Por José “Chamby” Campos
La Universidad Internacional de la Florida, FIU, a pesar de sus más de 54,000 estudiantes y 330,000 antiguos alumnos, continúa siendo la hermana pequeña de la Universidad de Miami, UM, en cuanto a deportes se refiere.
Las razones son obvias ya que la escuela de Coral Gables mantiene una señoría de 45 años sobre el plantel de Westchester. Dentro de ese tiempo a pesar de no haber ganado ningún campeonato nacional, crearon un nombre para la institución que luego más tarde le dio la oportunidad de crecer deportivamente y lograr todos los títulos que han obtenido en los últimos 40 años.
Todos esos triunfos la han situado en una posición donde el solo mencionar la palabra UM o enseñar sus colores verdes y naranjas significa éxito y los ayuda a conseguir atletas que otras universidades, incluyendo FIU, ni siquiera pueden contactar.
Esta conclusión me lleva a la teoría de que FIU a través de los años ha errado en la manera que ha tratado de competir deportivamente contra sus vecinos. No existe razón alguna para tratar de tener un mejor equipo de cualquier disciplina ya que el plan siempre debe de haber sido de crear una fundación sólida en cada deporte sin tener que compararse.
Lamentablemente, las administraciones anteriores —y en especial el director atlético previo— utilizaron las circunstancias para beneficio propio. Siempre con la excusa de que había que competir con UM, continuaron empleando coaches que le dieran renombre a ellos a costa del daño que pudieran traerle a la institución. Culpables también fueron las Juntas de Directores que nunca se opusieron a lo que hacían estas personas.
Ejemplo de esto fue la firma del ex jugador de la NBA, Isiah Thomas, quien fue despedido de los Knicks de Nueva York por haber acosado a una empleada la cual demandó a la franquicia por alrededor de $20 millones de dólares. No obstante, le otorgaron un contrato millonario por cinco años.
Otro caso fue la despedida de Mario Cristóbal como director del equipo de Football Americano. El joven cubano-americano nacido y crecido aquí en Miami había logrado tener temporadas ganadoras por primera vez en la historia del programa. Inclusive logró llevar al equipo a un juego de postemporada y obtener una victoria. Más importante aún fue su labor de promover el deporte y que los estudiantes llenaran las gradas.
Todos estos ejemplos pasados me traen al presente donde afortunadamente FIU ahora con una nueva presidenta abordo, acaba de emplear un nuevo coach de baloncesto masculino.
La cubana-americana Jeanette Núñez quien a su vez representa al estudiante típico de FIU, joven con fuertes raíces locales que ha cursado estudios en esta ciudad y conoce la comunidad, muestra la esperanza de que finalmente la universidad dará los pasos necesarios para lograr que los programas deportivos lleguen al nivel de competencia que se merecen.
Usando el lenguaje académico se puede decir que “pasó su primer examen” con la firma del director de baloncesto Joey Cantens.
El joven coach regresa a su lugar de nacimiento donde se formó tanto como persona, estudiante y atleta. Estas dos últimas facetas se llevaron a cabo en precisamente la casa de su nuevo empleo. Sus faenas dentro de las canchas del deporte del balón y el aro van desde jugador, evaluador de talentos, asistente y director técnico.
Sus raíces están bien ancladas en el sur de la Florida, lo que lo ayudará a la hora de firmar jugadores de una de las áreas más fértiles del país.
Su trayectoria lo ha llevado a ser asistente de coaches del renombre de John Calipari y Andy Enfield; al tiempo que ha dirigido profesionalmente en Europa y República Dominicana.
Cantens al igual que Cristóbal cuando tomó las riendas del equipo de football, afronta el desafío de una falta de interés por parte del estudiantado debido a la poca calidad del equipo y al deterioro de años pasados.
El joven cubano-americano tiene frente a él una tarea titánica pero no imposible por sus nexos locales acumulados a través del tiempo. Conoce la comunidad, habla su idioma y entiende su cultura, lo que le facilitará a la hora de convencer jugadores a que se unan a su programa.
A diferencia de la situación que Mario tuvo anteriormente, Cantens tendrá un aliado en Núñez. Al igual que él la presidenta es una antigua alumna deseosa de ver su Alma Mater triunfar y la cual comprende que FIU no necesita competir con UM, puesto que posee su propia identidad.
Su único requisito será el de crear los cimientos de un programa donde esos 54,000 estudiantes y 330,000 graduados puedan sentirse orgullosos. Muchos han sido los desengaños y las frustraciones.
FIU se lo merece.








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