Ni el tremendo aguacero que cayó en Mami pudo aguar la fiesta en el famoso y tradicional Festival de Calle Ocho donde los rumberos se las ingeniaron para bailar y gozar al son de las populares orquestas.
A todo lo largo de la Calle Ocho se ofrecieron en los stands toda clase de comidas típicas, cervezas y artesanías que consumieron los asistentes a este evento. Ya en el atardecer la lluvia mermó un poco e hizo buen tiempo.
Inicialmente los rumberos se resguardaron en los bares y restaurantes donde se presentaron también orquestas de gran calibre musical como ocurrió en “CubaOcho” donde la parranda se festejó a todo timbal.








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