El 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, con el objetivo de apoyar la diversidad lingüística y dar la oportunidad a las lenguas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas.
Además, se busca promover la enseñanza de la poesía, fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos, apoyar a las pequeñas editoriales, crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura.
Todo ello para promover la poesía como una manifestación creativa de la diversidad. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar la forma en la que usamos las palabras y nuestro modo de percibir la realidad. Se expresa de manera diferente y sutil y consigue comunicar cosas de manera diferente, obligando al lector a descubrir la esencia del mensaje.
Fue la UNESCO durante su 30° reunión, en París en octubre-noviembre de 1999 el organismo que decidió proclamar el 21 de marzo, como Día Mundial de la Poesía, a propuesta del editor Antonio Pastor Bustamante.
En principio se manejó la fecha del 23 de abril, pero dado que ya se celebraba en esa fecha el Día Mundial del Libro, se apostó por el 21 de marzo que coincide con el equinoccio de primavera en el hemisferio Septentrional.
En Europa el evento es llamado Primavera de los Poetas y en Colombia la Común Presencia de los Poetas, por ser instituido por la Fundación que lleva el mismo nombre.
Dentro del mundo de la poesía queremos destacar a Gertrudis Gómez de Avellaneda.
Gertrudis Gómez de Avellaneda (Nació en Santa María de Puerto Príncipe, Cuba, 23 de marzo de 1814 y falleció en Madrid, 1 de febrero de 1873) fue una novelista, dramaturga y poetisa cubano-española del Romanticismo. Se instaló en la Península a los veintidós años, donde comenzó a publicar bajo el seudónimo de “La Peregrina” y se dio a conocer con la novela Sab, considerada la primera novela antiesclavista (anterior incluso a La cabaña del tío Tom, de la escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe).
Es considerada como una de las precursoras de la novela hispanoamericana.
Gómez de Avellaneda compuso uno de sus más conocidos poemas: el soneto “Al partir”, una composición antológica por excelencia, marcada por el desgarramiento existencial, y que posteriormente encabezará su producción en el futuro.
El tema de Cuba es evidente en su poema “Al partir”, que data de 1836, cuando la Avellaneda estaba en el barco que partía de Cuba hacia España. Es un soneto sobre su amor por Cuba y refleja sus emociones al partir.
“Al partir”, de
Gertrudis Gómez de Avellaneda
¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo,
como cubre el dolor mi triste frente.
¡Voy a partir!… La chusma diligente,
para arrancarme del nativo suelo
las velas iza, y pronta a su desvelo
la brisa acude de tu zona ardiente.
¡Adiós, patria feliz, edén querido!
¡Doquier que el hado en su furor me impela,
tu dulce nombre halagará mi oído!
¡Adiós!… Ya cruje la turgente vela…
el ancla se alza… el buque, estremecido,
las olas corta y silencioso vuela.
Primera mujer candidata a la RAE
Movida por el éxito de sus producciones y acogida tanto por la crítica literaria como por el público, en 1853, a raíz de la muerte de Juan Nicasio Gallego, su gran amigo y mentor, presentó su candidatura a la Real Academia Española.
Aunque fue admitida en el Ateneo de Madrid y en el Liceo Artístico y Literario, sus aspiraciones a Académica de la lengua se vieron frustradas; sobre ello escribiría años más tarde Emilia Pardo Bazán unas cartas publicadas en La España Moderna.
La Avellaneda fue la primera mujer candidata para la RAE, rechazada con el argumento de que el reglamento de la institución no contemplaba la entrada de mujeres. Más de un siglo después, en 1978, Carmen Conde fue la primera mujer en la Academia.
Regreso a Cuba
En Cuba desarrolló su faceta periodística como fundadora, directora y redactora principal de Álbum cubano de lo Bueno y lo Bello y allí volvió en 1859 para ser homenajeada. En una fiesta en el Liceo de La Habana fue proclamada poetisa nacional. Durante seis meses dirigió una revista en la capital de la Isla, titulada Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860). A finales de 1863 moría su esposo, lo que acentuó su espiritualidad y entrega mística a una severa y espartana devoción religiosa.
Regreso a Madrid
En 1864 regresó a la Península, tras pasar por Nueva York, Londres, París y Sevilla. Se reinstaló en Madrid, muriendo a los cincuenta y ocho años de edad el 1 de febrero de 1873. Sus restos reposan en el cementerio de San Fernando de Sevilla junto a los de su esposo y su hermano Manuel.
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