Mensaje Inspiracional. El hombre y su imagen

Written by Libre Online

27 de enero de 2026

Vivía un hombre enamorado de sí mismo. Tal era así que, a pesar de ser muy feo, acusaba a los espejos de ser unos envidiosos y de querer engañarlo con una imagen que no se correspondía con la suya.

Así que este hombre, totalmente convencido del engaño de los espejos, vivía evitándolos, tanto a ellos como a cualquier objeto que pudiera mostrar su reflejo, y se reía de los reflejos de otros que sí veía.

Pero un día, paseando por un bosque, escuchó el sonido de las aguas de un arroyo. Al acercarse, se sintió atraído por sus cristalinas aguas. Al principio pensó en evitarlo, pero luego se asomó para mirar su reflejo, tal vez con la esperanza de que la Naturaleza, libre de artificios, no lo engañara.

¡Y cuál fue su decepción al comprobar el horrendo rostro que se reflejaba! Por fin se dio cuenta de su grave error: las imágenes que veía en los demás no eran más que el reflejo de la suya propia.

Moraleja:

“Cada vez que observes un defecto en otro, estarás contemplando el tuyo propio”.

Reflexiones sobre la fábula “El hombre y su imagen”

• A veces preferimos ponernos una venda para no ver nuestros defectos: Muchas veces somos conscientes de algún defecto, pero antes de enfrentarlo preferimos taparnos los ojos y hacer como si no existiera. Tal vez por falta de coraje o de autoestima, intentamos evitar por todos los medios convivir con él. Sin embargo, tarde o temprano la venda caerá y tendremos que vernos cara a cara con nuestro defecto.

• No existe la perfección: Pero puedes quererte con tus defectos: En realidad, el protagonista de esta historia vivía enamorado de alguien que no era él, sino de una imagen que se había creado. Era una falsedad, y la verdad, al final, siempre termina apareciendo, aunque no nos guste. Lo importante es quererse como uno es, con virtudes y defectos, sin creerse menos ni más que nadie.

• Cuidado con creerte mejor que los demás: El protagonista veía los defectos de los otros, pero hacía lo posible por evitar ver los suyos. Sin embargo, al final comprendió que, al ver los defectos ajenos, también estaba viendo los propios. El narcisismo crea una imagen irreal de uno mismo y no sirve más que para encerrarnos en una mentira.

• El narcisismo, en realidad, denota baja autoestima: Parece contradictorio, pero quien necesita resaltar constantemente sus virtudes y amarse en exceso suele tener una autoestima muy frágil, que intenta compensar con una “sobredosis” de amor propio. En el fondo, busca ocultar sus inseguridades mediante una autoimagen superficial.

“Muchas veces preferimos ponernos una venda en los ojos para no ver nuestros propios defectos”.

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