajas políticas. Aunque las aulas subieron la asistencia disminuyó. Los sueldos de los maestros fueron rebajados. Las agitaciones políticas y el espíritu conservador de Estrada Palma impidieron el desarrollo de los planes económicos. La educación retrocediendo, reflejó este desfavorable estado de cosas.

3.- Fernando Freyre de Andrade. General del Ejército Libertador. Lego en cuestiones educativas. Su propósito no fue impulsar la educación sino ganar las elecciones a toda costa. Este período económicamente fue floreciente, pero la pugna por la reelección promovía una desastrosa inquietud política. El Ministerio preponderante era el de Gobernación y la política de “Más Maestros que Soldados” no se usaba siquiera como slogan reeleccionista.

4.- Manuel Francisco Lamar. Abogado, legó en cuestiones educativas. La asistencia escolar seguía bajando como el barómetro cuando anuncia las tempestades. En este período Estrada Palma pidió la Intervención.

5.- Lincoln de Zayas. Médico, lego en cuestiones educativas. Encontró el Ministerio en un estado caótico, reflejo del caos nacional. Este Ministro nombrado por Taft y confirmado por Magoon, pudo hacer una labor mejor porque el gobierno provisional atendió con las peticiones para casas escuelas.

6.-Ramón Meza. Primer Secretario de Instrucción Pública del Gabinete de José Miguel Gómez. Catedrático de la vieja escuela de pedagogía. En su período se firmó la Ley Escolar Republicana (julio 1909) que sustituyó a la Orden Militar número 366 pero la corrupción administrativa había seguido su proceso y el interés que despertaba la educación en el ánimo de los gobernantes era cada vez más remoto. Los empeños teóricos de Meza a favor de la educación extendida fueron casi nulos.

7.- Mario García Kholy. Abogado no era técnico en problemas educativos, pero se preocupó por la cultura. Los decretos creando las Academias de la Historia y la Nacional de Artes y Letras, así como el Museo Nacional llevan su firma. Fue el Secretario que más tiempo permaneció en el Gabinete de Gómez y pudo terminar la construcción del Aula Magna Universitaria.

8.- Ezequiel García Enseñat. Primer Secretario de Instrucción de Menocal. Licenciado en Derecho. Tuvo tiempo de hacer más de lo que hizo. Sin embargo en su largo período las aulas en toda la isla aumentaron en 1454, se crearon las Escuelas Normales para Maestros, se construyeron edificios para los Institutos de Pinar del Río, La Habana y Santa Clara y se trajeron técnicos extranjeros como el Inspector de Normales L. Kiel.

9.- Francisco Domínguez Roldán. Médico, desligado de los problemas docentes. Le correspondió el segundo período de Menocal, caracterizado por grandes trastornos políticos. Durante su ejercicio se crearon 400 aulas más y se cumplieron las experiencias del profesor belga George Rouma, quien construyó  escalas mentales y físicas del escolar cubano.

10.-Gonzalo Aróstegui. Médico, había sido Presidente de la Junta de Educación de La Habana. Fue el último Secretario de Menocal; sabio y perseverante desarrolló una provechosa administración que le permitió crear 300 nuevas aulas y cosntruir numerosos edificios escolares.

11.- Francisco Zayas Alfonso. Hermano del presidente Zayas. Médico. Prometió una escuela genuinamente cubana. Se limitó a crear 304 aulas comunes en la República y algunas aulas nocturnas “para Dependientes de Comercio”,  tal como las había demandado Luz y Caballero en su tiempo.

12.- Educardo González Manet. Abogado, inexperto en asuntos de Educación. La segunda parte del gobierno de Zayas se caracterizó por la atroz corrupción administrativa y la escuela se resintió de ello. Aunque Zayas en su Mensaje al Congreso dijo: “Aprovecho esta ocasión para comunicar al Congreso las deficiencias que sufre la Instrucción política”,  no se preocupó por disimularlas.

13.-Guillermo Fernández Mascaró. Médico, sin relación anterior con los problemas educativos. Primer Secretario de Instrucción de Machado. En su época se crearon las Escuelas de Artes y Oficios para las capitales de Provincia, se aumentaron las aulas comunes en número de 1,000, se crearon las escuelas Primarias Superiores y se les mejoró el sueldo a los profesores.

14.- José Braulio Alemán. General del Ejército Libertador. Trató de articular la educación con la economía que Machado quería diversificar. El período del General Alemán fue impulsivo para la educación. Se crearon Escuelas de Comercio, de Artes y Oficios, Industriales, escuelas nocturnas. Se hicieron construir y funcionar los escalafones provinciales de maestros.

15.-Octavio Averoff. Abogado, Rector de la Universidad. La época era de descenso vertiginoso. Aunque todavía se crearon 15 centros de enseñanza, el presupuesto disminuyó en casi dos millones.

16.-Carlos Miguel De Céspedes. Abogado. “Clausurada la Universidad por Orden Superior” (8 de diciembre de 1930).

17.- Eugenio Molinet. General del Ejército Libertador. “Clausura de los Institutos” (2 de febrero de 1931). “Clausura de las Escuelas de Comercio”  7 de febrero de 1931).

18.-Mario Ruiz Rojas. Abogado. Tres meses de centros “clausurados”.

19.- Carlos Rojas. General del Ejército Libertador. Reajustes. Sangre. ¡Y la concebida promesa de darle “a nuestra enseñanza rumbos enteramente nuevos”.

En todo el oscuro período que cubren estos secretarios de Machado el sueldo de los maestros desciende como los barómetros cuando se acercan los huracanes: en junio del 31, los maestros, que al comenzar el gobierno de Machado ganaban $116,40, estaban ganando $59.13, pues se prescindía del pago de las gratificaciones y otros servicios, además de haber sufrido dos rebajas de sueldo.

20.-Guillermo Belt. Abogado. Fue Secretario 21 días.

21.-Ramón Grau San Martín. 5 días.

22.-Manuel Costales Latatú. Médico. Primer Gobierno de Grau. Decretó los cursillos de los Institutos y la Autonomía Universitaria. (Decreto No. 2089 de 9 de octubre de 1933).

23.- José A. González Rubiera. Médico. Un mes. Se abrió el curso universitario de 1933 a 1934. Se concedió la matrícula gratis.

24.-Luis A. Baralt. Secretario de Mendieta. Dos meses.

25.- Jorge Mañach. Abogado. Cambió el nombre de la Secretaría de Instrucción como había propuesto Lincoln de Zayas, llamándola  Educación. Creó direcciones (la cultural, la de enseñanza), aumentó el sueldo a los maestros ¡en 2.50 mensuales!.

26.- Miguel Suárez Gutiérrez. Abogado. Un mes.

27.- Medardo Vitier. Dr. en Pedagogía y Filosofía. Sus directivas fueron filosófico-idealistas de este  tipo: “Hay que dar a la escuela un tono espiritual, la escuela debe recoger la raíz de la evolución”.

28.-José Capote Díaz. Médico. En este período los maestros recurrieron a la huelga pues seguían ganado $48.00. Los estudiantes pedían derogación del fuero militar, desmilitarización de la policía, supresión de los Tribunales de Urgencia y, al final, demostrándose con esto lo intensamente agitada y política que era la hora, como una demanda de última importancia, créditos para escuelas (no los dieron).

29.- Pelayo Cuervo Navarro. Abogado. Tres días.

30.-Ricardo Duval. Abogado. Un día.

31.- Leonardo Anaya Murrillo. Abogado. Amplió el número de Institutos de Segunda Enseñanza de 6 a 24. Se crearon el Negociado de Higiene Escolar y la Comisión Nacional de Educación Física; se promulgó el Decreto-Ley número 716 del 31 de marzo de 1936 que estableció definitivamente la inamovilidad del maestro público (antes, en el mismo mes de marzo, los maestros que participaron en la huelga fueron  cesanteados).

32.- Luciano Martínez. Profesor de la Escuela de Pedagogía (Secretario-Gabinete de Miguel Mariano Gómez). Los propósitos que expresó fueron amplísimos; no pudo realizar ninguno. Ni siquiera logró que se abrieran los Centros de Segunda Enseñanza y la Universidad.

33.- Fernando Sirgo. (Del gabinete de Laredo Brú). Abogado. En este período se aprobó la Ley Docente (enero 8 de 1937). se reorganizaron la Universidad y los Centros de Segunda Enseñanza. Se creó el Consejo Nacional de Educación y Cultura. El Instituto Panamericano de La Habana. La Sección Nocturna del Instituto de La Habana. La Escuela Profesional de Comercio de Matanzas. Pero a pesar de sus promesas. Sirgo no cumplió la reforma que prometía “para articular nuestra educación a nuestras condiciones de país agrícola¨.

34.-Aurelio Fernández Concheso. Abogado. Repuso a los maestros cesanteados en marzo del 35. Reunió comisiones para reformar los planes de Estudios de los Institutos.

35.- Joaquín Ochotorena. Abogado. 10 días.

36.- Cleto Guzmán. Pedagogo. Reformó los planes de estudio de los Institutos, pero la reforma no les quitó a éstos su carácter estrictamente académico. En el fondo todo quedó igual, aunque los programas y las asignaturas aumentaron. ( Lo de las dos ramas, vocacional y pre-universitaria, no existe en la práctica).

37.- Enrique Alonso Pujol. 13 días.

38.- Juan J. Remos. (Gabinete de Batista). Dr. en Filosofía y Profesor. Dividió la enseñanza elemental en dos ramas: urbana y rural (en la práctica la rama rural no existe). Adquirió la Radio Emisora del Ministerio.

39.- Adalberto Ruiz Montano. (Del Gabinete de Batista). Organizó cursillos para maestros y profesores. Estableció la sección nocturna de la biblioteca nacional.

40.- José Agustín Martínez. Abogado. Cuatro meses. ¡ En blanco!

41.- Ramón Vasconncelos. Periodista. Implantó la doble sesión. Ordenó la redacción de los actuales cursos de Estudio que son una montaña sobre las aulas. Su actuación fue espectacular. Sus conocimientos sobre el desarrollo de la ciencia educativa, tan escasos que propuso que en todas las escuelas de la República a la misma hora, todos los maestros estuvieran dando la misma lección. El decía: “Como en Francia”. ¡Y en Francia se trabajaba con el método de las actividades dirigidas que permitía la mayor libertad!

42.- Rubén Darío Rodríguez. Procurador. 2 meses y 2 días.

43.- Carlos Márquez Sterling. Abogado. 21 dias.

44.- Anselmo Alliegro. Político Profesional. Desempeñaba al mismo tiempo el Premierato. Fue el Ministro del Inciso K y del “Albur de arranque” de Batista. En sus últimos días de Ministro entregó nombramientos a cientos de profesores de Institutos y Normales que estaban nombrados y cobrando hacía varios meses. Algunos miembros de la generación del 30, entre ellos el Presidente Prío, obtuvieron plazas de profesores secundarios para sus amigos en aquellas postrimerías del gobierno de Batista. Esos nombramientos libres no se echaron abajo por el gobierno de Grau.

45.- Luis Pérez Espinós. Pedagogo. Empezó la construcción de las escuelas montunas. Creó Comedores Escolares y un Departamento de Asistencia Social Escolar. Nombró numerosos maestros, sobre todo de enseñanza elemental y fue el Ministro que más visitó las escuelas públicas. Si hubiera tenido auxiliares eficientes, su trabajo hubiese sido mejor.

46.- Diego Vicente Tejera. Político Profesional. En el Ministerio la mortal violencia, no hizo nada.

47.- Jesús J. Casagran. Escultor.Dos días.

48.- José M. Alemán. Funcionario del Ministerio. Construyó los Centros Politécnicos y numerosos centros escolares de enseñanza común, también  Escuelas Primarias Superiores modelos como la de  San José de las Lajas. Nombró más de 8000 maestros, con preferencia maestros especiales muchos de cuyos nombramientos recayeron sobre audaces improvisados, cosa que era posible porque legalmente no está definido en nuestro país la forma de ocupar esas plazas. Fue en lo mejor de su actuación, el intérprete de la política educativa del Presidente Grau, quien positivamente deseaba extender la educación a todos los rincones del país y conectarla con la economía. En lo peor, estaban las ambiciones políticas que difícilmente en nuestra Isla dejan de confundirse con las delictivas. Hoy Alemán es una leyenda negra. Pero los edificios que construyó son pruebas concretas de una poderosa realidad.

49.-Carlos Arazosa. Médico. Ignorante de los problemas educativos. Su labor fue de orden político, limitándose a seguir las orientaciones de José Manuel Alemán. Mientras lo político desorbitado anegaba el Ministerio, las construcciones seguían en marcha y el Presidente Grau salía constantemente de Palacio a abrir nuevos Centros Escolares.

50.- Miguel A Laguardia.- Funcionario del Ministerio. La cercanía de las elecciones presidenciales soplaba como un huracán sobre el Ministerio  en este período, pero los planes de construcción de Escuelas se continuaban desarrollando. En medio de la batahola política y administrativa se inauguró la flamante Escuela Primaria Superior de San José de las Lajas, modelo en su clase. El país más adelantado del mundo en la enseñanza del pueblo no puede ostentar una mejor.

51.-Aureliano Sánchez Arango. Abogado. Asumió el cargo en medio de una propaganda ciclónica que anunciaba, invocando a Varona, “la reforma desde los cimientos mismos de la enseñanza”. Han pasado dos años sin ni siquiera en el papel se haya podido presentar un plan de reforma de la docencia. Este Ministro que habló de “construir escuelas rurales, teniendo en cuenta el Censo Escolar” no ha hecho el Censo Escolar ni ha puesto un grano de arena de edificación de escuelas rurales ni urbanas. La enseñanza de tipo técnico (agrícola, industrial, comercial) ha retrocedido. Los políticos, como siempre, se han beneficiado en detrimento de la educación del pueblo (recuérdese el escandaloso caso de Prisciliano Piedra) y los métodos de corrupción de la prensa han causado, asi mismo, escándalo. Este Ministro de Educación el único hasta ahora del Gabinete de Prío-, que tan duros calificativos arrojó sobre el BAGA, ha constituído, con fines políticos y con los fondos destinados a la educación pública, una organización que se llama ASA (sus iniciales) y que apoya públicamente a tal o cual candidato. Lo único que la diferencia del BAGA es que sus candidatos no salen. En cambio se paga a los maestros retirados, no hay material gastable ni no gastable en las aulas, la asistencia escolar ha descendido y la mentira reina en el Ministerio de Educación con más impunidad que nunca. Aparte  de los alardes burocráticos, la única tarea que ha cumplido el Ministro de Educación del Gabinete de Carlos Prío es la de violar la inamovilidad del maestro. El Tribunal de Garantías Constitucionales, el desautorizar los millares de cesantías de maestros y profesores dictadas por ASA, ha dicho la mejor palabra sobre esta dramática cuestión. Si la educación pública ha de tomar en nuestro país nuevos caminos, si han de obtener para ella las ventajas que la Constitución le asigna hasta convertirse en una de las instituciones cimeras de nuestra democracia, se ha de aunar sus esfuerzos por articularse con la economía de la nación hasta que “lo que se necesite en la vida sea lo que se aprende en las aulas”.

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