La evolución estética de Shakira

Written by Libre Online

27 de enero de 2026

Desde Barranquilla hasta los escenarios globales, la historia de Shakira es la de una artista que ha roto fronteras, ha definido tendencias y ha dejado una huella indeleble en la cultura contemporánea, convirtiéndose en una de las artistas latinas más influyentes en las últimas décadas y dejando, además, un legado estético definido.

Shakira cumple años el 2 de febrero y más allá de la música, su imagen ha construido un relato propio dentro de la cultura popular, al margen de dictados estrictos de la moda. Su estilo no responde a una tendencia concreta ni a un momento puntual, sino a una identidad reconocible que ha evolucionado durante más de tres décadas de carrera. 

La cantante ha convertido su imagen en una herramienta narrativa. Cada etapa vital y profesional ha tenido un reflejo visual, desde sus inicios de estética casi alternativa hasta la sofisticación escénica actual. No siempre ha buscado la aprobación del circuito de la moda, pero precisamente esa independencia es una de las claves de su singularidad.

Infancia, raíces y una estética 

instintiva

El estilo de Shakira no puede desligarse de su origen y de su formación cultural. Criada en Barranquilla, con ascendencia libanesa, creció rodeada de ritmos, colores y referencias que más tarde se filtraron en su imagen pública. 

Desde muy joven mostró una inclinación natural por la danza y el movimiento, algo que condicionó su forma de vestir desde el principio. En sus primeras apariciones públicas, a mediados de los años noventa, predominaban prendas sencillas, de inspiración alternativa y con cierto aire artesanal. 

Tejidos naturales, pantalones ceñidos, tops cortos y accesorios de inspiración étnica definían una estética que no respondía a la industria, sino a una necesidad expresiva. Era una imagen coherente con una artista que componía sus canciones y defendía un discurso personal.

A diferencia de otras figuras del pop latino de su generación, Shakira nunca apostó por una imagen prefabricada. Su vestuario acompañaba su música, marcada entonces por guitarras, letras introspectivas y una actitud alejada del artificio.

El abdomen al aire como seña de 

identidad

Si hay un elemento que se repite de forma constante en la trayectoria estética de Shakira es la presencia del abdomen al descubierto. Desde sus inicios, esta elección se convirtió en una de sus señas de identidad más reconocibles. No se trataba únicamente de una cuestión estética, sino de una extensión de su forma de bailar.

Los movimientos de cadera, inspirados en danzas árabes y caribeñas, exigían prendas que no limitaran el cuerpo. Tops cortos, cinturones bajos y tejidos elásticos formaban parte de un vestuario pensado para el escenario. Con el tiempo, esa imagen se convirtió en un símbolo de libertad corporal, imitado por generaciones posteriores.

Los años del éxito global y la 

mezcla de códigos

Con la llegada del nuevo milenio y su aparición en el  mercado internacional, su estilo experimentó una transformación evidente. La etapa de ‘Laundry Service’ marcó un punto de inflexión también en su imagen con referencias más cercanas al pop global y prendas de cuero, pantalones de tiro bajo y una mayor presencia de estilismo profesional.

Incluso en ese contexto de mayor exposición mediática, la artista mantuvo elementos propios. La mezcla de códigos fue una constante: estética rock, referencias latinas, toques orientales y guiños urbanos convivían sin un patrón rígido. Esta combinación desconcertó en ocasiones a la crítica de moda, pero reforzó su carácter independiente.

Escenario y vestuario: una 

relación inseparable

El vestuario escénico ha sido uno de los territorios donde Shakira ha desarrollado con mayor libertad su discurso estético. Cada gira ha funcionado como un laboratorio visual, en el que la ropa se adapta al movimiento, a la narrativa del espectáculo y al contexto cultural de cada etapa.

En sus giras más recientes, la artista ha incorporado diseños de firmas y creadores con una fuerte carga artesanal. Diseñadores como Gaurav Gupta o Anamika Khanna han firmado piezas de alto impacto visual, con volúmenes escultóricos, bordados y tejidos técnicos pensados para el escenario. 

También ha recurrido a diseñadores latinoamericanos, reforzando su vínculo con la identidad cultural de la región. El uso de piezas de autor en contextos masivos ha sido una constante en su carrera, alejándola del vestuario genérico propio de los grandes espectáculos.

Alfombras rojas y una relación ambivalente con la moda

La presencia de Shakira en alfombras rojas ha generado siempre debate. No encaja en el perfil clásico de musa de la moda, ni busca una adhesión sistemática a las tendencias del momento. Esa distancia ha provocado lecturas dispares, desde la crítica a ciertas elecciones hasta la reivindicación de su autenticidad.

En eventos internacionales, ha apostado tanto por firmas consolidadas como por propuestas más conceptuales. Apariciones recientes en semanas de la moda, como la de París, han demostrado una mayor conciencia del mensaje visual. 

Este tipo de elecciones refuerzan la idea de una artista que utiliza la moda como lenguaje, no como ornamento. Cada prenda responde a un contexto y a una narrativa personal, incluso cuando genera controversia.

Madurez, maternidad y una 

sensualidad reformulada

La maternidad y el paso del tiempo han introducido nuevos matices en el estilo de Shakira, aunque sin romper con su esencia. La sensualidad sigue presente, pero aparece acompañada de una mayor sofisticación en cortes y materiales: vestidos largos, siluetas más estructuradas y una paleta cromática más depurada.

La artista ha demostrado que la madurez no implica renunciar a la identidad construida, sino reinterpretarla. En este sentido, su estilo se ha convertido en un ejemplo de continuidad más que de ruptura, algo poco habitual en la industria musical.

Una etapa que refleja una seguridad personal que se traduce en elecciones menos dependientes de la aprobación externa. La imagen acompaña a una narrativa vital marcada por la resiliencia y la afirmación personal.

Firmas recurrentes y afinidades creativas

Aunque Shakira no mantiene una relación exclusiva con ninguna casa de moda, sí se observan afinidades recurrentes. Firmas como Versace han aparecido en momentos clave de su carrera, especialmente en actuaciones y eventos de gran repercusión. La estética sensual y poderosa de la casa italiana encaja con su presencia escénica.

También ha lucido diseños de Zuhair Murad, Elie Saab y Balmain, especialmente en alfombras rojas y entregas de premios. Estas elecciones muestran una inclinación hacia la alta costura de impacto visual, aunque siempre adaptada a su personalidad.

En el ámbito del vestuario de gira, la colaboración con diseñadores especializados en piezas escénicas ha sido fundamental. La funcionalidad nunca queda relegada frente a la estética, un equilibrio que define su relación con la moda.

Una imagen que trasciende 

tendencias

El estilo de Shakira no puede analizarse desde una lógica de tendencias. Su imagen responde a una construcción a largo plazo, marcada por la coherencia y la intuición. No ha buscado convertirse en referente de moda, pero su influencia es innegable.

Generaciones de artistas han tomado elementos de su estética, desde la reivindicación del cuerpo en movimiento hasta la mezcla de referencias culturales. Su caso demuestra que la moda puede ser una herramienta de expresión personal sin necesidad de someterse a los códigos del sector.

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