‘MI AMOR’ MIAMENSE

24 de febrero de 2026

Mi amor” son dos palabras mágicas, preciosas, divinas, que no se le regalan a cualquiera, ni se lanzan a voleo.

Lleva muchísimo tiempo dentro de una relación para poder llegar al “mi amor”. Y a veces se tarda aún más para ser reciprocadas esas dos bellísimas palabras.  Vaya, cuesta trabajo ganárselas.

Eso es en todo el globo terráqueo menos en Miami.

Aquí , ya desde que usted se baja del avión, en el mismísimo aeropuerto, ya recibe los primeros diez “mi amor”…

Da lo mismo si usted tiene 20 años o tiene 85  los “mis amores” llueven.

En la ferretería, en Publix, en Sedanos, en Navarros, recibimos tras los “buenos días, buenas tardes y buenas noches” los consabidos “Mi amor bienvenido seas”.

El viejito recibe muy contento y envalentonado los primeros “Mi amor” hasta que rápidamente descubre que el “mi amor” es tan generalizado que lo mismo lo recibe el afamado cirujano que el repartidor de pizzas y que muchacho  que acaba de reparar una gotera en “La Carreta de la 40”.

Lo mismo la distinguida  odontóloga nos dice: “Mi amor, aquí tienes una pequeña carie”, que la muchacha que sirve el “Cuban coffe” en la entrada del Versailles le dice a otro parroquiano: “Mi amor ¿cómo amaneció el cubano más bello proveniente de Hialeah?”

En una hora en Miami se escuchan más “Mi amor, mi vida, mi corazón” que en el planeta entero en un año bisiesto. 

Aquí el que se crea que “tiene ligada  la jeba” porque le dijo un par de veces “mi amor” es un comebola recién llegado de Massachusetts o de Denver Colorado ”.

En Miami, el uso de expresiones cariñosas como “mi amor”, “corazón”  por parte de desconocidas  ya es una costumbre común, un reflejo predominante en la ciudad. 

Este trato tan  agradable y  cercano se ha hecho parte del servicio al cliente en tiendas o restaurantes donde se refleja la calidez cubana (y contagiada a todas las latinoamericanas) en Miami.

Y nunca olvido a la flaquita empleada del “Palacio de los Jugos” que le pedí un guarapo y me dijo: “Mi amor, en este momento no tenemos cañas, te puedo hacer un guarapo de naranjas”.    

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