El pavoroso prontuario de ignominias, sin embargo, no concluirá hasta que se produzca el desplome final de la siniestra satrapía Castro-comunista, una pesadilla vesánica que jamás debió ocurrir y que jamás debe repetirse. Y habrá que recordar y honrar, igualmente, el ¡cónico precepto del gran prócer mexicano Benito Juárez:
“El respeto al derecho ajeno, es la paz”
Así llegamos, tristemente, al arribo de otro primero de enero… ¡Qué desgracia!
En la Cuba del futuro —aunque tome décadas lograr el resurgimiento económico, social y moral—, habrá que celebrar el primero de enero, no como la bienvenida a un nuevo año, sino como una fecha de “Luto Nacional”, el aniversario luctuoso del terrible día en que descendieron —sobre el desafortunado destino de su pueblo—, las tinieblas y el horror. La patria cubana no merece otra cosa.
Felipe Lorenzo
Hialeah, Fl.







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