PATRIOTAS O ‘PAPITO PAREDÓN’…

6 de enero de 2026

En términos generales es cierto que la mayoría estaba contenta con la huida de Batista, no por ser revolucionarios sino porque se ponía fin a la inestabilidad política del país.

Ni por las cabezas les pasaba que estábamos pasando de una dictablanda a una verdadera dictadura. Que salíamos de Guatemala para entrar en Guatepeor.

Inmediatamente -antes del discípulo del diablo llegar a La Habana- ya se rompió la clausura de la Constitución que consignaba que “al faltar el presidente y el vice” entonces el más antiguo Magistrado del Tribunal Supremo asumiría las riendas del país.

El presidente debió ser Carlos Manuel Piedra hermano de nuestra vecina Esperanza Piedra. Por lo tanto, el supuesto libertador inicia su tiranía  defecándose en la ley e imponiendo a Manuel Urrutia Lleó.

Lo que llegó no fue un hombre común y corriente sino una apestosa bola de humo, odioso, zoquete, amargado, petulante y dominante.

En un país acostumbrados a magistrales oradores como Rafael Guas Inclán y en mi entorno al doctor Fillo Zervigón, nos sorprendió la agresividad del orate que se apropió para siempre de todas las tribunas y todos los micrófonos.

Y lo que comenzó un 8 de enero con una enorme perorata recordada sólo por un tonto “¿Voy bien Camilo?” le abrió el paso a miles de comparecencias televisivas, kilométricas arengas siempre regañando, y hablándoles a los cubanos como el mayoral le grita al ganado vacuno o el chulo a las prostitutas en el barrio La Victoria.

A los que no estuvieron ahí les encanta achacarnos “¿Cómo  se dejaron engañar tan tonta y mansamente ?” Y yo les garantizo que absolutamente nadie se engañó.  

Ya antes de terminar 1959 todos los cubanos sabíamos que estábamos ante el peor de los seres inhumanos y que Cuba caía en las garras de una perversa y criminal tiranía comunista. 

Y nos dividimos -a plena conciencia, sin engañarnos- en dos bandos de buenos y malos cubanos. 

Miles de compatriotas se opusieron y combatieron. Se alzaron en las montañas, se luchó en la clandestinidad, miles de patriotas fueron a cumplir largas condenas carcelarias y fueron fusilados gritando “¡Viva Cristo Rey”! Y los empujaron al incierto destierro.

Mientras otros -miles de hijos de putas y oportunistas- se convirtieron en una guardia pretoriana del tirano, delatando, torturando, vigilando al vecino, y hasta fusilando sin compasión alguna.

No, no fue como que los hermanos Castro llegaron mansa y dulcemente y se adueñaron de la nación, hubo una verdadera guerra civil, una de las contiendas bélicas más cruentas y sangrientas que recuerda este continente.

Y yo les aconsejo -a los jóvenes que no vivieron esa etapa- que antes de llenarse las bocas culpando  a una generación completa deben averiguar si son “nietos de alzados en el Escambray, hijos de Brigadistas 2506, herederos de fusilados por el Che”, o son hijos de “mamita comité, papito paredón o abuelo guardafronteras”…

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