LOS VALIENTES PATRIOTAS DE LA FUERZA AÉREA DE LA BRIGADA 2506 (II)

Written by Alvaro Alvarez

6 de enero de 2026

Ferrer, escogió a Reinaldo Lazo Marrero como navegante y a los PDO, Alberto Pérez y a Chiqui Ginebra como su tripulación en el Elefante 1, pero el cura jesuita Cipriano Cavero insistió tanto que tuvo que aceptarlo, aunque con la orden de llevar una ametralladora M3.

Despegaron como a las 2:30 con mucho trabajo por las 3,000 libras de sobrepeso y las revoluciones eran tan altas que pensaron que esa temperatura no la soportarían los motores, la situación era crítica al extremo que pensaron en regresar, pero el padre Cavero se acercó y le dijo: “hijo no podemos regresar aquella gente en la playa nos necesita”. Diciendo esto sacó de su bolsillo una latica con hostias consagradas y allí mismo empezó a darles la comunión, hasta a Alberto Pérez que hizo su Primera Comunión en el aire el 17 de abril.

A las 4 de la tarde el B-26 que iba con ellos, al mando del Capt. Miguel A. Carro Suárez y su navegante Eduardo Barea Guinea se les separaron para probar sus ametralladoras antes de entrar en la zona de combate, entonces se oyó: “Elefante 1 aquí León 1, las ametralladoras no me funcionan, están encasquilladas, pero voy a seguir contigo aun así y que pase lo que pase”.

Ferrer le ordenó que regresara a la Base y así lo hicieron.

Eran las 6 cuando estaban pasando a la derecha de Cayo Guano del Este, a unos 50 km al sur de Girón y de pronto se oyó una voz: May Day, May Day, atacado por T-33 y Sea Fury.

Raúl enseguida reconoció la voz de Lorenzo Pérez (Puma1). Ferrer cogió el micrófono y dijo:

Puma 1, Elefante 1 ¿Qué pasa? Entonces fue el Capt. Crespo quien le dijo: “Elefante 1, no entre en el área, hay dos cazas que me están desbaratando, el Sea-Fury me destrozó el motor izquierdo y muchos de los sistemas de navegación no funcionan”.

Mientras esto sucedía vieron a su lado dos jets de la armada norteamericana y de repente Ginebra y Pérez, los dos PDO empezaron a tirarles con sus BAR, al mismo tiempo el cura Cavero disparaba como un loco su ametralladora M3. Ferrer empezó a gritar: “alto al fuego, coño, alto al fuego, que son nuestros amigos”.

Ferrer de nuevo se puso en contacto con Puma 1 y les preguntó sí se podían mantener en el aire y la respuesta fue: “a duras penas, gracias a los dos jets norteamericanos que se interpusieron entre el Sea-Fury y nosotros, pudimos escaparnos”. 

Ferrer pensó que bajo esas circunstancias no podía seguir hacia la pista de Girón y descartó el aterrizaje planeado. Luego de preguntarle a Puma 1 su rumbo y velocidad se puso cerca de ellos, pero como ya era de noche no lo podían ver. Entonces les dijo que estaba a 40 millas al oeste de Gran Caimán y ellos deberían estar por allí también. 

Puma 1 seguía perdiendo altura y el motor derecho lo tenía casi hasta el máximo. Creo vamos a tener que hacer un amarizaje forzoso, dijo Crespo.

En esos momentos el padre Cavero pidió hablarles por el micrófono y les preguntó si querían confesarse con él. Ellos se fueron quitando los audífonos para no escuchar la confesión de sus dos compañeros y católicamente recibieron la absolución. 

Cuando volvió hablar con Crespo, le dijo estaban a menos de 200 pies del agua, minutos después un grito: “entrando en el agua”. Ahora eran 8 los pilotos muertos en combate (†).

Una hora más tarde divisaron Happy Valley.

Con las muertes de Crispín García Fernández y Juan M. González Romero, llegaron a 10 los pilotos muertos en acción (†) (†).

Esa mañana del lunes 17 Mario Tellechea Miranda (1929-2015) que además fue Jefe de Mantenimiento y Abastecimiento y Capitán del C-46 del Ala Aérea voló con maestría y mientras pilotaba un C-46 desarmado, transportando a los paracaidistas, superó en maniobras y derribó el caza Hawker Sea Fury del nicaragüense Carlos Ulloa (o fue derribado por el fuego antiaéreo de los barcos).

Minutos después apareció el B-26 del capitán Luis Silva Tablada, el mismo que se había enfrentado al C-46 de Eduardo Ferrer unas horas antes y al ser alcanzado por las balas calibre 50 de los barcos, perdió un ala y cayó al mar. Murieron Silva Tablada, Martín Torres, Jesús Noa y González Garrinaga.

El 17 a la medianoche se alistaron cuatro tripulaciones para efectuar un bombardeo a la Base de San Antonio de los Baños y tratar de destruir en tierra esos aviones que tanto daño les había hecho, eran:

1.- Joaquín Varela Vieytes con Tomás Afont Rodríguez, de navegante. 

2.- Ignacio Rojas González y su navegante Esteban Bovo Carás.

3.- Gonzalo Herrera Cabrera y el navegante Ángel López Domínguez.

4.- Mario Álvarez Cortina con Salvador Miralles Poveda como navegante. 

Esa misión fue un fracaso total o por el mal tiempo o por el apagón general usado como una estrategia de protección porque además apagaron a Alquizar y a Güira de Melena.

Gonzalo Herrera trató de bombardear la base de infantería de Managua y tampoco la pudo localizar por estar a oscuras. Frustrado tiró las bombas en el embarcadero de Batabanó, tratando de destruir algunas de las embarcaciones de la marina castrista, para hacerle algún daño.

Miralles le dijo a Mario Cortina de bombardear Tallapiedra, pero éste no quiso.

Según le contó Miralles a Vicente Blanco (#2503) ellos pensaron volar a Florida y cuando él creía estar allí, empezaron a recibir balazos y era que estaban sobre Varadero, entonces pidieron ayuda y dos jets de Boca Chica los escoltaron hasta allá. Cuando llegaron les dijeron que hacía poco tiempo se habían ido hacia Happy Valley, Crispín García y Juan González.

Martes 18.-

Según Vicente Blanco (Blanquito) el B-26 #945 de Ignacio Rojas González y su navegante Esteban Bovo Caras este día alrededor de las 8:30 am atacaron un convoy y regresaron a la Base, donde llegaron alrededor de la 1:00 pm. Cuando informaron de aquel convoy que se dirigía por la carretera de Jagüey Grande hacia Playa Larga, autorizaron el ataque. 

Al mediodía Gustavo Ponzoa fue llamado con urgencia a Operaciones, donde le informaron que la Brigada estaba pidiendo con urgencia apoyo aéreo en mayor escala para poder destruir una columna de entre 30 y 40 tanques, carros blindados, jeeps y autobuses que venían bajando hacia Playa Larga (Playa Roja en clave).

Se escogieron 6 elementos con los nombres, Chico, Tigre y Lobo.

1.- René García Fernández y el navegante Salvador Miralles (Chico 1).

2.- Mario Zúñiga Rivas y el navegante Manuel Villafaña Martínez (Chico 2).

3.- Antonio Soto Vázquez y el navegante Benito González Carvajal (Tigre 1).

4.- Gustavo Ponzoa Álvarez y el navegante Rafael García Pujol (Tigre 2).

5.- Connie Siegrist con el navegante Gustavo Villoldo (Lobo 1). En 1967 persiguió al Che.

6.- Doug Price con el navegante Alberto Pérez Sordo (Lobo 2).

Tanto Siegrist como Price eran de los pilotos contratados por la CIA y fueron a esta misión como voluntarios.

El despegue se hizo a las 2:00 pm llevando 6,000 libras de metralla cada avión, más los cohetes y las ametralladoras.

El primer avión en llegar e iniciar el ataque fue Chico 1 con René y Miralles, luego de elevarse entró en picada y les tiró con todo hasta con napalm. Luego le siguió Antonio Soto y Benito González (Tigre 1) y así sucesivamente unos tras otros. Cuando se retiraron intactos, en tierra quedó una hilera humeante de hierros retorcidos, vehículos machucados y volcados con cuerpos colgando por todos lados, cientos de muertos en las cunetas. El saldo dado por el enemigo fue de 900 bajas y más de 30 vehículos destruidos. A esta carretera se le puso la carretera de la muerte.

Lamentablemente ya era demasiado tarde, el enemigo seguía avanzando con fuerza arrolladora. Seis horas después otra columna que se abría paso apartando la chatarra chamuscada abrió fuego contra el B-26 castrista del piloto chileno Jacques Lagas que tuvo que huir porque casi lo derriban sus mismos compañeros.

Por la tarde Gar le informó a Eduardo Ferrer que él y otros dos llevarían sus C-54 con abastecimiento a las playas de Girón. 

Halcón 1, Eduardo Ferrer González con Jaime Bourne Ávila como copiloto, Reinaldo Lazo Marrero como navegante, Héctor Hernández Reyes como mecánico de vuelo y los PDO Alberto Pérez Martínez, Luis Regalado Chávez y Francisco “Chiqui” Ginebra. Guillermo Alexander de la Calle que era copiloto de C-54 quiso que lo llevara y tuvo que acceder a llevarlo.

Halcón 2, Mario Tellechea Miranda.

Halcón 3, Castor Cereceda Coira.

Despegaron a las 3:30 pm y a las siete estaban a la vista de Girón. Durante el vuelo se cruzaron con el B-26 de Gustavo Ponzoa y Rafael García (Tigre 2), que regresaban de bombardear al enemigo en la avanzada de la playa.

Ferrer le informó a su tripulación que quería volar a 400 pies y al acercarse subirían a 800 para efectuar el drop. Todo ocurrió como estaba planeado, pero más tarde se enteró que por desgracia la mitad de las armas lanzadas cayeron en el mar, aunque algunas pudieron ser recuperadas por los brigadistas que nadaron a buscarlas.

Luego del lanzamiento (drop) giró y aceleró los dos motores del C-54 cuando pudo percatarse del volumen de fuego antiaéreo en dirección a ellos, entonces comprendió que el enemigo había avanzado peligrosamente hacia Girón.

Le advirtió a Halcón 2 hiciera lo mismo que ellos, que se elevaran antes del drop, pero Halcón 3 de Cereceda no lo hizo y se vio envuelto en una lluvia de balas y le salió al radio en forma alterada: “Halcón 1… Halcón 3, estos h. de p. me han puesto un 4 de julio en el aire y están más cerca de la playa de lo que yo creía”.  Los tres regresaron a Happy Valley y rindieron un informe de la situación, que no les pareció nada favorable.

Además, se enteraron de que los barcos Atlantic, Caribe, Blagar, Lake Charles y el Barbara J, se habían alejado, unos 48 km del centro de las operaciones.

Ese martes 18 llegaron a las 5:00 pm tres cazas P-51 Mustang, que el gobierno de Nicaragua les había prestado. Pero no los pudieron utilizar porque la capacidad de los tanques de gasolina era tan reducida que no les permitiría llegar a combatir y poder regresar a Happy Valley.

Miércoles 19.-

En las primeras horas de este día salieron tres elementos (seis aviones B-26 en total) con algunos de los instructores norteamericanos que se ofrecieron para formar parte de esas misiones, yo creo que quisieron sacar la cara o salvar la honra por las acciones negativas que había tomado el presidente JFK. Ellos fueron: 

1.- Billy “Dodo” Goodwin con Gonzalo Herrera como navegante, salieron a las 2:30 am.

2.- Riley W. Shamburger (†) con el navegante Wade Carroll Gray (†), salieron a las 

4:30 am.

3.- Thomas Willard “Pete” Ray (†) el navegante Leo Francis Baker (†) a las 4:30 am.

4.- Joseph Shannon y su navegante Carl “Nick” Sudano, a las 6:30 am.

5.- Mario Zúñiga con su navegante Manuel Villafaña, a las 6:30 am.

En total había 57 norteamericanos para ayudar a la Fuerza Aérea de la Brigada 2506.

George Reid Doster era Brigadier General del 117th Ala Táctica de la Guardia Nacional de Alabama, estaba al frente de 38 efectivos de la Guardia Nacional de Alabama, de ellos 10 eran pilotos instructores (murieron dos Thomas W. Ray y Riley W. Shamburger), el resto eran mecánicos, radios comunicadores, ingenieros de vuelo, etc. Este general se ofreció voluntario y combatió en Girón, cuando estaba siendo perseguido por los cazas castristas, se comunicó con el portaviones Essex, se identificó, les pidió ayuda y se la negaron.

Los otros 19 pilotos era un personal contratado por la CIA (murieron dos, Leo F. Baker y Wade C. Gray).  La CIA finalmente autorizó a los pilotos americanos a volar el 19 de abril. Se les advirtió que, en caso de ser capturados, Estados Unidos los declararía mercenarios y negaría tener conocimiento de sus actividades. A pesar de la sombría perspectiva, ocho se ofrecieron (cuatro pilotos y cuatro navegantes).  

A las 3 am después que habían despegado Billy Goodwin con Gonzalo Herrera, se recibió en la Base un parte oficial informando que entre las 6:30 y las 7:30 de la mañana, dos aviones cazas Douglas A-4 SkyHawk, estacionados en el portaviones Essex, le darían cobertura aérea a los B-26 de la Brigada.

Shamburger con Gray y Ray con Baker despegaron después de saber esto y al llegar al aérea de combate le preguntaron a Billy Goodwin donde estaban los cazas, pero éste que no sabía nada de esos vuelos, no comprendió la pregunta.

Riley Shamburger y Gray fueron derribados a las 6:50 am por el T-33 de Álvaro Prendes y por el Sea-Fury de Enrique Carreras.

Thomas “Pete” Ray y Leo F. Baker fueron derribados por el fuego antiaéreo de las baterías del Central Australia, luego de sobrevivir al aterrizaje fueron asesinados.

Pero lo inconcebible es que no consideraron que Nicaragua tenía una hora de diferencia con el reloj de Washington y de Girón. Los cazas del Essex volaron una hora después que habían derribado a los cuatro pilotos norteamericanos.

En la Revista Flight Lines del Museo del Vuelo del Sur en Birmingham, Alabama, de abril de 2012, aparecen estas palabras de Carl Sudano: “Quiero expresar un agradecimiento especial al coronel Joe Shannon por sus magníficas habilidades de vuelo en aquel día despiadado, el 19 de abril de 1961, durante nuestra misión de apoyo a los hombres atrapados en las playas de Bahía de Cochinos. Tú y yo, Joe, estamos aquí hoy gracias a tus excelentes habilidades de vuelo. Eres un piloto excepcional Joe, y siempre serás un as en mi lista. Me gustaría pensar que el espíritu de aquellos hombres que perdieron la vida durante la operación de Bahía de Cochinos nos acompaña hoy y que todos les damos las gracias en silencio por haber luchado la buena batalla por la libertad y una noble causa. 

Hombres y mujeres de la Guardia Aérea de Alabama, tienen una distinguida herencia. Siéntanse orgullosos de servir a nuestra república y de que este país respete y honre sus esfuerzos. Agradezco a mis hijos, hijas, sus cónyuges, nietos e invitados por compartir este día tan especial conmigo. En conclusión, acepto con orgullo este venerado medallón, no solo en mi nombre, sino también en el de todos mis camaradas estadounidenses y cubanos que libraron la buena, pero infructuosa, lucha. Gracias y que Dios los bendiga”.

Al mismo tiempo que los B-26 se encontraban sobre el área de Girón, el C-46 de Manuel Navarro Macho, con su copiloto José E. Pellón Blanco, el navegante americano Robert “Bob” H. Hofbuck (este no era su nombre sino un alias) y el PDO (personal encargado del lanzamiento) José A. Balbona Hernández, estaban volando hacia Girón con órdenes de aterrizar y descargar las 8,500 libras de municiones. 

Según cuenta Eduardo Ferrer en su libro Operación Puma en la página 213, el capitán Navarro Macho, fue informado por el Dr. Juan F. Sordo González #3245, médico-cirujano de la Brigada, que en un lugar bastante apartado que se había dedicado a hospital de campaña, tenía muchos heridos que podían ser transportados al aeropuerto para su evacuación, pero que eso tomaría dos horas. 

Pero Matías me contó el tal Bob que era un contratado de la CIA había recibido la comunicación que los cazas castristas habían despegado y se dirigían hacia allí, por lo tanto, el B-26 no podía permanecer más tiempo en tierra y ni siquiera podrían descargar las municiones, entonces Matías le puso su pistola en la cabeza y lo obligó a permitir el descargar las 8,500 libras que llevaban. 

Finalmente, este fue el único avión que aterrizó y despegó en esta pista en playa Girón llevándose a Matías Farías solamente.

De regreso a la Base, el Capt. Navarro informó a los consejeros norteamericanos de la situación desesperada en que se encontraba la Brigada, por la falta de municiones se batía en retirada hacia Girón. 

Cuando en Happy Valley llegó la noticia de la muerte de los cuatro pilotos voluntarios norteamericanos, estaban presentes el general George Reid, Luis Cosme Toribio que era el 2do. Jefe de la Fuerza Aérea y varios consejeros. El silencio que imperó en el ambiente era sepulcral.

Washington había decretado 60 minutos de cobertura aérea de los aviones del Essex, pero se equivocaron respecto al horario de Nicaragua con el de Cuba y Washington y el error había costado cuatro vidas. ¿De quién había sido el error?

Luis Cosme exclamó en un tono de disgusto total: “Esta operación es un fracaso. Creo que ya hemos sufrido suficientes bajas y no veo ninguna razón para continuar con los vuelos. O nombran un nuevo Jefe de Operaciones o ningún piloto cubano volará mientras yo esté al mando”.

Esa misma mañana el capitán Antonio Bascaró Sánchez uno de los pilotos que había estado estudiando el manual de los P-51 Mustang planteó que los cazas estaban en buenas condiciones, pero como no podían volar a Cuba, combatir y poder regresar a Happy Valley por la capacidad de sus tanques de gasolina. Él sugería ofrecerse como voluntario para volar un P-51 acompañado por un B-26 que le sirviera de avión madre para la navegación. 

Una vez en Girón entraría en combate contra los cazas castristas y cuando se le acabase el combustible aterrizaría en el pequeño aeropuerto o se tiraría en paracaídas. Aquello demostró la valentía que había y algunos le dieron calor a la idea, pero al mediodía circuló la orden de suspender todas las misiones.

Entre el 15 y el 19 se habían volado 36 misiones, se habían perdido 8 aviones y 14 pilotos.

Además, hubo 12 técnicos que desembarcaron el 17 para poder darles ayuda a los aviones que aterrizaran en la pequeña pista en Girón, pero solamente 10 sobrevivieron porque Julio Acosta Ruiz #2417 murió ametrallado por un Sea-Fury cuando nadaba junto a Roberto Pichardo #2205 y Roberto García #2212.

 Julio Caballero González #2203 fue uno de los diez que murieron de hambre y sed en el bote Celia.

En Girón las tropas se batían en retirada y a las 5 de la tarde el jefe, José San Román enviaba el último mensaje: “Estoy destruyendo todos mis equipos. No nos queda nada más con qué luchar. Los tanques enemigos están llegando a mi posición. Adiós, amigos”.

La Brigada no se rindió, la Brigada se quedó sin municiones.

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