(Saludo hispano al 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América y al Jubileo Franciscano por los 800 años de la muerte del humilde Santo de Asís)
Por Rafael Jesús de la Morena Santana
Por eso, aunque recorrió solo, a pie y desarmado, trayectos por intrincados y abruptos caminos, nunca sufrió graves ataques de los indios a quienes quería como familia. El Padre Serra se ganó el aprecio de los nativos, él les llamaba sus “hijos paganos”, tratándolos con cariño y viviendo de manera similar a su rebaño, dormía en el suelo, si era necesario, al aire libre, se alimentaba de raíces, semillas y frutas. Se oponía a la nociva práctica de reubicación forzosa de los nativos en las incipientes colonias. Por proteger a los nativos se enfrentó a Fajes y otros jefes militares a los que exigía moderación, si no le hacían caso le pedía al Virrey que fueran depuestos del cargo.
Pese a padecer de bronquitis crónica y tener una pierna lesionada, con las sandalias bien puestas el Padre Junípero Serra transitó más de 10 mil kilómetros en su labor pastoral, pasando indemne entre las tribus que llevaría a la Viña del Señor. Pronto, al conjuro de la palabra y la tenacidad del incansable misionero otras misiones emanaron en el territorio: 1771-San Antonio de Padua, 1772-San Luis Obispo, 1777-Santa Clara de Asís, 1780- San Gabriel, 1782- San Buenaventura, hasta llegar a las nueve que fundó personalmente. En un inicio construidas de madera, y enseguida de piedras y tejas, están situadas en lugares cercanos a fuentes de aguas, con suelos fértiles, próximas a los bosques y al alcance del Camino Real que el propio Padre Serra ayudó a trazar.
Andando el tiempo, los hermanos franciscanos de Serra elevaron la cifra a 21 misiones, en las cercanías de cada una de ellas surgieron las principales ciudades de California: San Francisco, Los Ángeles, San Diego, Monterrey, San José, San Juan Capistrano, San Rafael, San Luis Obispo, Santa Clara, San Buenaventura, Lompoc, Santa Cruz, Salinas, San Juan Bautista, San Miguel, Oceanside, Sonoma, San Gabriel y Santa Bárbara, (en esta última Serra cooperó en el Presidio, y marcó el lugar de la futura Misión). La existencia de estas metrópolis es una prueba fehaciente de la presencia indeleble de la Hispanidad en el pueblo, la cultura, la economía, la política y en el surgimiento de los Estados Unidos de América.
El símbolo histórico por excelencia fue la fundación de San Francisco de California el 29 de junio de 1776, mientras al otro lado del continente se daban los pasos para el nacimiento de la primera República del Nuevo Mundo. En una ceremonia oficial a la vista de la bahía, se izó el pabellón blanco con el escudo de armas de los Borbones, y el Padre Francisco Palóu concelebró la misa, con el Padre Presidente de las Misiones de Alta California, Junípero Serra, quedaba así, en la Festividad de San Pedro y San Pablo, fundada la joya de la costa del Océano Pacífico de los Estados Unidos. Desde ese día, los nativos Ohlone se unieron a los españoles, participaron en las actividades de la Misión de San Francisco de Asís y se acercaron al Catecismo de la Iglesia. Cerca de la Misión, José Joaquín Moraga instaló el Presidio Real de San Francisco.
La Misión de San Francisco de Asís se dedicaba en esencia a la ganadería. Por milagro es la única que ha conservado su arquitectura inalterada e intacta a pesar del terremoto de 1906, salir indemne de semejante embestida de la Naturaleza, es otra prueba de la protección divina al Golden State, pensemos que la ciudad privilegiada de la costa del Pacífico, orgullo del cosmopolita pueblo norteamericano, lleva el nombre del sencillo fundador de la Orden de los Frailes Menores, y recordemos que el Poberello de Asís es un hijo preferido del Todopoderoso.
En 1834 la Misión de San Francisco de Asís fue secularizada por México. Sin embargo, en 1846 California pasó a los Estados Unidos por la conspiración de la Bandera del Oso, y la Misión fue devuelta a la Iglesia en 1857. La preservada Capilla original posee un decorado interior de pinturas realizadas por los indígenas y esculturas. En este complejo religioso tenemos la Basílica Menor de Dolores construida en 1918, elevada a esa categoría por el Papa Pío XII en 1952.
Conocida también como Misión Dolores por el cercano arroyo Nuestra Señora de los Dolores, el hecho de la creación del edificio fundacional de la ciudad de San Francisco no puede ser más emblemático, porque en los momentos en que los españoles sembraban civilización, cultura, desarrollo, y la religión de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, en el Occidente de Norteamérica, cinco días después, a cuatro mil kilómetros hacia el Noreste, en la vertiente atlántica, un grupo de visionarios ponían la semilla de los impensados y para muchos imposibles Estados Unidos, allí en la Filadelfia de Pensilvania, los 56 atrevidos y soñadores del II Congreso Continental al frente de una sublevación sorprendente, en un acto de locura que los colocaba fuera de la ley, se atrevieron a firmar la Declaración de Independencia de las 13 colonias inglesas de la América del Norte, para hacer oficial la Primera Revolución Anticolonialista de la Historia.
Y que conste que cuando la lucha de los patriotas de Washington contra la Gran Bretaña llegó a una situación desesperada, España devendría en aliado vital de la rebelión. A partir de 1779 los guerreros de la Cruz de San Andrés, corrían a la Victoria, entregando su invencible brío de combate a la causa de los independentistas, al mismo tiempo Serra y sus estoicos misioneros franciscanos iban instalando en California los campanarios de sus Iglesias para llevar a sus hermanos indígenas el Mensaje de Amor, Perdón, Justicia y Esperanza del Libertador de Nazaret.
“Siempre adelante, nunca atrás” como decía Fray Junípero Serra, el 2 de noviembre de este glorioso 1776, el Padre junto a Fray Fermín Lasuén fundan la Misión de San Juan Capistrano de Sajavit, la “Joya de las Misiones”, en el valle de Santa Ana. Viñedo de la vid Criolla que produjo por vez primera el excelente vino de California. Enajenada en 1833 por México, en 1864 fue devuelta por Abraham Lincoln a la Iglesia, comenzando un largo proceso de restauración. Posee el templo llamado la Capilla de Serra, donde el Padre Presidente de las Misiones celebró la Santa Misa, y que aun presta servicios religiosos, su altar mayor es una maravillosa obra de arte religioso en oro, como curiosidad en ella se casó la actriz Mary Pickford.
La Misión de San Juan Capistrano es célebre por “El Retorno de las Golondrinas”, espectáculo ornitológico que se observa anualmente cada 19 de marzo. Esta Misión fue elevada a Basílica por Juan Pablo II en el Jubileo del 2000, y el 19 de marzo del 2003 en la Fiesta de San José, la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de los Estados Unidos la designó Santuario Nacional, en honor al servicio de la Misión que anima la vida devocional y litúrgica de los centenares de miles de peregrinos de la Nación y el Mundo que la visitan. La Misión entera es un Museo.
(Continuará la semana próxima)







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