† Dr. Mario U. Tápanes (“Mayito”) muere otro grande de la casa de LIBRE

Written by Libre Online

23 de febrero de 2022

Mientras sus cenizas se esparcen en aras de sus designios, en LIBRE no vacilamos al lamentar la despedida de uno de nuestros más allegados, el Dr. Mario Ulises Tápanes Hernández, nuestro columnista y representante en Los Ángeles, California, cuyo destino y trayectoria superan fronteras.

Nuestros padres rendían culto a una buena amistad, y en muchas oportunidades visité su casona de Independencia entre Manzaneda y Zaragoza, al fondo de nuestro vecindario por la calle Milanés.

En aquella casona se aspiraba la gracia de una formidable combinación de familia y hogar que también respaldaba el sentido de honorabilidad que adherían al sello profesional, al respaldarlo con la atmósfera familiar en el hogar que presidían el Dr. Mario Tápanes y su esposa Aurelia Hernández de Tápanes.

Al redactar estas líneas que con incertidumbre esperábamos, a sorpresa no hemos sido llamados, aunque sin embargo el sonar del teléfono este sábado 19, con el nombre de su hija Gloria María, nos estremecía al sabernos confirmando la triste nueva.

Después de unas cuantas semanas, acogido al agua y resistido al alimento, anticipábamos la despedida, aunque afortunadamente sin sufrir los dolores del rigor.

ÚLTIMOS RECUERDOS PASCUALES

En los días de diciembre nos intercambiabamos recuerdos, y esta vez uniendo recuento a los recuerdos me confió las Memorias del Padre Jenaro, el Párroco de la Catedral de Matanzas, que le había dicho a su padre antes del bautizo que le agregara el nombre de Jenaro (con J y no con G) a su nombre de pila y credencial bautismal por el misticismo que implicaba. Y así se hizo, pidiéndome la publicación de esas Memorias que desde entonces aquí reproducimos.

Después de insistir en comunicarnos un día de febrero coincidí con una pausa que su itinerario a la vida celestial le permitió y pudimos cruzarnos unas cuantas palabras y mejores deseos. De ahí en adelante hasta culminar este sábado 19 de febrero, enterándonos de su estado a través de sus hijas Patricia y Gloria María.

¿QUIÉN ERA MARIO U. TÁPANES?

Era poseedor de una gran fe religiosa católica, que lo acompañaba e iluminaba. De pequeño y joven estuvo activo en el grupo # 3 del Distrito Yumurí de los Boy Scouts de Matanzas, tenía pasión por el ajedrez, que mucho lo ayudó a superar las pésimas condiciones del brutal presidio político en el Castillo de San Severino, en Matanzas y también como vocación enseñó en las escuelas de sus nietos en Los Ángeles.

Cursó estudios en el colegio Arturo Echemendía, en Matanzas; se graduó de Bachiller en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Matanzas y culminó estudios de Abogado y Notario en la Universidad de La Habana, comenzando a ejercer su carrera cuando el deber patrio lo lleva a cumplir importantes encargos en respaldo a la entrada de materiales y recursos para apoyar la acción de Playa Girón del 17 de abril de 1961 y organizar la movilización ciudadana interna.

Con fe y hombría característica recibió a muchos patriotas que ingresaban en la Isla clandestinamente a través del “Punto Fundora” en las inmediaciones de Arcos de Canasí y la playa de Bacunayagua, estando entre ellos Jorge Recarey, a quien recibe después en su residencia de Matanzas en el amanecer del 17 de abril de 1961 facilitándole el cumplimiento de encargos en la provincia. También recibido en ese sitio clandestino Jorge Gutiérrez Izaguirre (El Sheriff) combatiente de probada heroicidad, entre muchos otros trasladados a La Habana.

Muy activo con el Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) que lideraba el Dr. Manuel Artime Buesa, y era su coordinador nacional el Ing. Ernestino Abreu (Juan José) quien le designó Coordinador Provincial de Matanzas, nombrando él posteriormente al Dr. Luis Socarrás y de la Concha y Armando Acevedo Mancebo como coordinadores municipales de Matanzas.

La acción de un delator condujo a la prisión y fusilamiento a Jorge Fundora (Patricio) el 12 de octubre de 1961 en el Castillo de San Severino, en Matanzas.

A Mario Tápanes en una oportunidad lo condujeron a un campo entre Cárdenas y Varadero, en una tortura de simulacro de fusilamiento, como parte de la identificación de un rostro que correspondía a “Patricio” (Jorge Fundora) y que había estado en una reunión en el Reparto Kawama en Varadero, a lo cual Mario se resistió y Fundora le agradeció después en el “San Severino”, aunque consciente de que sería fusilado en octubre.

Allí fue testigo del envío de “Patricio” al hospital de Santa Isabel, en Versalles, donde intentaron rescatarlo unos patriotas de Canasí y a unas cuadras del centro clínico lo volvieron a detener al no poder escapar quienes lo rescataron por no conocer el cambio del tráfico en esa área y lo regresaron al “San Severino” con más severidades.

SU SALIDA DE LA ISLA PRISIÓN

“Mayito” cuando logra dejar la cárcel prepara la salida del país. Participa en el ejército de EE.UU. pensando en que irían a pelear a Cuba. Regresa a Miami y decide trasladarse a California donde es admitido para ejercer su carrera de abogado el 22 de diciembre de 1976, después de haber ejercido cátedra profesional en un centro superior.

En unión de su novia de la juventud Gloria Mederos de Tápanes la familia se extiende hasta despedirse de ellos como su gran tesoro y legado, permaneciendo Gloria y “Mayito” bajo un mismo techo familiar hasta los últimos instantes aunque acatando mandatos superiores. Cumpliendo sus deseos religiosos Mayito pidió y obtuvo los Santos Oleos de su Iglesia Católica.

LAS CELEBRACIONES MATANCERAS

Activo en nuestras celebraciones yumurinas, procuraba cada año estar presente en el Día del Matancero Ausente promoviendo la participación de otros coterráneos de allá y de aquí, y compartiendo detalles organizativos.

De ahí surgió la cita previa a la fecha, para recibir especialmente a los matanceros de otras regiones, lo cual mucho disfrutaban Gloria y Mario al reunirnos en la cita campestre del sábado previo.

En más intimidad, alrededor del típico lechón y con ese sabor criollo, muchas fueron las conversaciones y encuentros gratos a la sombra de un palmar de bienvenida, un camino real y unos mameyes, aguacates y pitaya por los que brindaba gran interés.

De aquellos recuerdos gratos hablamos en los últimos días, con afectos muy allegados a “Mayito” como Adalberto Sardiñas Cruz, quien publica su sentir en esta edición; Isabelita Siméon Caneda, muy allegada a la familia y Guillermo “Willy” Hernández, quien mantiene amistad desde su permanencia en Los Ángeles y hoy nos permite compartir unas gráficas y Fernando Marquet, quien resalta sus bondades en una carta aquí publicada.

Si grato fue continuar la amistad que nuestros padres inciaron y cultivaron, no menos agradable era, de vez en cuando, saber que mi hijo y él intercambiaban preguntas legales como colegas de profesión.

Vamos a extrañar mucho a “Mayito”.

NUESTRAS CONDOLENCIAS

Llegue nuestro pésame más sentido hasta su viuda Gloria Mederos Vda. de Tápanes, formulando votos por su estado de salud. Dama ejemplo de esposa, madre, abuela e hija, cuya sonrisa espontánea y sincera es el mejor recuerdo que de  ella siempre resaltamos.

A su hija Gloria María, que se trasladó para la residencia de sus padres para acompañarlos en estos instantes.

A su hija Patricia Fisher y su esposo Robert Fisher y sus hijos Everett y Melissa Fisher.

A su hijo Mario Antonio, su esposa Gretchen y sus hijas Emily y Rebecca.

A su hermana que le sobrevive, Martha Tápanes Vda. del Dr. Constantino Artamendi y a sus hermanas en la eternidad Lyria y Elida, que lo reciben junto a sus padres Mario y Aurelia.

Y a todos sus demás deudos nuestras más sentidas condolencias, como a su sobrino Ramón Emilio Ponte Tápanes, su hermana y demás deudos.

La familia deja saber que cumpliendo encargo del fallecido sus restos serán cremados, y un oficio religioso será celebrado posteriormente en su parroquia para honrar su memoria en presencia de sus familiares dispersos.

En la paz del Señor descanse el alma de nuestro inolvidable amigo Mario Ulises Tápanes Hernández “Mayito”, cuya amistad familiar escogimos continuar, fortalecer y expander, sin importar los casi trece años que lejos de separarnos nos unían. E.P.D.

Demetrio Pérez, Jr.

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