Estamos en presencia de otro gran hombre, como lo fue Ronald Reagan. Podemos decir que, durante su presidencia en Estados Unidos, ayudó a frenar el comunismo. En su tiempo, enfrentó a la segunda potencia mundial: la Unión Soviética, que finalmente desapareció poco después, sin una guerra directa ni el uso de armas.
Se puede considerar que Reagan fue un defensor de la libertad frente al comunismo. No lo erradicó por completo, pero sí logró debilitar significativamente su fuerza.
Ahora, por lo que se observa, hay quienes consideran que Donald Trump podría seguir un camino similar, o incluso superarlo en esta lucha.
El mundo parece cada vez más cansado del engaño del comunismo. Muchos consideran que esa doctrina ha demostrado ser un fracaso en distintos lugares, basada en promesas que no se cumplen. Los pueblos deben despertar ante lo que algunos ven como una ilusión.
Uno de los ejemplos más claros es Cuba. Un sector importante de la población confió en un liderazgo que prometía prosperidad, pero el resultado fue muy distinto. Muchos cubanos, incluidos políticos, intelectuales y militares, terminaron enfrentando una realidad de fracaso.
Algo similar ocurrió en Venezuela: se apoyó a un líder que prometía cambios, pero que terminó instaurando un sistema cuestionado por muchos. Hugo Chávez inició ese proceso, y luego Nicolás Maduro lo continuó, llevando al país a una profunda crisis.
Hay quienes confían en que, con el liderazgo actual en Estados Unidos, no habrá retrocesos en la defensa de la democracia. Se espera que los cambios continúen en la región. Según distintas opiniones, Venezuela podría estar entrando en una nueva etapa, mientras que en Cuba crece el descontento popular.
Para muchos, una señal positiva ha sido la cooperación entre líderes de las Américas, lo que interpretan como un impulso a la democracia en el continente. La aspiración es que cada país pueda vivir en libertad, sin que sus ciudadanos tengan que emigrar para buscar mejores condiciones.
No se debe detener el esfuerzo hasta eliminar lo que se considera un sistema que ha afectado durante décadas a países como Cuba. El objetivo, según esta visión, es recuperar plenamente la libertad.
¡Cuba merece vivir en libertad. Ha sufrido demasiado!.
Pedro León López
Spokane, WA.







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