Invierno, una estación para disfrutar

Written by Libre Online

6 de enero de 2026

Cada año, la llegada de la estación fría afecta el ánimo de millones de personas en todo el mundo. Aunque no podemos cambiar los cielos grises, el clima lluvioso ni las temperaturas gélidas, podemos transformar nuestra manera de vivirlos, explica una psicóloga que ha vivido en Noruega y desvela los secretos de sus pobladores para encarar las noches polares con alegría.

Cada año, cuando llegan los fríos y oscuros meses de invierno, a finales de junio en el hemisferio sur, y a finales de diciembre en la parte norte del planeta, muchas personas se sienten deprimidas, más cansadas, de peor humor y más retraídas. 

Aunque no podemos cambiar los cielos grises, el clima lluvioso, las temperaturas gélidas ni la menor cantidad de horas diarias de sol, sí que podemos transformar nuestra manera de vivir esos noventa días del año, e incluso llegar a disfrutarlos, señala Kari Leibowitz, doctora en Psicología por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

Leibowitz llegó a esta conclusión tras pasar un año en la universidad más septentrional del mundo, en una pequeña ciudad noruega donde la población encara las noches polares con alegría. 

En 2014, Kari pasó un año realizando investigaciones y viviendo como becaria Fulbright en Tromsø, Noruega, un lugar situado tan al norte del Círculo Polar Ártico que el sol no sale de noviembre a enero, con temperaturas diarias máximas de alrededor de -1 °C y unas mínimas de alrededor de -5 °C,

Al observar como la actitud, rituales y rutinas de los habitantes de Tromsø, permiten a su gente disfrutar de esta gélida temporada, Leibowitz se preguntó: ¿qué permite a algunas personas ver el invierno como algo maravilloso, cuando tantas personas en todo el mundo ven la estación como algo que temer? ¿Y qué puede enseñarnos su mentalidad sobre cómo encontrar alegría y consuelo incluso en tiempos fríos oscuros o difíciles? 

Esas preguntas fueron la base de una investigación, basadas en evidencia científica y conocimientos culturales, que dio como resultado la identificación de una serie de estrategias concretas para aprender a ver el invierno como una época de alegría y oportunidades, y cultivar lo que Leibowitz denomina “una mentalidad invernal positiva”. 

Adaptarse en vez de soportar

Esta mentalidad se halla en sintonía con lo que la escritora británica Katherine May describe en sus memorias, ‘Wintering’ (Invernando). 

“Las plantas y los animales no luchan contra el invierno; no fingen que no existe ni intentan seguir con la misma vida que llevaban en verano. Se preparan. Se adaptan. Una vez que dejamos de desear que sea verano, el invierno puede ser una estación gloriosa en la que el mundo adquiere una belleza austera e incluso las aceras brillan. Es un tiempo para la reflexión y la recuperación, para una lenta renovación, para poner la casa en orden”, escribió May.  

“La mentalidad invernal positiva ofrece herramientas no solo para alcanzar el bienestar físico y emocional, ya sea que se viva bajo una manta de nieve o en un lugar húmedo y gris, sino también para afrontar con resiliencia esos “inviernos metafóricos” que todos atravesamos a lo largo de todo el año: momentos difíciles de dolor, desafío o pérdida, según Leibowitz.

Esta psicóloga ofrece en su libro ‘Cómo invernar’ una serie de estrategias para abrazar los días fríos y oscuros, descubrir que el invierno es una estación para disfrutar y no para soportar, y vivir esos tres meses con alegría y plenitud, en vez de sufrirlos o temerlos, como los ‘ejercicios de invierno’ que propone a continuación.

Dedica una semana a aclimatarte 

Kari Leibowitz recomienda escoger una semana para “decir que ‘no’ a las peticiones externas” y “llenar nuestra agenda de huecos en blanco”, cuando las noches empiezan a alargarse. 

“Durante esos siete días, vete a dormir más temprano o arréglalo todo para poder levantarte más tarde por la mañana. Date permiso para hacer menos cosas y completar la transición a la estación fría del año. Ese lapso de adaptación mejorará tu respuesta al cansancio típico del invierno”, señala.

Aprende a descansar en nuevas situaciones

“Dedica una semana entera a añadir pequeños momentos de paz a tu jornada; siéntate y escucha una canción antes de salir por la puerta, tómate un té con toda la calma del mundo, disfruta sin prisas de una ducha o un baño, haz estiramientos antes de meterte en la cama. Incorpora una nueva rutina de descanso cada día, aunque sólo dure unos pocos minutos”, sugiere Leibowitz.

Declara el ‘día de la 

siesta’ 

“Un día a la semana, quédate en pijama y lleva una montaña de mantas y almohadas a la sala de estar. Si tienes niños en casa, organiza una fiesta de pijamas durante el día, y por la noche, mira una película en familia hasta que llegue el sueño. El ‘día de la siesta’ date permiso para permanecer en posición horizontal tanto tiempo como sea posible”, aconseja esta psicóloga.

Prueba las aficiones más pausadas 

“Este invierno elige un entretenimiento lento, que puedas practicar en casa, y aprovecha las largas noches y el deseo de quedarte en la madriguera para disfrutar de tu nuevo pasatiempo. Dedícate a las actividades que ya te gustan (pastelería, bricolaje, tocar música, hacer puzles) o escoge una nueva que querías probar desde hace tiempo (acuarelas, coser, hacer pan)”, puntualiza.

Presta atención al momento presente

“Cada día, haz una fotografía de algo relacionado con el invierno que te haya llamado la atención y te proporcione un momento de placer, como los manjares propios de la estación, la ropa de abrigo, las decoraciones navideñas y la naturaleza invernal. Lo importante es dedicar un momento para hacer una pausa y captar bien lo que te gusta”, recomienda Leibowitz.

Fíjate en la naturaleza invernal 

Esta psicóloga aconseja que intentemos ser más conscientes del mundo natural que vemos en nuestra vida cotidiana y analicemos cómo nos hace sentir. 

“En el trayecto al trabajo, dentro de casa o dando un paseo en la calle, fíjate en los lugares donde la naturaleza está presente, en las características que adquiere en invierno y en las emociones que te inspira”, sugiere.

Observa el tiempo 

meteorológico

“Durante una semana, fíjate en la meteorología tanto como puedas: mira a través de la ventana entre reuniones y tareas, da varios paseos breves al aire libre o simplemente observa el tiempo cuando estés en la calle”, sugiere esta psicóloga estadounidense. 

A partir de esas observaciones aconseja preguntarse: ¿Lo que ves coincide con las previsiones? ¿Las condiciones meteorológicas son más constantes o variables de lo que creías? ¿Las historias que te cuentas a ti mism@ sobre cómo se ‘vive’ el tiempo en invierno coinciden con lo que observas en la realidad?

Despierta tus sentidos

Leibowitz recomienda prestar atención a las vistas, los olores y los sonidos invernales. 

“¿En qué se diferencia o se parece la luz del invierno a la de otras épocas del año? ¿A qué huele el aire? ¿Qué sonidos y sensaciones producen la nieve, la lluvia, la niebla, el granizo en la calle? ¿Cómo cambia los colores de la tierra o del cielo? ¿Las señales que te envían tus sentidos en invierno son diferentes en comparación con las que tienes en otras estaciones?”, reflexiona.

Crear un ambiente 

cálido en casa

“Apaga las luces grandes en tu hogar. Crea tu propio ambiente encendiendo lámparas pequeñas, bombillas tintineantes y velas”, sugiere la especialista estadounidense.

“Cada noche, dedica un momento a apagar las luces grandes y los focos del techo y encender una iluminación más atenuada. ¿Cómo influye en tus sentimientos el cambio en las luces de casa? ¿Cómo influye en tu sueño?”, señala.

Abrígate bien y sal a la calle

Leibowitz nos invita a descubrir qué ocurre si nos vestimos con la ropa adecuada y salimos a la calle un día de mal tiempo invernal, incluso cuando llueve o está nevando, y siempre que las condiciones de seguridad lo permitan. 

“Ponte unas capas extra de ropa, un abrigo impermeable y un buen calzado, y averigua si al final tienes tanto calor que necesitas quitarte una capa o desabrocharte el abrigo. ¿Cómo te sientes cuando sales al aire libre y llevas la ropa adecuada? ¿Tus sensaciones son distinta de cuando haces excursiones con un tiempo más normal?”, señala.  

Expectativas frente a la realidad 

“Oblígate a estar en la calle quince minutos más al día, beber una taza de café en el porche de tu casa, salir a pasear o dar una vuelta en bici. Antes de salir, piensa en las expectativas que te has creado sobre cómo vas a sentirte fuera. Mientras estás en la calle, y después de la experiencia, comprueba si las expectativas encajan con tus sensaciones reales”, concluye Leibowitz.  

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