PARA CUBA SE ACERCA EL FIN DE LA HISTORIA

Written by Adalberto Sardiñas

24 de marzo de 2026

Las noticias son alentadoras. Parece que para los cubanos se acerca la hora del optimismo. Y para la tiranía que los ha oprimido y empobrecido por tan largo tiempo – siguiendo la teoría de Francis Fukuyama tras el colapso del bloque soviético- les va llegando el fin de la historia. Es decir, el fin del proceso histórico comunista en la Isla, en su concepto regional, no en su amplísima concepción cósmica presentada por Fukuyama, que aún permanece debatible en nuestros días.

Estamos en el momento preliminar en el cual prevalece una constelación de prometedoras conjeturas, rumores, y tal vez, algunas ingeniosas fantasías; pero, que, en el análisis final, desde la perspectiva del cubano en la Isla y del cubano en la diáspora, augura un inminente cambio planeado por Estados Unidos con el objetivo final de la eventual liberación del pueblo cubano. ¿Cómo, y cuándo será? No tenemos la legendaria bola de cristal. No sabemos cómo. Pero no es difícil colegir, que será mucho más temprano que tarde – ¿abril… mayo? – ¡Qué importa!

De producirse el cambio de la manera esperada por los residentes en Cuba sería el milagro del siglo. Esperamos que así sea, aunque al momento, todo permanece en una abstracta nebulosa. Nada hay escrito en la pared del futuro. Pero siempre existe, en la conciencia humana, un espacio para el optimismo.

Será al principio un resplandor luminoso, un relámpago maravilloso en las tinieblas de una eterna noche trágica sufrida por generaciones de cubanos. Claro que todavía es temprano. Pero nunca hemos estado más cercanos en columbrar desde el negro y cerrado horizonte del presente, el portentoso regreso de la libertad. Será algo así como el regreso de la Parusia.

Sin embargo, es muy posible, quizás muy probable, que el anunciado cambio no sea a la medida del sueño cubano. Mas aquí no se trata de aspirar al idealismo sublime, sino a la realidad que las circunstancias nos ofrece, a cambio de las miserias imperantes. 

Por los indicios que surgen a diario, se deduce, -y esto es pura especulación- la inclinación de la administración de Trump de replicar en Cuba el modelo venezolano. Y ahí radica el mayor de los problemas si el plan se desarrolla en esas bases. Son casos muy diferentes. Mientras en Venezuela continuó funcionando un congreso con participación oposicionista – aunque restricta- en Cuba el régimen mantuvo desde el principio una sociedad cerrada, amordazada, donde los grupos disidentes nunca tuvieron la oportunidad de organizarse. Jamás pudieron surgir líderes viables. En Venezuela sí. Ahí está María Corina Machado. Existía una estructura política en funciones – corrupta y malvada, pero con fuerza de mando- que se ajustó, aunque no de buena gana, a los mandatos de Washington: Marco Rubio ordena y Delcy Rodríguez obedece. 

Así, con esta estrategia, el presidente Trump pudo escoger a Delcy como una figura de paso temporal para mantener la estabilidad, mientras el proceso de cambio se iba implementando de acuerdo a lo planeado por el departamento de Estado.

Pero en Cuba, de hecho, no existe esa posibilidad. Se dice, sin evidencia concreta, que el gobierno americano anda en busca de una figura, suficientemente aceptable, para que ejerza la función de mandatario provisional bajo la autoridad de Estados Unidos. O sea, hallar, una aguja en el pajar, o, lo que yo diría, encontrar dentro del sistema putrefacto comunista, un Boris Yeltsen cubano. ¡Tarea ciclópea para Estados Unidos y nada paladeable para los cubanos de adentro, ni para los de afuera! 

Mientras los dimes y diretes proliferan en las redes sociales y otras publicaciones de credenciales marginales, la satrapía de La Habana, propela sus propios rumores tratando de confundir y ganar tiempo. 

Ésa, ha sido siempre su estrategia. Está pataleando con las mismas artimañas del siglo pasado: mentir y mentir, para ganar tiempo. Y le ha dado buen resultado, porque ocho presidentes americanos se han tragado la píldora y le han concedido todo el tiempo, en abundancia, para que siguiera maltratando al pueblo cubano.

Hace unos días, el dictador Miguel Díaz-Canel, en una conferencia de prensa anunció, lo que había negado la semana anterior: “que su gobierno sostenía conversaciones con el gobierno de Estados Unidos”. Pero, ¿qué significa esto? En términos prácticos, nada. Conversación no es negociación. No ha habido negociación con Washington. Pero lo más importante en la dicha conferencia de prensa es que Díaz-Canel anunció la liberación de 51 presos políticos “como concesión a la petición del Papa”. Mentira. Pamplina. Pura Sabandija. Este Papa, y otros precedentes, se han cansado de pedirle al régimen la liberación de presos políticos y han sido ignorados. 

La realidad, la verdad detrás de esta bienvenida liberación, y otras que pronto vendrán, se debe a la presión que Washington está ejerciendo sobre el régimen de Díaz-Canel y la pandilla gubernamental, incluidos los Castro, que ya comienzan a sentir el calor de la candela que se acerca. Son las llamas de Venezuela e Irán que se propagan, y todos ellos están recibiendo el mensaje: “cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”.

Por lo tanto, entendámoslo claro: no ha habido un gesto de generosidad en esta liberación. Ha sido un gesto presionado. Forzado por precarias circunstancias.  El gobierno comunista sabe lo que le viene encima. Tiene miedo. Sí, miedo, porque ese poderoso sentimiento ha cambiado del pueblo al gobierno. Ya se reportan en todas las ciudades de la Isla manifestaciones de protestas porque la ciudadanía no aguanta más las condiciones infrahumanas en las que vive. Y, ¿saben, por qué se ha trasmutado el miedo del pueblo al gobierno? Porque, ahora, está consciente, de que, por primera vez, en décadas, el poder de Estados Unidos está de su parte. ¡Que lo apoya! Por eso el miedo ha cambiado de bando. Ahora es el oficialismo despótico el que lo siente, porque las llamas del cambio, en cualquier forma o diseño que se produzca, les va a afectar de manera fundamental.

La actual condición de la Isla, no es enfermedad de un mes, o de un año. Es la confluencia, a través de mucho tiempo, de un sistema fallido, improductivo, repleto de insolubles problemas, políticos, económicos y sociales, inherentes a las rígidas normas marxistas, que, inevitablemente, trajo el país de rodillas con la economía en ruinas y una sociedad exasperada, exhausta, que ya no aguanta más el statu quo, y reclama, con voz de angustia, un urgente cambio.

El régimen comunista de Cuba está acogotado por Estados Unidos. No tiene recurso de salida y sólo trata de salvar la cara. Se le cerró el callejón. No puede discutir, ni poner condiciones. Le llegó la hora de hacer las maletas.

Y mientras le quede tiempo, obedecer.

Temas similares…

La mujer en la historia cubana

La mujer en la historia cubana

En marzo se conmemora el mes de la mujer alrededor del mundo. En Cuba, las mujeres han jugado un papel imprescindible...

0 comentarios

Enviar un comentario