Histórico encuentro de líderes en la Ermita. ‘Estamos listos para apoyar la liberación democrática de Cuba’

Written by Germán Acero

10 de marzo de 2026

Bajo el liderazgo de Orlando Gutiérrez Boronat, presidente de la Asamblea de la Resistencia Cubana, el exilio cubano y varios de sus principales líderes firmaron un Acuerdo de Liberación que busca trazar las bases de la política futura de Cuba una vez que caiga el sistema comunista en la isla.

“Este, 2 de marzo, se ha anunciado junto con líderes del exilio cubano una alianza histórica para la liberación de la isla de la dictadura comunista, pensando en el futuro libre del pueblo cubano”, expresaron los firmantes de este convenio.

Gutiérrez Boronat explicó que uno de los principales objetivos del acuerdo es establecer una ruta para la transición democrática en la nación, ante posibles cambios políticos que podrían producirse en la isla en un futuro cercano.

Durante una conferencia de prensa celebrada en la Ermita de la Caridad, así lo explicaron Rosa María Payá y Orlando Gutiérrez Boronat, acompañados por líderes y organizaciones del exilio cubano.

Según se informó, el “Acuerdo de Liberación” constituye una nueva alianza estratégica concebida para articular una hoja de ruta orientada a una eventual transición democrática en Cuba.

La iniciativa fue impulsada por Pasos de Cambio y la Asamblea de la Resistencia Cubana, dos plataformas con trayectoria dentro del activismo opositor en el exterior que han manifestado interés en promover cambios políticos en la isla.

Tanto Payá como Gutiérrez Boronat subrayaron que el acuerdo surge como respuesta a la necesidad de coordinación y cohesión entre distintos sectores del exilio, con el propósito de evitar la fragmentación y ofrecer un marco programático estructurado ante un eventual escenario de cambio político en Cuba.

Durante la presentación, Payá y Gutiérrez Boronat señalaron que el acuerdo fue concebido como un documento de principios y lineamientos estratégicos que establece objetivos concretos para una transición democrática.

Entre sus ejes centrales figura la reunificación nacional, entendida como un proceso destinado a cerrar la brecha histórica entre la diáspora y quienes permanecen en la isla, así como la construcción de un sistema pluralista basado en el respeto a las libertades individuales y los derechos fundamentales.

Asimismo, el acuerdo plantea la transformación institucional del modelo político vigente, con énfasis en la desmilitarización de la vida pública y la reestructuración de las instituciones del Estado.

Sus promotores indicaron que la propuesta no se limita a una declaración simbólica, sino que busca sentar bases operativas que puedan servir como referencia en un eventual proceso de reconstrucción institucional.

Como parte de la fase inicial de implementación, la alianza anunció la creación de comisiones temáticas encargadas de elaborar propuestas detalladas en áreas estratégicas.

Estas comisiones abordarán, entre otros asuntos, la atención a una posible emergencia humanitaria derivada de un proceso de transición, la seguridad y defensa institucional, así como la recuperación económica y el desarrollo social.

También se prevé el diseño de reformas en sectores clave como salud y educación, considerados pilares en cualquier proceso de reconstrucción nacional. En el ámbito jurídico, se trabajará en la elaboración de propuestas para un nuevo marco legislativo y judicial.

De forma paralela, se creará una comisión constitucional encargada de analizar principios para una futura carta magna. Otro componente relevante será el enfoque en la relación con el exilio y los mecanismos de reunificación nacional, con el objetivo de integrar a la diáspora en un eventual proceso de transformación.

La presentación de esta alianza se produce en un contexto marcado por el debate dentro de la comunidad cubana en el exterior sobre la eficacia de las estrategias opositoras desarrolladas durante las últimas décadas.

Diversos sectores —según explicó Gutiérrez Boronat— han señalado que la dispersión organizativa ha limitado el impacto político del exilio. Por ello, el Acuerdo de Liberación busca proyectar una imagen de mayor cohesión y planificación estratégica.

En ese sentido, sus promotores destacaron la importancia de ofrecer propuestas estructuradas ante actores internacionales y ante la propia sociedad cubana, con el fin de posicionar al exilio como un interlocutor preparado para participar en un eventual proceso de transición.

Payá aseguró que el alcance real de la iniciativa dependerá de su capacidad para sumar apoyos, consolidar consensos internos y traducir sus planteamientos en planes viables.

“Si bien el acuerdo nace en el ámbito del exilio, la meta final es contribuir a un cambio institucional dentro de Cuba”, recalcó.

En términos políticos, la alianza se inscribe en una tradición histórica de plataformas del exilio que han intentado estructurar propuestas para escenarios de transición.

“Su evolución, la incorporación de nuevos actores y la respuesta que genere tanto en la isla como en la comunidad internacional serán factores determinantes para medir su impacto en el debate sobre el futuro político cubano”, agregó.

El anuncio del Acuerdo de Liberación representa un nuevo capítulo en los esfuerzos de articulación del exilio cubano organizado.

“Más allá de su alcance inmediato, la iniciativa refleja la persistencia de sectores que buscan estructurar alternativas políticas ante la situación actual en Cuba y consolidar una visión programática de largo plazo”, señalaron los presentadores.

“En un entorno regional y bilateral complejo, esta alianza añade un elemento adicional al escenario político vinculado a la isla y al papel que la diáspora aspira a desempeñar en un eventual proceso de transformación institucional”, concluyeron.

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