,Cultura Cubana
Adolfo Dollero
TORRIENTE Y DE LA GÁNDARA (COSME)
Nuestro biografiado fue uno de los fundadores y el primer director del primer banco que existió en Matanzas. También fue uno de los principales accionistas de las compañías ferrocarrileras de la provincia. A él se debió, principalmente, la construcción del ramal llamado “Torriente” entre Navajas y Claudio —hoy poblado de Torriente—, así como la prolongación de la línea de Navajas a La Isabel.
En la margen derecha de la desembocadura del río San Juan construyó grandes almacenes de depósito que aún hoy se cuentan entre los más importantes del puerto, y estableció además un servicio de remolcadores.
El señor Cosme de la Torriente y Gándara fue vicepresidente y uno de los principales accionistas de la sociedad que construyó el Teatro Esteban —hoy Teatro Sauto—; vicepresidente del Ferrocarril de Sabanilla y vocal, en fin, de casi todas las principales empresas de su época. Desempeñó asimismo numerosos cargos honoríficos: prior del Tribunal Mercantil, regidor y coronel del Regimiento de Matanzas del Real Cuerpo de Milicias Disciplinadas, entre otros.
Fue también uno de los fundadores y padrino en la ceremonia de colocación de la primera piedra del Casino “Príncipe Alfonso”, hoy conocido como el Casino Español.
Por los servicios prestados a Matanzas fue condecorado con las insignias de la Real Orden Americana de Isabel la Católica.
Don Cosme de la Torriente y de la Gándara falleció el 4 de octubre de 1870, dejando un gran recuerdo por su carácter afable, su alma buena y generosa, y su honradez y empuje como hombre de negocios.
Su fortuna excedía los cinco millones de pesos, cantidad fabulosa para la época.
Famosa fue su testamentaría en los anales judiciales de Cuba. En ella quedó de tal manera en evidencia la corrupción de la administración de justicia de aquel entonces, que el célebre orador y diputado don Miguel Figueroa la llevó al debate en el Congreso español.
Las crisis económicas y las guerras por la Independencia dieron al traste con aquel gran capital, como ocurrió con el de casi todas las principales familias cubanas durante los sesenta años siguientes.







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